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El reciclaje se ha convertido en una parte más de nuestro día a día. Tanto si se trata de separar nuestros residuos o al elegir productos reutilizables, avanzar dando pasos proactivos hacia los objetivos de sostenibilidad mediante la gestión de nuestros propios desechos y residuos ya forma parte de nuestro comportamiento cotidiano.

Este comportamiento está impulsando un cambio generalizado hacia una economía circular, definido por la Fundación Ellen MacArthur como un sistema que elimina los desechos y la contaminación, y hace circular productos y materiales en su valor más alto, tanto de productos que se pueden utilizar en hogares, como en comercios o en equipos de TI.

Nos encontramos en un momento en el que marcas y empresas barajan distintas formas de motivar a los consumidores, no solo a reciclar los objetos adecuados, sino a hacerlo más a menudo. Sin embargo, para que esta práctica se haga diariamente, las organizaciones deben pensar en cómo adoptar mejores formas de reciclar e implementar principios circulares dentro de sus propias operaciones, y cómo esta forma de proceder puede beneficiarles. A medida que la infraestructura digital se extiende en el lugar de trabajo, la gestión de los equipos tecnológicos es más crítica y fundamental.

La dimensión del problema

Los desechos electrónicos suponen el tipo de residuos que más rápido crece en el mundo. Según la UNEP, el mundo produce hasta 50 millones de toneladas de desechos electrónicos y eléctricos (e-Waste) al año, que pesan más que todos los aviones de aerolíneas comerciales fabricados hasta ahora. Si seguimos en esta línea, la previsión es que la producción de combustibles híbridos será de 120 millones de toneladas para el año 2050.

Pero quizá sea más sorprendente el hecho de que el coste anual de este e-Waste, incluyendo equipamiento informático y dispositivos electrónicos como ordenadores, portátiles, teléfonos, pendrives y tablets, supera ya los 62.500 billones de dólares. Y, sin embargo, menos del 20% de estos recursos se reciclan correctamente.

Esto significa que se están perdiendo oportunidades, tanto en el plano medioambiental como en el comercial, para que las empresas incluyan principios circulares en sus operaciones TI. Si al considerar la gestión del ciclo de vida de los activos informáticos de una empresa le damos un enfoque más sostenible, se pueden obtener toda una serie de beneficios.

Tres beneficios del reciclaje y la disposición segura de los activos informáticos para una tecnología circular

1. Pueden ayudarte a abordar tus objetivos de sostenibilidad

Ahora más que nunca, las empresas se ven presionadas para afrontar sus retos de sostenibilidad y abordar el cambio climático de forma directa. Una investigación sobre la resiliencia de las organizaciones, realizada por Economist Impact con ejecutivos, reveló que la sostenibilidad es una de las cinco principales prioridades empresariales junto con áreas como la transformación digital y la ciberseguridad. A medida que las empresas desarrollen y comuniquen sus objetivos de sostenibilidad, las que adopten soluciones sostenibles tendrán mayores ventajas.

La producción de nuevo hardware representa más del 70% de las emisiones de carbono en la industria TI4 y de los servicios de reciclaje de residuos electrónicos, como los que ofrece Iron Mountain, que desmantelan los activos informáticos en categorías de productos básicos. El Foro de Residuos de Aparatos Electrónicos y Eléctricos (WEEE en sus siglas en inglés) descubrió que cada tonelada de residuos electrónicos que se recicla puede evitar alrededor de 2 toneladas de emisiones de CO25. Desde los hiperescaladores hasta las oficinas corporativas, las empresas tienen la capacidad de lograr un impacto tangible no sólo en sus propias operaciones, sino para el planeta en general.

2. Permiten ahorrar dinero

La economía circular se basa en la noción de que los activos retirados deben ser tratados como bienes valiosos.

Al volver a certificar y comercializar de forma segura los equipos retirados, las empresas pueden recuperar el máximo valor de los activos tecnológicos al final de su vida útil mediante su recomercialización o redistribución. Aunque los productos pueden llegar al final de su ciclo de vida, su uso no tiene por qué hacerlo; un cliente con el que trabajó Iron Mountain para deshacerse de forma segura de sus activos, obtuvo aproximadamente 500.000 libras en ingresos potenciales anuales por su reventa6.

En el caso de los activos informáticos a los que no se les puede dar una segunda vida productiva, se les puede extraer valor mediante el reciclaje. Los materiales valiosos que se utilizan habitualmente en los dispositivos electrónicos, como el oro, la plata y el cobre, pueden ser extraídos y reutilizados. Por ejemplo, por cada millón de teléfonos móviles, se pueden extraer entre 15 y 16 toneladas de cobre, entre 340 y 350 kg de plata y casi 34 kg de oro7.

3. Pueden mantener tus datos seguros

Además de los desafíos medioambientales asociados a los desechos electrónicos, las empresas pueden enfrentarse a una serie de riesgos de seguridad si, al final de su vida útil, los activos informáticos no se gestionan de manera responsable. Estos activos pueden contener datos sensibles y confidenciales que, en caso de ser vulnerados, pueden acarrear graves multas e infligir un daño severo en su reputación. Por tanto, no es de extrañar que la encuesta Economist Impact sitúe a la ciberseguridad como una de las principales prioridades de las empresas. Cuando busque un socio para respaldar la disposición de los activos informáticos, es importante que investigue para asegurarse de que sus servicios son seguros y cumplan la normativa.

Algunas de las preguntas clave que deben hacerse son: ¿existe una cadena de custodia segura que le permita rastrear los activos a medida que se procesan?, ¿Recibirá un certificado auditable de destrucción de datos?, ¿Sus activos informáticos se eliminan de forma ética, responsable y conforme a la normativa? Por ejemplo, en la UE, cualquier servicio que utilice debe cumplir la Directiva Europea sobre Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (WEEE).

La economía circular de hoy

El fin de la vida útil de los equipos informáticos no debe ser un reto, sino una oportunidad. Afrontar la eliminación de los activos informáticos de forma responsable y segura es una solución que beneficia a todos, ya que ayuda a cumplir algunas de las principales prioridades del mundo empresarial, desde la sostenibilidad hasta la ciberseguridad, al tiempo que crea un flujo de ingresos interno para impulsar el crecimiento futuro. Como proveedores, consumidores, individuos y empresas, no podemos revertir el impacto que los residuos electrónicos ya han tenido en el medio ambiente, pero al adoptar un futuro más circular para las TI, podemos impulsar un sistema más sostenible para los productos que utilizamos.

Thomas Hollander, Secure ITAD EMEA Director de Iron Mountain