maria parga alastria

Nombre: María Parga Landa
Cargo: presidenta de honor de Alastria
Hijos: 4
Hobbies: música, viajar, deporte y aprender
Estudios: Licenciada en Ciencias Matemáticas con especialidad en Investigación Operativa por la UCM; Programa de Desarrollo Directivo (PDD) del IESE y Programa Directivo de Innovación y Tecnología Financiera (IEB)

Entrevista con María Parga Landa, presidenta de honor de Alastria

 ¿Cómo llegó al mundo TIC?

Entré en la Bolsa en el año 1984, con la función de desarrollar un programa informático de Administración de Carteras y de Chartismo. En la carrera teníamos programación, pero mi primer trabajo me dio la oportunidad de conocer y meterme más a fondo en el mundo de la programación que me cautivó. Era apasionante en aquella época, crear programas que facilitaran la labor del día a día. Va a sonar raro lo que te voy a contar ahora, pero hay que trasladarse a aquella época… recuerdo que querían contratar a un hombre, pero como era obligatoria la mili, resulta que estaban todos en la mili, así que tuvieron que contratar una mujer, y esa fui yo. Cuando llegué, me dijeron que no me dejara ver mucho porque querían hombres… Así que podría decir que desde el inicio de mi etapa profesional la innovación, la habilidad de conjugar creatividad, tecnología, información y comunicación, ha sido mi día a día. Cuando llegué a la Bolsa, los Agentes de Cambio y Bolsa realizaban sus operaciones gritando en el Parquet, y no estaban habituados a que las mujeres trabajaran en puestos de dirección. Todo esto ha cambiado radicalmente y he tenido la suerte de haber tenido un papel relevante y activo en la transformación del mundo físico al mundo digital. Mi papel más importante además del meramente técnico y de negocio ha sido desde el comienzo, la creación de espacios de confianza para generar consenso, primero con los agentes de Cambio y Bolsa, luego con los reguladores y el sector financiero, después con las empresas que cotizaban en Bolsa, con los intervinientes en los mercados y por último con el ecosistema blockchain de Alastria, todo el tejido empresarial, junto con las universidades, centros de investigación, parques tecnológicos, administraciones públicas y locales. Estoy muy orgullosa de las distintas etapas que he desarrollado, primero como tecnóloga, luego como supervisora ejecutiva (haciendo el rol de regulador), después como directora coordinadora de Sociedad de Bolsas, el Sistema de Interconexión Bursátil Español y secretaria del Comité de los índices IBEX y por último como creadora de la filial de innovación de Bolsas y Mercados Españoles enfocada inicialmente al negocio y posteriormente a la innovación abierta centrada en Blockchain.

¿Qué es lo que más valora de su trabajo?

Que me ha permitido trasladar a mi profesión mi forma de ser. Me considero una apasionada de las personas, los algoritmos y la aplicación de la innovación tecnológica para el desarrollo y mejora de la sociedad. Esta actitud vital ha contribuido a que en mi día a día no exista una rutina como tal. Todo es transformación y cambio. El pensamiento disruptivo pero orientado a resultados me ha hecho valorar mucho más cada detalle, cada idea y cada reto para contribuir al éxito de los distintos proyectos en los que he participado.

Junto a eso, la cantidad de personas que he podido conocer a lo largo de mis años de trabajo. Gracias a ese contacto con profesionales de muy distintos ámbitos, por ejemplo, fui una de las impulsoras, junto con un grupo de amigos, de construir -en el peor momento de la crisis sanitaria de Covid en España- la cadena de confianza que consiguió traer las primeras estaciones robotizadas (súper robots) de última generación para procesar test PCR de coronavirus de forma masiva.

En su opinión ¿qué es lo que falla para que las mujeres no apuesten más por el estudio de carreras STEM?

Posiblemente la falta de referentes, más que las circunstancias o los contextos. Desde pequeñas nos gustaría parecernos a esta u otra mujer top, pero del mundo STEM, al menos en mi generación, no teníamos un escaparate muy amplio en el que fijarnos. Ahora sí, hay muchas y muy buenas profesionales del ámbito STEM que pueden insuflar esa llamada, esa vocación. Soy una gran defensora de que cada uno debe estudiar y dedicarse a aquello en lo que es feliz y sabe servir a la sociedad, sin que haya impedimentos sociales.

