lanzarote covid safe blockchain

La pandemia provocada por el virus del Covid ha afectado a todos los sectores, pero sin duda hay uno que ha sufrido más que el resto: el del turismo. Lanzarote lanzó un proyecto pionero basado en Blockchain para mantener segura la isla.

Bajo el nombre Lanzarote Covid Safe y basándose en tecnología Blockchain, el proyecto consistía en testear un modelo de viaje que incluyera medidas para garantizar la seguridad del viajero y de los residentes, mediante la implementación de protocolos de control y seguimiento de la Covid seguros, sencillos y eficaces. En su desarrollo han participado Alastria, el King´s College London, IN2 y Continuam, con el propósito de que el proyecto sea replicado en otros entornos vacacionales nacionales e internacionales. Una de sus ventajas es que es interoperable con el certificado EU COVID-19.

Cómo nace

En contra de lo que se pudiera pensar, el proyecto no nace de minuciosos estudios. Sale de varias conversaciones entre amigos que en marzo de 2020, en pleno confinamiento, cuando la crisis sanitaria estaba en su punto álgido decidieron luchar contra el virus. Pronto vieron que una de las claves era hacer miles de test a la población para poder diagnosticar lo antes posible y ayudar a los servicios de microbiología que estaban saturados. María Parga, presidenta de honor de Alastria, era una de las integrantes del grupo: “Nos propusimos un objetivo: traer a España robots que pudieran mecanizar y tratar los resultados de las pruebas PCRs de manera mucho más rápida que hasta entonces. En apenas 15 días hicimos posible lo improbable: traer unos súper-robots que eran capaces de hacer 2.400 PCRs diarias”.

Ese fue el germen del proyecto Lanzarote Covid Safe. Parga conoció en ese momento a Rocío Martínez, Senior Research Fellow del Departamento de Enfermedades Infecciosas del King’s College London, quien lideró la parte sanitaria. Juntas se dieron cuenta de que hacer PCRs masivos solo era el comienzo, la punta del iceberg. “Empezamos a trabajar con un equipo, que estaba investigando la detección en tiempo real del virus, en un método que permitiese dos conceptos fundamentales: prevención y predicción. En aquel momento ya se intuía que, aun con toda la población vacunada, el virus iba a seguir existiendo y las personas, contagiándose. La letalidad y gravedad de la enfermedad sería menor pero los contagios continuarían. Ante esa realidad, quisimos cambiar el actuar a posteriori por el actuar a priori: vamos a seguir lo más cerca posible al virus para detectarlo y aislarlo cuanto antes. ¿Cómo?, busquemos la forma más inteligente, práctica, no intrusiva y que garantice la privacidad para realizar test masivos periódicos a los turistas y a la población, que permita un testeo continuo y una fácil trazabilidad de forma que en el momento que se detecte el virus, se aísle lo más rápidamente posible y no origine un brote. Pero para realizar este objetivo tan ambicioso, lo mejor era empezar por las Islas, ya que los turistas solo pueden llegar por mar o por avión”, afirma Parga.

Bajo el nombre Lanzarote Covid Safe y basándose en tecnología Blockchain, el proyecto consistía en testear un modelo de viaje que incluyera medidas para garantizar la seguridad del viajero

Fue así como nació el proyecto Covid Safe Island, con el objetivo de convertir la isla en el primer destino seguro mundial, uniendo la innovación científica de las PCRs-queen no invasivas y bioseguras y la tecnología blockchain, que garantiza la privacidad y democratiza el acceso a la verificación de los certificados, todo ello en un marco de resiliencia, para convertir a Lanzarote en un espacio libre de Covid.

