La realidad del mercado actual indica que es imposible ser una compañía eficiente si no se invierte en herramientas y en productos de TI. Cualquier producto o servicio tiene su precio. Y evidentemente, en el mundo tecnológico también. Equipar una mediana empresa de 50 empleados, por poner un ejemplo, con la última tecnología y las herramientas de gestión más avanzadas del mercado es elevado. Y claro está, a nadie le gusta gastarse los beneficios en este tipo de tecnología. Sin embargo, en un mundo tan globalizado como el actual, en el que la competitividad (agresiva) está a la orden del día, se ha pasado de la nada al todo. Para ser competitivo hay que apostar claramente por las TI. Las se han dado cuenta de que necesitan de la tecnología para poder sobrevivir. Muchos directores y ejecutivos se preguntan: ¿cuál es la fórmula que me permita tener la última tecnología y a la vez me ahorre costes? Y la respuesta la encontraron en el Outsourcing.

Se trata una palabreja extraña a la que los británicos y los norteamericanos llevan acostumbrados mucho tiempo. Aquí, en España, la hemos descubierto hace un par de años, al menos en lo que a tecnología se refiere. El outsourcing se inició allá por la década de los 70, cuando las empresas manufactureras comenzaron a encargar el desarrollo de partes o piezas de sus productos a otras organizaciones. En los años ochenta nos encontramos con los primeros servicios de externalización tal y como se conocen hoy en día: la subcontratación de las infraestructuras informáticas a especialistas que se encargarán de su implementación, mantenimiento y gestión. Y todo ello con una ventaja de gran consideración: un importante ahorro de costes. Como he comentado, esta práctica era habitual en EE.UU. y en el Reino Unido. En España siempre hemos sido más recelosos de nuestra intimidad y de dejar nuestras cosas a los demás, por aquello del “a ver que van a hacer con ellas”. Pero al final, la máxima del dinero se impone y siempre es mucho más atractivo, ahorrarse unos euros que gastárselos en algo en lo que además no sabemos en qué consiste realmente. Además, desde el momento en que externalizamos algo de una empresa, haremos como Pilatos y nos lavaremos las manos: la culpa de que algo falle siempre la tendrá la empresa que nos proporcione el servicio o nos implemente los sistemas.

¿Qué se externaliza?

Bien sea por ahorrar costes, bien por no meter las manos en aquello de lo que no sabemos, el caso es que en nuestros días, los servicios dejados en manos de terceros son amplísimos. Actualmente la mayoría de las empresas externalizan desde el mantenimiento y desarrollo de los sistemas, hasta la administración informática de una empresa, sin olvidarnos de la externalización de los entornos de Internet (hosting) el outsourcing de redes y hasta nos hemos arriesgado a ceder a una empresa externa las aplicaciones de gestión y el área de recursos humanos.
Los sistemas distribuidos son uno de los protagonistas en la externalización, incluyendo aquí todos los elementos asociados al puesto de trabajo, servidores y comunicaciones. Estos entornos son intrínsecamente complejos en cuanto a su gestión, debido a su dispersión y dinamismo, generan un alto volumen de actividad en las áreas de soporte a usuarios y requieren disponer tanto de centros especializados en gestión y soporte remotos como de una gran capilaridad de recursos humanos para poder atender a los usuarios en su puesto de trabajo si fuera necesario. Por todo ello las empresas y entidades los consideran el primer candidato para delegar estos servicios en empresas externas que ya dispongan de estructuras de soporte adecuadas.

Según afirma Pablo Benito, director regional de Osiatis, “en nuestro caso, los principales contratos de outsourcing se refieren a la gestión de la red, detección y prevención de incidencias, servicios de help-desk de atención al usuario, mantenimiento, soporte y actualización de procesos. Asimismo, estamos detectando un giro hacia soluciones basadas en plataformas web que incorporen las nuevas tecnologías y una importancia creciente de la gestión de la seguridad y de la gestión de los procesos de negocio o BPO”. Y es que, la empresa española, ha elegido la externalización con un objetivo ya claramente vislumbrado de ahorro de costes operativos alineándolo con un incremento de la productividad, basada en la mejora de la definición y garantías de los acuerdos de nivel de servicio y de nivel de operación. Para Pedro R. Gómez Alcántara, Country Solution Manager de Getronics, “la empresa española sigue siendo tímida en acometer externalización es de procesos de negocio por motivos de pérdida de gestión y control; respecto a la externalización de infraestructura, no cabe duda que es una realidad hoy en día que ha alcanzado una notable madurez destacando procesos involucrados en el soporte a los sistemas y redes, seguridad, movilidad, convergencia en comunicaciones y almacenamiento”.