automatización low code

La digitalización aumenta la importancia de las TIC, que pasan de ser elemento de soporte a un actor del cambio y aporte de valor. Esto conlleva mayor implicación de los usuarios, una creciente demanda de nuevas soluciones y un incremento de cambios sobre las aplicaciones existentes. Los cambios afectan fundamentalmente a la interacción con clientes y usuarios pero también con empleados, y en muchos casos, se requiere modificar los flujos de trabajo tradicionales por otros que mejoren la experiencia de usuario.

En este contexto, Low Code, y su hermano No Code (LCNC), aparecen como facilitadores tanto para cubrir la demanda creciente de soluciones como para implementarlas. Es decir, su aplicación reporta beneficios tanto organizativos y estratégicos, como técnicos y operativos. Teniendo esto en cuenta cabe preguntarse en qué situación se encuentran nuestras organizaciones: ¿tienen planes para explotar Low Code y obtener sus beneficios? ¿han realizado tal vez pruebas de concepto (PoC) aisladas y ahora quieren escalar? A nivel global la tendencia creciente parece clara. Según el estudio “Global Low-Code Development Platform Market Outlook” elaborado por Expert Market Research, el mercado LCAP crecerá un 25,26% CAGR de 2022 a 2027, superando los 64 mil millones de dólares en 2026.

A nivel técnico, las plataformas Low Code son una nueva herramienta que permite construir soluciones con mayor productividad respecto al ciclo de desarrollo clásico con programación. Solo esto ya será un claro beneficio en muchos casos. Pero si a esto le añadimos que Low Code permite que los mismos “usuarios expertos” (conocidos como Citizen Developers), que antes solo validaban y a lo sumo describían un problema, ahora construyan la solución; vemos un avance significativo en el desarrollo y despliegue de aplicaciones. Low Code aumenta la implicación del usuario en todo el proceso, la solución resultante es posiblemente más adecuada a la experiencia de usuario y en el proceso de desarrollo se han ahorrado pasos.

Low Code es además un elemento catalizador en la adopción de funcionalidades complejas como AI/ML en diseños componibles, que se apoyan en soluciones SaaS. En efecto, al no tener la posibilidad de desarrollar la lógica en modo nativo, te obliga a buscar esa lógica en algún componente ya existente; y esto, si lo pensamos bien, es claramente un punto positivo a medio y largo plazo.

Low Code aumenta la implicación del usuario en todo el proceso, la solución resultante es posiblemente más adecuada a la experiencia de usuario

Por otro lado, Low Code se puede ver como el resultado de la maduración de tecnologías que construían flujos de negocio o formularios (bastante complejas y difíciles de usar, dicho sea de paso). Como la nueva demanda en gran medida está pidiendo precisamente nuevos flujos de trabajo, encontramos en LCNC a la herramienta adecuada para la necesidad actual. Además, Low Code es particularmente bueno interconectando sistemas, creando flujos de trabajo y construyendo frontales interactivos; precisamente los que ahora la digitalización está demandando.

Desde la perspectiva de la alta productividad (Citizen Developer aparte), Low Code se está aplicando en aquellas soluciones que requieren alta eficiencia en tiempo y costes. De hecho, ya existen casos de uso de aplicación de Low Code para resolver, en semanas, problemas urgentes. Por ejemplo, los proyectos de soporte a la vacunación contra la Covid o los de gestión de recarga eléctrica de baterías; que con otras tecnologías hubiesen requerido meses.

En resumen, Low Code se posiciona como un elemento clave para la digitalización de las organizaciones pues puede ser la diferencia entre construir la solución en tiempo y forma o quedarse encallado o retrasado en algún punto intermedio.

La aceleración de la innovación que trae aparejada el Low Code, está haciendo que las plataformas de desarrollo de esta tecnología proliferen en el mercado. Con cuál de ellas trabajar no es un tema menor, pero tampoco es el aspecto que primero debamos decidir: será siempre más relevante tener claro el reto y los objetivos en cada organización, con sus prioridades y criterios de decisión, y con esa información tomar en cada caso la mejor decisión.

Por este motivo, contar con un partner que tenga conocimiento y experiencia en estas plataformas es crucial para tener éxito.

Atendiendo a todo lo que hemos comentado, si pensamos en iniciativas que no hemos podido culminar con éxito e imaginamos cómo nos hubiese ido con Low Code, con prototipos validados en pocos días, reutilizando componentes y aplicando nuevas tecnologías como AI, en el peor caso hubiéramos anticipado el problema y ahorrado tiempo y dinero. En el mejor caso, no dudo de que tendríamos ahora una solución adecuada y estaríamos ya embarcados en nuevos retos.

Incorporemos pues Low Code a nuestras capacidades, que sea un elemento estratégico en cómo planteamos las nuevas soluciones TIC que nos permitan liderar nuestros negocios.

Por Pere Escobar, responsable Desarrollo de Negocio Digital en T-Systems Iberia

 

>