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La necesidad de simplificar y modernizar la nube híbrida

El camino hacia la nube híbrida que ya se estaba dando en las empresas se ha acelerado vertiginosamente debido a las circunstancias e incertidumbre de los últimos años. Pero la velocidad de esta transición ha introducido retos que pueden llegar a obstaculizar su éxito.

Muchas organizaciones están dándose cuenta de la necesidad de que ciertas aplicaciones y datos sensibles se mantengan en nubes privadas o híbridas para seguir teniendo mayor control sobre la privacidad, la seguridad, el coste y el rendimiento. Este “descubrimiento” lo están afrontando al mismo tiempo que ya están desarrollando sus planes de migración hacia la nube. Esto ha hecho que la gestión de la nube presente más complejidades de lo esperado.

En general, muchas organizaciones se han dado cuenta de que los costes podrían ser mayores de lo estimado al comienzo de este proceso, y además se han percatado de la escasez de competencias en sus departamentos de TI para liderarlo satisfactoriamente.

A este reto se enfrenta cualquier compañía del mundo en cualquier sector. Por ello, al trabajar con ellas, es esencial adquirir el punto de vista del cliente, especialmente cuando comienza el arduo proceso de establecer la estrategia más adecuada.

Al mirar las preocupaciones de los principales líderes de TI de las compañías de diferentes sectores, se descubre que las empresas se encuentran en estados muy diversos de este camino. Mientras que algunas llevan décadas operando con aplicaciones desarrolladas por primera vez en los años 60, otras usan una mezcla de aplicaciones modernas con aplicaciones heredadas.

En la otra parte de la balanza están las compañías fundadas en los últimos años, que ya son nativas de la nube y operan totalmente en ella. Aunque parecería que éstas tendrían mucha ventaja, la realidad es que todas las empresas, antiguas o modernas, tienen puntos en común.

Por ejemplo, todas son muy conscientes de que es muy complicado trasladar aplicaciones heredadas a la nube, y todas, en mayor o menor medida, las tienen. Este reto se hace especialmente complicado para aquellas organizaciones que usan las aplicaciones antiguas para realizar pruebas empresariales, asegurar el cumplimiento de procesos o documentar su actividad.

Todas quieren que la solución sea un centro de datos sencillo y ágil con un modelo moderno de operaciones en la nube, pero si se hace sin tomar las precauciones necesarias, puede suceder que, en este proceso, las diferentes partes de la organización se mueven a ritmos distintos y de forma diferente durante mucho tiempo. Por ejemplo, es más probable que las aplicaciones de negocio avancen más fluida y rápidamente hacia la nube híbrida gracias a la adopción de aplicaciones SaaS que otras aplicaciones más específicas, que afrontarán más complicaciones. Esta cuestión es compartida por la mayoría de las compañías, muy diversas y de cualquier sector.

La flexibilidad de los modelos de nube híbrida permite a las organizaciones romper con los silos de datos en el trabajo

Por ejemplo, una compañía que desarrolla piezas para la industria aeronáutica tiene que documentar cada prueba durante el proceso de desarrollo. Normalmente tendrá información almacenada desde hace años con determinadas herramientas y procesos que han de ser cambiados. Teniendo en cuenta que en esa industria un solo ingeniero puede llegar a producir un terabyte de datos de pruebas al día, el reto al que se enfrentan es enorme. Habrá datos que debido a la regulación han de conservarse durante décadas porque en la industria aeronáutica una vez lanzado el producto, éste se supervisa y ajusta en vuelo durante los 20 o 30 años. Esto da una medida de la cantidad de información acumulada de diferentes formas y con diferentes herramientas que puede poseer una empresa así. Algo similar ocurre con la industria farmacéutica, porque el desarrollo de un nuevo medicamento puede tardar 10 años en producirse y, durante todo ese proceso, cada prueba que se realiza debe documentarse y almacenarse internamente por motivos legales.

La nube no es el destino

No obstante, la nube no es el fin en sí para la mayoría de las compañías, sino que es el medio para conseguir una solución: un centro de gestión de datos sencillo, ágil y moderno. Con ello, quieren activar servicios a medida para sus clientes teniendo en cuenta los datos antiguos y las aplicaciones heredadas al mismo tiempo les sirva de plataforma para desarrollar nuevas aplicaciones en la nube para el futuro. Esto evidencia que, para la mayoría de las organizaciones, el modelo ideal es el de una plataforma de nube híbrida compatible con varias nubes.

Además de su funcionalidad, la flexibilidad de estos modelos de nube híbrida permite a las organizaciones romper con los silos de datos en el trabajo. Los silos pueden entorpecer los proyectos y alargar la duración de las implantaciones. Por ejemplo, un equipo de redes que no habla con el equipo de servidores, el de almacenamiento o el de seguridad, crea una arquitectura desarticulada que puede entorpecer mucho las operaciones.

Es importante contar con un único conjunto de herramientas que permita utilizar cualquier combinación de aplicaciones en la nube o en las instalaciones que resulte adecuada para la empresa. Una vez se consigue derribar internamente los silos entre equipos, el nuevo objetivo es evitar crear nuevos silos entre los proveedores de la nube.

Un futuro moderno

Después de todo, el proceso de modernización de cualquier organización requiere de una estrategia que ya se está aplicando en todos los sectores. Esto está provocando que empresas de industrias que en principio están alejadas del sector IT estén comenzando a redefinir a sí mismas. Hoy en día, una compañía clásica centrada en la oferta de cualquier producto o servicio es irremediablemente además una compañía de software.

Hemos asistido a una explosión de aplicaciones «propias” porque un número cada vez mayor de organizaciones están impulsando el desarrollo de sus aplicaciones centradas en sus datos. Dado que el principal motor de innovación de las empresas pasa por estas aplicaciones, es muy probable que el número de aplicaciones empresariales creadas en los próximos cinco años supere al de los últimos 40.

Como es sabido, este proceso es arduo y requiere tiempo, pero los resultados, que se van viendo a lo largo del proceso, son tremendamente positivos. En última instancia, dado que modernizar las aplicaciones de una organización puede llevar décadas, el mejor enfoque digital implica tender un puente entre lo heredado y lo nuevo. Y la mejor manera de avanzar es diseñar un modelo ágil de nube híbrida que permita simplificar, automatizar y consolidar el centro de datos resistente, versátil y accesible.

Por Valentín Pinuaga, director general de Hitachi Vantara

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