alierta y alvarez-pallete
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Era un rumor extendido en el sector desde hace algunos meses. La realidad es que muy pocos sabían que el hasta hoy presidente de Telefónica, César Alierta, llevaba años preparando su relevo. Concretamente desde el año 2012. Es el 17 de septiembre de aquel año cuando Alierta decide nombrar consejero delegado de la compañía al que desde ahora se convertirá en su sustituto en la presidencia de la operadora: José María Álvarez-Pallete quien hasta ese momento ocupaba la presidencia de Telefónica Europa. En ese momento, y tras acceder al cargo en sustitución de un clásico de Telefónica como Julio Linares, sólo algunos previeron que Alierta empezaba a vislumbrar su relevo.

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Al contrario de lo que se ha publicado, Pallete no ha tenido una carrera meteórica en Teléfonica: lleva en la compañía desde hace 17 años (antes de que llegase Alierta) y ha pasado por varios cargos de máxima responsabilidad desde entonces: Director General de Finanzas de Telefónica Internacional (1999); Director General de Finanzas Corporativas (1999); Presidente de Telefónica Internacional (2002); Presidente de Telefónica Latinoamérica (también en 2002); Presidente Ejecutivo de Telefónica Europa (2011) y finalmente Consejero Delegado de Telefónica (2012).

Se trata de un ejecutivo que ha controlado varias áreas de la multinacional y que Alierta considera que es el más capacitado para pilotar la transición de la compañía hacia los nuevos retos que está imponiendo la revolución digital y que, en el caso de las operadoras, está haciendo que su negocio tradicional ya no sea el más relevante. Tras haber llevado a cabo la privatización de la compañía, la expansión por mercados exteriores o la creación de Telefónica Digital, Alierta ha considerado que Pallete es el ejecutivo que mejor puede afrontar estos nuevos retos.

Lo que deja Alierta

El directivo zaragozano, que cumplirá 71 años el próximo mes de Mayo y que hoy abandona la máxima responsabilidad en la multinacional española llegó a su presidencia después de que José María Aznar le nombrara sucesor de su otrora amigo Juan Villalonga, tras el enfrentamiento público que tenían entre la operadora y Moncloa (y con líos de faldas incluidos). Alierta vino a instaurar la paz entre la operadora y el Gobierno así como entre los accionistas de referencia de entonces: BBVA y la Caixa. Tras esto condujo la privatización total de la compañía e inició su expansión por todo el mundo, principalmente Latinoamerica. En su debe, los accionistas de las antiguas “matildes” han visto como Alierta cogió una compañía con el valor de la acción en 17,11 euros para dejarlas a día de hoy en 9,71 euros, es decir una depreciación de algo más del 42%.

Alierta seguirá formando parte del Consejo de Administración de Telefónica, cargo que ocupa desde cuatro años antes de acceder a la Presidencia, y centrará también sus aportaciones en temas sociales y de progreso como es la Educación Digital y la Presidencia Ejecutiva de Fundación Telefónica.