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Conectividad inalámbrica Wi-Fi

La conectividad entra en una nueva fase: redes multigigabit, expansión de 6 GHz y llegada de Wi-Fi 7 

La conectividad inalámbrica está viviendo una de sus mayores transformaciones en años. Mientras millones de usuarios todavía utilizan routers y dispositivos compatibles con tecnologías antiguas, el ecosistema inalámbrico empieza a avanzar hacia una nueva generación marcada por dos grandes protagonistas: la banda de 6 GHz y el Wi‑Fi 7. 

Esa es la principal conclusión del informe Global State of Wi‑Fi 2026, elaborado por Ookla a partir de millones de pruebas realizadas con Speedtest en dispositivos Android entre 2022 y el primer trimestre de 2026. 

El estudio refleja un mercado en plena transición en materia de conectividad. Wi‑Fi 4 y Wi‑Fi 5 continúan siendo mayoritarios a escala global, pero pierden terreno poco a poco frente a Wi‑Fi 6 y, en menor medida, frente a Wi‑Fi 7, que comienza a abrirse paso especialmente en mercados avanzados como Singapur o Estados Unidos. 

Los 6 GHz, la clave del salto tecnológico 

El gran motor de esta evolución es la banda de 6 GHz. Esta nueva porción de espectro inalámbrico, utilizada primero con Wi‑Fi 6E y explotada plenamente por Wi‑Fi 7, permite mejorar la conectividad, reducir la congestión de las redes, aumentar la capacidad y ofrecer velocidades mucho más elevadas que las disponibles en las bandas tradicionales de 2,4 y 5 GHz. 

Según Ookla, Norteamérica lidera claramente esta transición en conectividad avanzada. En apenas dos años, el porcentaje de usuarios conectados mediante 6 GHz pasó del 2,2% en el primer trimestre de 2024 al 13,8% durante el mismo periodo de 2026. 

El motivo principal está en la estrategia regulatoria seguida por Estados Unidos y Canadá, que liberaron con rapidez grandes bloques de espectro para uso sin licencia. Esa decisión permitió acelerar el despliegue de routers y puntos de acceso compatibles con 6 GHz, mejorando la conectividad doméstica y empresarial. 

La situación, sin embargo, es muy distinta en otras regiones. Europa solo ha habilitado parcialmente esta banda, mientras que China ha optado por destinarla a servicios móviles. Esa fragmentación regulatoria está ralentizando el despliegue global de Wi‑Fi 7 y limitando parte de sus posibilidades de conectividad. 

Aun así, el informe deja claro que la dirección del mercado ya está marcada. Aunque el 5 GHz sigue concentrando cerca del 60% de las conexiones Wi‑Fi mundiales, la banda de 6 GHz empieza a consolidarse como el futuro de las redes inalámbricas de alto rendimiento y de la conectividad multigigabit. 

La conectividad Wi‑Fi 7 despega lentamente 

Pese a la atención que recibe en la industria tecnológica, Wi‑Fi 7 todavía tiene una presencia limitada. El informe de Ookla cifra su adopción global en menos del 2% de las conexiones analizadas durante el primer trimestre de 2026. 

La implantación está siendo más lenta de lo esperado por varios factores. El primero es que el estándar definitivo 802.11be no quedó aprobado oficialmente hasta 2025, aunque muchos fabricantes lanzaron equipos comerciales antes de tiempo. 

El segundo gran obstáculo es precisamente la disponibilidad de espectro en 6 GHz. Buena parte de las capacidades avanzadas de Wi‑Fi 7 dependen de esta banda para ofrecer su máximo rendimiento y mejorar la conectividad inalámbrica. 

Sin embargo, el potencial tecnológico es enorme. Wi‑Fi 7 introduce canales de hasta 320 MHz, reduce la latencia y permite utilizar varias bandas al mismo tiempo gracias a la tecnología Multi‑Link Operation (MLO). 

