Tres serían los factores fundamentales para que la movilidad permita una experiencia de usuario adecuada para impulsar el éxito del Cloud Computing: la banda ancha móvil, los dispositivos móviles y el ecosistema de aplicaciones y contenidos. ¿En qué medida actúan estos dos factores como capacitadores de esta tendencia?
Desde el punto de vista de la banda ancha móvil, las redes 3G actuales (HSPA, HSPA+…) han permitido mejoras considerables en aspectos clave como la cobertura ubicua –que permite acceder a los contenidos desde cualquier parte del mundo-; mayores tasas de trasferencias de datos –con velocidades ya anunciadas en España de hasta 21Mbps o incluso 41Mbps-; menores latencias y, por supuesto, mayor seguridad, integridad y fiabilidad de las conexiones móviles. Aspecto fundamental en el caso de aplicaciones corporativas o profesionales.
Por otra parte, los dispositivos móviles también han evolucionado de forma notable, ofreciendo mayores prestaciones y capacidades, conectividad constante, mayor eficiencia energética para prolognar su autonomía, nuevos sistemas operativos e interfaces de usuario más sencillos e intuitivos, mejor capacidad de navegación, y una diversidad de formatos mucho más amplia para adaptarse a diversos usos y necesidades. Desde terminales dedicados esclusivamente al “data entry”, hasta terminales para el consumo de contenidos multimedia de alta definición.
Sin embargo, el desarrollo de cloud computing no supondrá que todo esté en la nube frente a todo en el dispositivo. Siempre habrá una combinación de contenidos y aplicaciones que el usuario lleve consigo en el dispositivo y otros a los que acceda remotamente. En cualquier caso, los dispositivos necesitarán contar con la capacidad para ejecutar programas, o “mover” contenidos multimedia ricos de forma satisfactoria. Así como los recursos, tanto de formato como de usabilidad, necesarios para interactuar adecuadamente con esos contenidos, ya sea recibiéndolos, creándolos o compartiéndolos. Alta capacidad de proceso, multimedia de alta definición, buena navegación, etc. son algunas de estas prestaciones clave. La introducción en el mercado de chips móviles de altas prestaciones, como Snapdragon, con hasta 1’5Ghz de poetencia, están favoreciendo la aparición de múltiples tipos de terminales que cumplen estos requerimientos.
Además, ha favorecido el nacimiento de un nuevo tipo de dispositivo convergente, los denominados smartbooks, que combinan las ventajas de un smartphones con las características de formato de un portátil ultraligero. Un formato que permite un uso cómodo tanto para el ocio como para trabajar.
Otra tendencia que va a permitir impulsar el desarrollo de cloud computing móvil, es la aparición –ya anunciada- de smartphones de gama media, con precios más contenidos, y que va a permitir llevar la experiencia de usuario de internet móvil, al público de gran consumo.
Desde el punto de vista de las aplicaciones, es importante la creación de un ecosistema activo que favorezca el desarrollo de aplicaciones, servicios o contenidos tanto de tipo profesional como de gran consumo; tanto para que los usuarios utilicen desde la red, como para que creen y compartan o almacenen en la red. Y este ecosistema ha de tener en cuenta tanto las redes como los dispositivos que se usarán para generar y consumir esos contenidos.
Los principales beneficios del binomio cloud computing – movilidad son las siguientes:
– Para las empresas, proporcionan un gran ahorro de costes, ya que permite la movilidad de sus empleados, una mayor productividad y un ajuste a las necesidades de cada negocio.
– Para los consumidores (usuario final, profesional o pymes) supone la obtención de servicios disponibles en todo momento, y la capacidad de buscar la aplicación que más se ajuste a cada necesidad.
– Para los desarrolladores de aplicaciones, el cloud computing amplia el ecosistema y el tamaño de sus potenciales clientes y hace más efectiva su distribución. Es un incentivo para la innovación con menos costes y tiempo de introducción en el mercado
– Para las operadores, refuerza su papel y el valor de sus redes y servicios; supone una posible nueva fuente de ingresos, al monetizar los servicios de la red y ampliar su gama de producto, con un gran impacto en la adquisición y retención de clientes.
– Para los fabricantes, las nuevas demandas y expectativas de uso, les permitirán evolucionar sus terminales creando nuevas oport

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