También considero que la forma de trabajar en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas antiguamente era más individual y los referentes como digo, eran personas diferentes. Ahora, la colaboración es lo que necesita el mundo y estamos cambiando a marchas forzadas. La destrucción de nuestro planeta, la aparición de pandemias… son hechos que nos están obligando a trabajar en coopetición, colaborar para crear las bases y espacios de confianza, para luego competir. Pienso que los seres humanos hemos estado compitiendo a lo largo de muchos años y el propio planeta nos esta enseñando que eso tiene que cambiar. A las mujeres, por lo general, nos gusta trabajar en ambientes de colaboración y tanto la aplicación de la ciencia como la tecnología, las ingenierías y las matemáticas están evolucionando hacia esa forma de colaborar, apareciendo referentes que trabajan en esa línea y por lo tanto estoy segura que cada vez habrá mas mujeres que apuesten por las carreras STEM.

¿Cree que existe el “techo de cristal” en las empresas TIC? ¿Cuál debería ser la solución?

Cuando comencé a trabajar mis compañeros financieros y tecnológicos no estaban del todo acostumbrados a que las mujeres estuvieran en puestos de dirección, por lo que podríamos decir que desde mi origen he estado en la punta de lanza de la presencia femenina. Con el paso de los años, las actuales generaciones están acostumbradas a que sus compañeros, clientes, jefes o subordinados sean mujeres u hombres, porque da igual. Creo que progresivamente muchas más mujeres alcanzarán en nuestra área puestos directivos porque son más las que poco a poco entran en él. Unido a ello, creo que el lado femenino de las personas es lo que necesita ahora el mundo por lo que eso también ayudará.

¿Una política de cuotas puede resolver el problema?

No soy una experta en las cuotas. De entrada, en mi trayectoria en el sector y como directiva, he visto que si hacía bien el trabajo confiaban en mí, me daban más responsabilidades y cargos, sin importar mi sexo. Lo he visto conmigo y lo veo en a alrededor. Eso no quita que haya sectores, empresas o áreas determinadas que puedan parecer más “masculinizadas” y en los que tenga sentido mínimos de cuotas. Aunque la cuota que más convencida me tiene es la de la profesionalidad. Sin embargo, también tengo que decir que cuando decides ser madre y tener hijos, hay un claro cambio en tu trayectoria profesional por razones obvias. Creo que eso ahora ha mejorado muchísimo dado que los hombres también realizan las tareas de la educación de los hijos. Las empresas cada vez son mas conscientes de la necesidad de trabajar en la conciliación familiar y esa es una línea a mejorar y en la que hay que trabajar. Yo tuve la suerte de desarrollar mi carrera profesional muy pronto, antes de tener hijos, y eso me ayudó mucho en mi carrera profesional, pero también tuve una época de mi vida en la que tuve muy claro que mis hijos me necesitaban y por lo tanto me dediqué a ellos sin dudarlo.

Las empresas ahora necesitan diversidad en su toma de decisiones, porque el mundo necesita un cambio y para ello es fundamental la diversidad. Si es necesaria una aceleración del proceso y por lo tanto poner cuotas de forma temporal para romper la tendencia no me parece mal siempre que sea algo temporal y puntual.

¿Qué dificultades se encontró usted para llegar a la posición que tiene actualmente?

Mi trayectoria profesional ha sido en lo que en el siglo XX se llamaba “un mundo de hombres”. Lo habitual en el mundo financiero y tecnológico eran los trajes oscuros. No éramos muchas las mujeres por aquel entonces. Dificultades como tal, he tenido, pero no sé si su causa es que haya sido mujer o simplemente persona: responsabilidad, proyectos que no terminan de salir, conciliar familia y trabajo… me pasaba a mí y a mis compañeros varones. Quizás lo más complejo como he dicho antes, era la conciliación familiar y tener claras las prioridades en cada etapa de mi vida.

¿Qué es lo que más valora de su empresa con respecto a la integración de la mujer?

Siempre han primado los resultados, la profesionalidad, la actitud de servicio y la excelencia, antes que ser hombres o mujeres. Mi integración me la he ganado con mi día a día, como todos mis compañeros.

Un 35% de alumnos no logra ni acabar el bachillerato ni la FP equivalente, ¿está en la educación el problema de la falta de perfiles especializados?

Los datos es lo que arrojan. Tengo la suerte de que mis hijos han sido educados en valores como el esfuerzo y la necesidad de saber. Tal vez más que un problema de falta de actualización de perfiles hay una crisis de más calado: modelo educativo, mercado de trabajo, capacidad de ilusionar, de hacer necesaria y mostrar como útil la educación… Las generaciones actuales necesitan ver la “utilidad” de muchas de las nociones que aprenden. Esa línea de trabajo podría ser interesante

¿Le han servido los estudios que hizo para realizar su labor actual?