Todo ello se traduce en conexiones más rápidas y más estables, especialmente en hogares y oficinas con muchos dispositivos conectados y una elevada demanda de conectividad. 

La nueva generación inalámbrica está diseñada para soportar aplicaciones especialmente exigentes en ancho de banda y tiempo de respuesta: streaming en 8K, videojuegos en la nube, realidad aumentada, teletrabajo avanzado o servicios de inteligencia artificial ejecutados cerca del usuario. 

Además, Wi‑Fi 7 jugará un papel fundamental en la expansión de las conexiones de fibra multigigabit. Cada vez más operadores ofrecen velocidades de 5 o incluso 10 Gbps, pero muchas redes domésticas actuales no son capaces de aprovechar realmente ese caudal por culpa de routers antiguos o problemas de conectividad interna. 

Singapur marca el camino 

El caso más llamativo del informe es Singapur. El país asiático ya cuenta con la mayor penetración de Wi‑Fi 7 del mundo: aproximadamente uno de cada cuatro usuarios utiliza esta tecnología. 

La explicación combina estrategia pública y apuesta comercial. El Gobierno del país impulsó activamente la modernización de las redes domésticas para acompañar el despliegue de conexiones de 10 Gbps, mientras que los operadores comenzaron a incluir routers Wi‑Fi 7 en sus paquetes premium. 

El resultado demuestra que la evolución de la conectividad ya no depende únicamente de desplegar más fibra óptica. También es imprescindible modernizar la red inalámbrica dentro del hogar. 

Wi‑Fi 6 se convierte en el nuevo estándar 

Mientras Wi‑Fi 7 inicia su despegue, Wi‑Fi 6 continúa creciendo con mucha más rapidez. Según Ookla, su cuota global pasó del 6% en 2022 al 27% en 2026. 

En Europa el avance es aún más evidente. Wi‑Fi 6 ya representa más del 35% de las conexiones analizadas y comienza a consolidarse como la tecnología dominante en numerosos mercados de conectividad. 

En paralelo, las generaciones más antiguas empiezan a retroceder. Aun así, Wi‑Fi 4 y Wi‑Fi 5 todavía concentran más del 70% del total mundial. 

Ese dato refleja uno de los grandes desafíos del mercado: el cuello de botella de la conectividad muchas veces no está en la fibra, sino en el propio Wi‑Fi doméstico. 

La situación del mercado español

España representa bastante bien esa transición. El país cuenta con una de las mejores coberturas de fibra de Europa, pero buena parte de los usuarios continúa utilizando redes Wi‑Fi relativamente antiguas, lo que limita la experiencia de conectividad. 

Según los datos de Ookla, Wi‑Fi 5 sigue siendo la tecnología más utilizada en España, con algo más del 40% de cuota. Wi‑Fi 6 ya alcanza el 35,6%, mientras que Wi‑Fi 7 apenas supera el 2%. 

La situación muestra una paradoja cada vez más habitual: muchos hogares disponen de conexiones ultrarrápidas, pero la experiencia real termina limitada por routers antiguos o por dispositivos que no soportan las tecnologías inalámbricas más recientes. 

El informe de Ookla deja una conclusión clara: el Wi‑Fi está entrando en una nueva fase marcada por las redes multigigabit, la expansión de los 6 GHz y la llegada progresiva de Wi‑Fi 7. 

Aunque el cambio todavía es desigual entre países, la tendencia parece irreversible. El crecimiento del tráfico de vídeo, la inteligencia artificial, los hogares conectados y las aplicaciones en tiempo real obligará a renovar buena parte de las infraestructuras inalámbricas actuales y de la conectividad doméstica. 

Durante años, el gran foco de inversión estuvo en extender la fibra óptica. Ahora, el siguiente reto será conseguir que el Wi‑Fi dentro del hogar sea capaz de estar a la altura de esas conexiones y garantizar una conectividad fluida en todos los dispositivos. 

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