El éxito del proyecto no habría sido posible sin la implicación de una Administración Pública. En este caso, del Cabildo de Lanzarote que siempre ha hecho una apuesta decidida por la innovación. Además por las características de la isla, con 151.000 habitantes y cerca de un millón de turistas por año y un ecosistema muy unido y enfocado al turista, hace posible que fuera el “Laboratorio” ideal para probar e implementar soluciones innovadoras. Y así fue, en su apuesta por la innovación y tecnología al servicio de los ciudadanos lo primero fue lanzar el Sandbox Covid Safe a finales de 2020 con Alastria, un entorno de pruebas donde experimentar, a través de Pruebas de Concepto, la posible puesta de producción de nuevas soluciones. El primer proyecto que nace en este Sandbox, es precisamente “Islas Covid Safe” donde el King’s College London aporta la parte de investigación científica. Por su parte, el liderazgo de la Presidenta del Cabildo, Maria Dolores Corujo, y su apuesta por la innovación abierta ha hecho posible que desde el comienzo se tuviera un firme apoyo del equipo de Turismo Lanzarote para llevar este proyecto adelante.

El papel de blockchain

Y ¿cómo funciona? La presidenta de honor de Alastria explica que “para reactivar el turismo, tanto las empresas del sector como los usuarios necesitan una herramienta tecnológica que sea fácil de usar y que garantice la privacidad de los datos de los usuarios. El proyecto incorpora certificados soportados y trazados en blockchain y se utiliza una de las redes promovidas por los socios de Alastria (red-T). El resultado es un documento digital que llega al smartphone del usuario, sin necesidad de instalar ninguna aplicación, y que puede ser verificado por terceros sin la necesidad de compartir información sanitaria ni personal”.

El uso de tecnología blockchain en el proyecto aporta seguridad y fiabilidad, por un lado, evita el fraude ya que da garantía de que cada laboratorio está autorizado, y por otro, se acorta el tiempo de verificación de la información y se garantiza la privacidad del usuario. Además, la plataforma para la trazabilidad de las pruebas es interoperable con el certificado EU COVID-19. Hay certificados para personas físicas y para empresas. En el caso de las personas físicas se mantiene privacidad absoluta, no se toca en ningún caso ni se registra ningún dato personal y funciona de móvil a móvil, sin pasar por ningún servidor. En las entidades jurídicas, lo que se registra en blockchain es su identidad pública y su clave pública, para firmar credenciales digitales. Ahí el blockchain actúa como una base de datos universal, globalmente accesible para poder verificar y democratizar la verificación. Parga explica que el proyecto “se podría haber realizado sin tecnología blockchain, como se ha implementado el certificado EU Covid 19 (de momento sin blockchain), pero eso lo hace más difícil de escalar e interoperar además de que se hace necesario una base de datos central lo que encarece la solución. Por eso esta implementación es también una oportunidad para España como pionera en esta tecnología, para demostrar la efectividad de esta tecnología para luchar contra el virus”.

Una credencial para cada turista

Otra de las ventajas es la privacidad y la seguridad de los datos. Cada turista tiene una credencial que se emite cuando se identifica con el operador, en este caso el laboratorio, que como entidad dispone de un nodo dentro de la red que emite un certificado. El turista realiza la prueba PCR-queen no intrusiva de saliva y el laboratorio trata la muestra. En apenas unas horas, envía los resultados al turista en formato de credencial verificable. Esa credencial verificable se almacena en una wallet, una cartera del propio turista, que permite almacenar tantas credenciales como se quiera, garantizando la privacidad de sus datos. Al estar en formato estándar, los datos pueden cambiar,pero el formato de representación y cómo se comportan es el mismo. La cartera no se comunica con nada, la credencial sanitaria no identifica al ciudadano, es un atributo atestado, como se reconoce recientemente en la legislación europea. Desde el wallet de cada turista, estos muestran sus credenciales ante los verificadores, que comprueban digitalmente que la firma de la credencial mostrada está dentro del nodo de blockchain. Como afirma María Parga, “el sistema blockchain permite que el flujo de credenciales funcione sin necesidad de depender de un operador central único que gestione los intereses de las instituciones implicadas. El certificado estándar permite que cualquier usuario pueda verificar los datos de otro, comprobando que no se han inventado o falsificado documentos. El procedimiento, por tanto, está basado en cuatro propiedades fundamentales: escalabilidad, rendimiento, resiliencia y firmeza”.

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