Por supuesto. Matemáticas es una carrera que me ayudó a trasladar lo abstracto a lo concreto. Trabajar en la innovación tecnológica de servicios financieros puede hacerse de dos formar: ser una bolsa de ideas geniales que nunca se puedan llevar a la práctica o detectar problemas o mejoras y trabajar con ahínco para que la tecnología, la disrupción, el pensamiento estratégico y la generación de consensos den soluciones. Yo estoy en ese segundo punto. Progresivamente, cuando fui adquiriendo labores directivas por supuesto que opté por incrementar mi formación en áreas de management, pero esa base matemática me ha resultado siempre fundamental a la hora de enfrentarme a mis retos profesionales. Cuando mis hijos tienen un problema siempre les digo, míralo desde el punto de vista matemático, que opciones tienes y elige una de ellas, al final si sale bien, estupendo, y si sale mal, aprende de los errores. Creo que ese punto de las matemáticas es fundamental para aplicarlo en la vida.

Solucione el problema de la educación en España…

Sin ser pedagoga, desde un punto de vista de profesional y madre, creo que lo que le hace falta al sistema es consenso, capacidad de llegar a puntos de encuentro. No se puede tratar la educación como un área propia de cada gobierno, debe tener un recorrido que permita ver mejoras sobre lo que ya es bueno, no ir dando bandazos.

También y desde el punto de vista mas práctico, he presenciado reuniones donde se presentaban propuestas de varios países y lo he escuchado siempre: los españoles llegan tarde, no hablan bien inglés, y vienen desordenados, sin estar coordinados, eso sí, sus ideas son geniales, las mejores. Luego llegan propuestas de otros países y presentan todo perfecto con una coordinación fantástica entre ellos y una presentación elaborada y ganan por goleada. Por tanto, España es un país de gran talento, gente inteligente y preparada, conozco a verdaderos genios, pero fallamos primero en que no nos lo creemos, segundo en que no sabemos comunicar, tampoco sabemos escuchar y trabajar en el consenso. Nuestros hijos dedican mas tiempo a estudiar los libros que a la parte práctica, a saber, crear consenso, comunicar sus ideas, escuchar, cambiar para conseguir un objetivo común y confiar y colaborar. Sinceramente creo que las 17 autonomías son buenas para muchas cosas, pero la educación debería estar coordinada por verdaderos expertos. Es lo más importante que tenemos entre manos.

Si tuviera que aconsejar a un joven qué estudiar de cara a obtener un futuro laboral estable, ¿por dónde le orientaría?

Creo que mi consejo serían cuatro preguntas que cada joven se tendría que responder: ¿qué te gusta?, ¿en qué eres bueno?, ¿cómo puedes ayudar a la sociedad a partir de ese campo?, ¿cómo se llama ese trabajo? Esas respuestas junto con dosis de esfuerzo, ilusión, ganas y capacidad son la mejor brújula para un futuro laboral estable.

¿Hacia dónde cree que va el sector TIC? En su opinión, ¿cuáles van a ser las tendencias que realmente van a transformar la sociedad?

Automatización, Inteligencia Artificial, Robótica y Blockchain, sobre todo esa última tendencia. ¿Te acuerdas cuando Internet hizo que todos los ordenadores pudieran estar conectados entre sí, más allá de las intranets de las empresas? La revolución que nos va a traer la blockchain será incluso mayor. Tengo la suerte de ser socia fundadora, haber sido presidenta y ahora ser presidenta de Honor de Alastria, por lo que no hablo de más cuando digo que España ya es referente en esta tecnología gracias a la aportación de los más de 550 socios. España cuenta con grandes expertos en esta tecnología que son los que están inspirando a Europa y Latinoamérica en el desarrollo de esta tecnología. Por ejemplo, la blockchain ha contribuido a que se haya probado con éxito Lanzarote Covid Safe Island, proyecto piloto innovador que va a convertir a la isla en el primer destino turístico seguro del mundo, gracias a la combinación de ciencia y tecnología: PCR-Queen, ideadas por el King’s College de Londres, no invasivas (de saliva) y fáciles de autorrealizar por los turistas, y tecnología blockchain, que garantiza la privacidad y la democratización del acceso a la verificación de las PCRs sin necesidad de almacenamiento de datos de los turistas.

IA, automatización, robótica, ¿de verdad cree que el futuro pasa por las personas?

Por supuesto. La tecnología nunca es un fin en sí mismo. Es más, la tecnología es el mejor medio para hacer mejor la vida de las personas. Si somos capaces de entender eso, poner a la persona en el medio y ver cómo distintas herramientas, tendencias y novedades pueden solucionar problemas de hoy y de mañana, conseguiremos la tecnología pase por las personas, hoy y en el futuro. En todo caso, ocurra lo que ocurra, lo decidirán las personas. Seremos nosotros quienes tomaremos las decisiones para ir por el camino correcto y, si no es el correcto, aprender de los errores y seguir avanzando para hacer del mundo una sociedad mejor. Por eso considero que la educación en valores, la cultura del esfuerzo y la responsabilidad es lo más importante.