5 claves de Google Cloud a través de Drive

Se abre un nuevo frente judicial al gigante tecnológico Google, con esta demanda en la que el estado de Arizona sostiene que la empresa vulnera la Ley del Fraude al Consumidor, presuntamente rastreando a sus usuarios a pesar de que tengan la función de localización GPS desactivada en sus dispositivos móviles. Algo que de ser cierto y demostrarse, supondría una gran vulneración de derechos.

Mark Brnovich, secretario de Justicia de Arizona en EE.UU, ha sido quien personalmente ha presentado ante el tribunal pertinente la denuncia que afirma lo anteriormente expuesto, según recoge la agencia AP, y con la que pretenden dar voz a todos aquellos supuestos afectados por esta situación, que desde luego, conllevará un procedimiento complicado y seguramente largo.

El asunto se remonta al pasado año 2018 cuando se descubrió que incluso cuando las personas que navegaban por Google, dejaban inactiva la función de ubicación, y su historial, la empresa enviaba un mensaje informando de que seguirían conservando o almacenando todos los datos de ubicación del terminal con referencias temporales incluidas.

Arizona sostiene que Google vulnera la Ley del Fraude al Consumidor, presuntamente rastreando a sus usuarios a pesar de que tengan la función de localización GPS desactivada

En concreto, Google guarda el lugar en el que se encuentra el usuario cuando consulta en cualquier momento su aplicación de Maps, al igual que en todos los móviles con Android que utilizan la aplicación automática para conocer el tiempo que hará ese día, también guarda en estos casos, una ubicación muy aproximada del lugar dónde se encuentra el terminal y desde la que se ha realizado la consulta.

Brnovich pretende con esta querella presentada en el tribunal de Maricopa, demostrar que la compañía incumple la Ley del Fraude al Consumidor del estado de Arizona, y que por lo tanto debería devolver las ganancias obtenidas con este presunto seguimiento no autorizado, apelando a la responsabilidad y honestidad de la corporación a la hora de ser justos con sus usuarios.

Google sostiene que en todos los casos ha obtenido la autorización expresa de cada usuario para realizar los seguimientos expuestos, pero Brnovich afirma en su demanda que esa autorización se fundamenta en un interfaz algo confuso que no termina de aclarar del todo al consumidor cómo funciona realmente el sistema.

Además la querella explica que la compañía cambia presuntamente los permisos de privacidad sin comunicarlo a los usuarios, a la vez que afirma que los ajustes del WiFi resultan engañosos ya que han de ser desactivados de dos veces para anular ese rastreo, por lo que resulta muy complicado salirse fuera o escapar del mismo.

Jose Castañeda, portavoz de Google ha explicado que tanto Brnovich como los otros letrados que firman la denuncia, han malinterpretado cómo funcionan los servicios de la multinacional, ya que ellos elaboran escrupulosamente cada función de privacidad que lanzan dentro de sus productos y son muy estrictos con el control de los datos de ubicación. Google espera que las cosas se pongan en claro en cuanto tengan oportunidad de explicar el funcionamiento de sus productos.

Lo cierto es que todos esperamos que esto se aclare y se arroje luz sobre cómo es la operativa real de los sistemas de rastreo de ubicación de la compañía, a la par que entendemos la necesidad de hacer pedagogía a la hora de explicar a los usuarios de forma sencilla y directa, cómo se gestiona nuestra información privada en todas sus plataformas.

Parece ilógico que una gran compañía como Google, que tan buenos servicios brinda a la comunidad internacional se viese salpicada por un error o una situación como la expuesta por el Estado de Arizona. En ausencia de conocer más detalles sobre el asunto en profundidad, uno tiende a creer que se trate de un malentendido que pronto se aclarará sin ningún problema, ya que la seguridad para con los usuarios de las corporaciones, suele ser siempre una prioridad, y en Google hace muchos años han demostrado que es una de sus principales máximas.