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Economía digital: motor de transformación y crecimiento

Por Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC
Por Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC

Este mes de septiembre presentamos el Barómetro de la Economía Digital en el marco del Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones, #santander39. Entre los datos principales que desvelaba el informe, confirmó lo que ya intuíamos: la digitalización en España es ya un pilar fundamental para nuestra economía. En 2024, el sector representaba ya el 26% del PIB, más de un 7,4% respecto al año anterior.

Ahora bien, las cifras son solo la punta del iceberg. Son una prueba de una realidad mucho más profunda. Lo relevante y lo verdaderamente esperanzador aquí es que la digitalización ya no se limita al sector tecnológico: se ha convertido en el motor de todos los sectores productivos. Industria, turismo, educación, energía, sanidad o movilidad están redefiniendo sus respectivos modelos de negocio en torno a la tecnología. Esa transversalidad es la mejor prueba de que estamos ante un cambio irreversible. La digitalización ya no es un añadido, es la base sobre la que se construye nuestro desarrollo económico y social.

Son muchos los sectores que se han experimentado grandes avances gracias a la implementación de nuevas tecnologías. Por ejemplo, el turismo, con la aplicación de la inteligencia artificial y la analítica avanzada permite ajustar la oferta a la demanda en tiempo real y mejorar la experiencia del viajero. En la agricultura, por su parte, la digitalización ya es clave para un uso más racional de recursos tan escasos como el agua. La lista es extensa.

Sin embargo, si queremos que estos avances se traduzcan en crecimiento económico para el conjunto del país, debemos asegurar que esta revolución llegue a todas las empresas, sin importar su tamaño o actividad. Debemos garantizar que la digitalización llegue también a la pyme, al pequeño comercio y a la startup que nace en cualquier ciudad española. Solo así la economía digital será realmente palanca de desarrollo económico.

España es un país de pymes. Representan más del 99% de nuestras empresas y sostienen más del 60% del empleo. Su papel es clave, y, sin embargo, son también el eslabón más frágil de la cadena si hablamos de digitalización. Muchas grandes empresas han acelerado en los últimos años en ámbitos como la inteligencia artificial, la automatización o el uso intensivo de datos, mientras que una parte importante de las pymes sigue una adopción tecnológica insuficiente o superficial.

Una brecha digital empresarial que deje atrás a quienes no sean capaces de dar el salto es grave, pero más grave si esas empresas suponen la mayor parte de tu tejido empresarial. Entorpece el progreso y el bienestar económico. Además, esa brecha no se traduce solo en menor competitividad, sino en desigualdad territorial, pérdida de oportunidades y un panorama empresarial más débil ante un panorama global más competitivo.

Iniciativas como el Kit Digital han supuesto un primer paso importante para facilitar el acceso a soluciones digitales a miles de pymes en todo el territorio. Es ahora nuestro deber y responsabilidad, tanto del ámbito público como privado, acompañar a estas empresas en la formación, en el asesoramiento y en la implementación práctica de estas herramientas, para que la inversión no se quede en una subvención puntual, sino en una transformación real y sostenida en el tiempo.

Otro aspecto que entorpece no solo la digitalización de las pymes, sino del conjunto de nuestra economía, es la escasez de perfiles digitales. No hay duda de que se trata de un problema que debemos resolver con urgencia. Pero quizás es hora de cambiar el enfoque: más allá de formar especialistas altamente cualificados, necesitamos también democratizar el acceso a las competencias digitales básicas y avanzadas.

Un empresario que entienda las posibilidades de la inteligencia artificial para su negocio, un trabajador que domine herramientas de automatización o un profesional de la salud que integre el análisis de datos en su práctica diaria son ejemplos de cómo el talento digital no solo se mide en expertos, sino en ciudadanos y trabajadores que saben utilizar la tecnología en su día a día.

En definitiva, el Barómetro nos da cifras que evidencian fortaleza y crecimiento, pero lo que tenemos por delante es aún más relevante: definir cómo queremos que esa economía digital sea una verdadera palanca de progreso para el conjunto del país.

El reto no está en crecer en facturación, sino en que ese crecimiento llegue a todo el tejido empresarial y se traduzca en empleo de calidad, productividad y bienestar. Y para ello necesitamos tres cosas: acompañar a las pymes en su digitalización, democratizar el talento digital y garantizar un entorno estable que favorezca la inversión y la innovación.

España cuenta con sectores estratégicos, con una base macroeconómica favorable y con un ecosistema emprendedor cada vez más dinámico. La clave ahora es no dejar a nadie atrás.

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