tecnología para conducir
tecnología para conducir

Está claro que la tecnología para conducir es utilizada cada vez por un mayor número de usuarios. Los vehículos son en realidad ordenadores sobre ruedas que informan al conductor sobre cualquier tipo de incidencia. Esto en el caso de vehículos más modernos. Sin embargo los coches más antiguos también hacen uso de la tecnología y el smartphone suple en buena medida las ausencias que posee el parque de vehículos más joven.

De entre todas las herramientas y aplicaciones que los conductores utlizan más, destacan las que se relacionan con los radares de velocidad. Dentro de la tecnología para conducir los radares son los campeones. Pero hay direnetes aplicaciones y soluciones, muchas de ellas, ilegales que pueden hacer que la multa por velocidad se quede corta si se compara con la que los agentes de tráfico pueden poner al conductor si le descubren con alguna de estas tecnologías aplicadas a la conducción que no son legales.

Las que se llevan la palma son los detectores de radares. El problema radica en que un 70% de los usuarios de detectores de radares desconoce que su uso es ilegal. Este sorprendente dato se desprende de los  resultados de una encuesta realizada entre más de 1.000 personas por la Asociación DIA de Víctimas de Accidentes, según la cual el 81% de los conductores españoles utiliza algún dispositivo de ayuda a la conducción (GPS, aplicaciones para el móvil, avisadores de radares, soluciones integradas…).

Dentro de la tecnología para conducir los radares son los que tienen mayor incidencia

En la actualidad existen dos tipos de dispositivos antirradares ilegales: los detectores y los inhibidores. El detector de radar es un dispositivo que identifica la frecuencia del radar -fijo o móvil- y avisa de su presencia, pero de ninguna otra incidencia de la carretera. Su utilización es ilegal y conlleva una sanción de 200 euros y la pérdida de tres puntos del carnet, aunque paradójicamente su venta está permitida.

El inhibidor, por su parte, emite una frecuencia que anula la que emite el radar, es ilegal tanto su venta como su utilización y el mero hecho de encontrarse en posesión de uno de ellos supone una sanción de 6.000 euros y pérdida de seis puntos, además de 30.000 euros de multa para el taller instalador.

Únicamente los avisadores de radares, que no detectan ni inhiben frecuencias, sino que basan su eficacia en una actualización regular de sus bases de datos, son 100% legales.

Copilotos

Según los resultados de la encuesta realizada por DIA, el 85% de los hombres y el 58% de las mujeres reconocen utilizar un dispositivo que les ayuda en sus desplazamientos. Estos servicios de asistencia se han convertido en un copiloto con el que cuentan a diario el 45% de los hombres y el 28% de las mujeres. Y es que, el 62% de los conductores creen que ayuda a evitar riesgos en la conducción. No en vano, la seguridad es lo que más importa a los conductores en general, aunque más a las mujeres (90%) que a los hombres (78%), quienes también se muestran preocupados por respetar las normas de tráfico.

En este sentido, son los varones quienes en su mayor parte recurren a dispositivos para controlar la velocidad (54%), frente al 23% de las mujeres. Mientras el 69% de los conductores utiliza algún tipo de avisador de radares -el único dispositivo legal-, casi el 10% confiesa utilizar un detector de radares y casi un 1% un inhibidor (estos dos últimos, ilegales).

“Aunque parezca increíble, dentro de la tecnología para conducir, aún hay conductores que compran dispositivos como inhibidores y detectores de radares que piensan que adquieren una herramienta legal. En este sentido, urge que el legislador revise el paradójico caso de los detectores, cuya venta es legal, pero su uso es ilegal. Esta situación es, en sí misma, un contrasentido, porque además estos dispositivos incitan a correr al volante y no avisan de ningún otro peligro en la vía, como sí hacen los avisadores”, señala Gregoire Destre, Country Manager de Coyote para España y Portugal.

Aplicaciones y uso del móvil

Con todo, dentro de la tecnología para conducir, las herramientas preferidas por los conductores como asistentes  son las aplicaciones de móvil (31%); mientras que el resto (64%) utiliza GPS, avisador, detector, inhibidor o soluciones integradas en el coche.

Aunque el 47% de los conductores dice no haber usado nunca el móvil durante la conducción, es notable destacar que la mayoría, el 53% reconoce haberlo utilizado esporádicamente, cuando espera una llamada importante, alguna vez por semana o cada vez que cogen el coche. Todo esto, a pesar que usar el móvil mientras se conduce supone una sanción de 200 euros de multa y la pérdida de tres puntos, además de ser una de las principales causas de distracción grave durante la conducción. Casi el 40% de los encuestados reconoce haber puesto en riesgo su propia seguridad por estar manipulando el móvil, el 37% de ellos asegura que el riesgo fue grave.