El sector legal se enfrenta a una revolución con la llegada de la tecnología blockchain o de cadenas de bloques. Por un lado, esta tecnología plantea retos en cuanto a la normativa y regulación de aspectos concretos, como pueden ser la gestión de identidades, tokenización de activos, o la propia gestión de registros como el de la propiedad. Por otra parte, pone en cuestión el papel que deben jugar los abogados en litigios de intermediación, la continuidad o no del ‘tercero de confianza’, y, mucho más relevante, deja claro que se requiere un nuevo perfil profesional que pueda responder a las necesidades que surgen con su aplicación. Además, la implantación de las tecnologías blockchain supone la oportunidad y el reto de rediseñar nuestra sociedad. Estas son las principales conclusiones del tercer Impactful Tech organizado por IMMUNE Technology Institute.

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Esta nueva edición, centrada en la tecnología Blockchain y su aplicación al sector legal, contó con la participación de Juan Andrés Avilés, Director Técnico de IBM España; Moisés Menéndez, abogado socio de Everis Initiatives; Almudena de la Mata, abogada y fundadora de Blockchain Intelligence; Antonio Cámara, abogado de Allen & Overy; Manuel González-Meneses, notario y experto en blockchain; Albi Rodríguez Jaramillo, abogado, cofundador de Legalblock y asesor independiente en Everis/NTT Data para blockchain; y Simon Olsen, cofundador de Lykke.

Actualmente los desarrollos en blockchain se encuentran legalmente en tierra de nadie. El uso de aplicaciones basadas en cadenas de bloques no se ciñe a un solo país; sin embargo, la incipiente legislación se está llevando a cabo de forma individual en diferentes países, replicando la visión tradicional del derecho. Sin embargo, y como apuntó durante el encuentro Juan Andrés Avilés, “al crear una cadena de bloques no tiene que estar acotada a un territorio concreto, por lo que la legislación debería ser global. La legislación de los Smart Contracts y la tokenización de activos debe ser uno de los objetivos para generalizar el uso del blockchain.” Para Simon Olsen, el sector financiero también debe adaptar sus regulaciones al uso de esta tecnología. “Los reguladores deben abrazar el blockchain porque es una tecnología que tiene mucho que aportar para el crecimiento económico mundial, aunque actualmente el sector bancario no está muy abierto a su uso”.

El otro gran freno para el blockchain es la educación. Todos los expertos presentes coincidieron en que actualmente la gran barrera para introducir esta tecnología en el derecho se encuentra en el propio desconocimiento sobre la tecnología de cadenas de bloques, su funcionamiento y sus posibilidades. Manuel González-Meneses, señaló que “hay un problema de traducción del lenguaje tecnológico, y por otra parte está también cómo podemos ‘algoritmizar’ un contrato”. Almudena de la Mata apuntó que “los abogados deben entender la tecnología y ser capaces de trabajar conjuntamente con informáticos. En nuestras formaciones comprobamos el efecto transformador para el jurista de comprender el lenguaje técnico”. Según Avilés, “debemos llegar al tándem entre conocimiento de la tecnología y el conocimiento legal, o apostar por equipos de trabajo mixtos que incluyan estos dos tipos de conocimiento.”

La redefinición del rol de abogado: las consecuencias del blockchain

La tecnología, y en concreto el blockchain, lanza preguntas sobre la profesión y el papel del abogado en un futuro, pero lo hace sobre todo en terrenos legales acotados. Tiene un especial impacto en los sistemas registrales y en el papel que los abogados deben tener en procesos de intermediación y resolución de conflictos. En este sentido, Juan Andrés Avilés aseguró que “el derecho relacionado con los procesos de mediación, recursos entre particulares, arbitraje… Todos los aspectos del derecho relacionados con la resolución de conflictos, a través del uso de Smart Contracts en blockchain, se puede resolver de una forma muy sencilla. Tiene que acompañar para ello la legislación vigente, pero creo que va a ser uno de los grandes nichos de aplicación de esta tecnología.”

Blockchain lanza preguntas sobre la profesión y el papel del abogado en un futuro, pero lo hace sobre todo en terrenos legales acotados

Esto se traduce también en una nueva concepción del rol que debe tener el abogado en estos aspectos del derecho. Moisés Menéndez comentó que “el abogado va a tener que aprender a trabajar como un desarrollador, y esto va a suponer una revolución en la profesión. Los abogados van a tener que trabajar en open source, conocer código, etc”. Por su parte, para Almudena de la Mata el futuro de la abogacía pasará por “dar servicio a través de equipos” y añadió que “el rol del abogado actualmente en el entorno blockchain es clave y se centra en pensar en efectos constitucionales o sistémicos de su uso, acompañar el desarrollo de aplicaciones e infraestructuras en entornos blockchain con el marco regulatorio que tenemos; teniendo en cuenta que no está diseñado para una realidad descentralizada y que es muy difícil de aplicar.”

Adentrándose en el debate sobre las nuevas profesiones que podrá traer el blockchain Juan Andrés Avilés apuntó que “el futuro pondrá a prueba la capacidad de adaptación de los profesionales del sector legal, como ha hecho con otras tantas profesiones, que sin duda deberán cambiar su forma de pensar” y puntualizó que “en relación a la aplicación de Smart Contracts, va a aparecer una figura de revisor/auditor desde el punto de vista legal y técnico, que compruebe que ese contrato cumple con los términos acordados”.