La empresa S2 Grupo ha destacado que el sector de la ciberseguridad estará marcado en 2019 por un incremento de ciberataques en smartphones, al hardware (maquinaria, impresoras, etc.) y a los sistemas de control de entornos industriales, especialmente del ámbito sanitario. Junto a esto, también se prevé mayor nivel de ciberdelincuencia económica y el ciberespionaje.

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Expertos de la compañía han señalado que, debido a que el teléfono móvil es una de las herramientas más utilizadas para realizar operaciones en el ciberespacio y es un gran contenedor de información confidencial y en él se reciben claves para la confirmación de muchas operaciones personales y profesionales, se convertirá en uno de los focos principales de atención para los ciberatacantes.

“Por todos estos motivos, es previsible que los smartphones se conviertan en objetivo de los ciberdelincuentes y que proliferen las aplicaciones infectadas con troyanos en las diferentes stores”, ha declarado José Rosell, socio-director de S2 Grupo.

“Otra de las tendencias más destacadas será el ataque al hardware. Se ha ido ampliando poco a poco la superficie que puede ser invadida por los ciberdelincuentes y, en este sentido, se está pasando de lo que podemos llamar el ciberespacio al ámbito ciberfísico, es decir, a todos los sistemas físicos y aparatos que funcionan con conexión a la red”, ha explicado Miguel A. Juan, socio-director de S2 Grupo.

Expertos del Laboratorio de Malware de la compañía han resaltado que, en este ámbito, las consecuencias pueden ser especialmente serias en el caso de ciberataques a infraestructuras críticas y servicios esenciales, como pueden ser hospitales, grandes industrias, centrales nuclares, centrales eléctricas, etc.

En este sentido, se prevé que puedan verse especialmente comprometidos o vulnerables frente a la acción de los ciberatacantes sectores como el industrial o el sistema sanitario.

Además, desde S2 Grupo se ha señalado que no hay que olvidar que los hogares cada vez se encuentran más digitalizados, lo que unido a una escasa configuración de la ciberseguridad, convierten a los hogares en lugares más vulnerables frente a la ciberdelincuencia que los profesionales.

También han destacado que la tendencia es utilizar vías de infección y ataque cada vez más “discretas” y con mayor capacidad de camuflaje, como son las amenazas persistentes avanzadas, por lo que su impacto podría ser mayor para las víctimas tanto a nivel físico como reputacional al tardar más tiempo en detectarlo.ig