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Las empresas están centradas en sus procesos de digitalización y eso es un aspecto que han comprobado las propias empresas del sector TIC. Por ejemplo, Signaturit ha comprobado durante los últimos meses cómo su crecimiento se ha disparado un 40% a consecuencia de la irrupción del Covid-19, y, un año después de la llegada del virus, asistimos a la consolidación de los procesos de digitalización entre las empresas españolas. Un hecho que confirma la 8ª edición del Barómetro Digital presentado por la escuela de negocios digital ISDI y la Asociación Española de Anunciantes (aea), que concluye que un 62,3% de las compañías ya cuenta con un plan estratégico de digitalización.

No obstante, no se puede ignorar que, en muchos casos, la adopción de herramientas digitales se ha producido en respuesta al entorno creado por el Covid-19. Por ello, en esta fase de consolidación y para garantizar el correcto y eficaz uso de estas herramientas, surge la necesidad de invertir en materia de capacitación digital.

Las administraciones públicas son conscientes de esta necesidad, por ello el pasado mes de enero el gobierno anunció una inversión de 11.000 millones de euros hasta 2023 para mejorar las competencias digitales de la población, digitalizar las pequeñas y medianas empresas (pymes) e incidir en la transformación digital de la Administración.

Las tres áreas que garantizan el éxito en la digitalización se encuentran en la transformación cultural, la formación y la firma digital

En este contexto, Signaturit analiza las tres áreas principales hacia las que se debe dirigir la inversión en materia de digitalización, para garantizar su correcto uso y situar las compañías españolas a la vanguardia de la transformación digital:

1. Transformación cultural: la agilidad y el éxito con el que funcionan las organizaciones que han optado por el uso de herramientas de trabajo online no es solo resultado de la tecnología que está detrás de ellos, sino también del cambio cultural que han llevado a cabo las compañías que han apostado por ellas. Así, para capitalizar las herramientas digitales es fundamental iniciar una transformación organizacional desde los cimientos, y para ello es necesario invertir también en las personas, desarrollando nuevos procesos y estructuras que faciliten la adaptación al cambio de la plantilla y su compromiso con esta nueva realidad.

2. Formación: como consecuencia de la inversión en herramientas digitales por parte de los empresarios, un 66% de la población reconoce haber sufrido modificaciones en su puesto de trabajo según datos del informe de InfoJobs sobre Transformación Digital, Robotización y el Desarrollo de Nuevas Tecnologías. Sin embargo, tan solo la mitad de los mismos también reconocía no estar recibiendo ninguna formación. Este punto resulta de especial importancia pues, junto con el anterior sobre introducir el cambio desde los cimientos, constituye la garantía del uso eficiente de las herramientas en las que se ha invertido y, sobre todo, de la rentabilización de la inversión.

3. Firma digital: aplicar la digitalización al sector legal de las empresas era inimaginable hasta hace poco, pero hoy ya es una realidad que ayuda a agilizar procesos y el acceso a la información. Las nuevas plataformas digitales, como la que ofrece Signaturit,

permiten que los profesionales de los departamentos fiscales y legales de las empresas puedan centrarse en minimizar riesgos y prestar un servicio óptimo. Se trata de una de las áreas principales que ha garantizado el normal desarrollo de las empresas durante el tiempo de pandemia, pues ha posibilitado la formalización de contratos y la realización de todo tipo de trámites de manera no presencial y que, mediante la inversión, supondrá la clave para el desarrollo e incluso la internalización de negocios para los que, hasta ahora, había sido inimaginable.