pago movil contactless

España es uno de los países que encabeza el crecimiento del pago móvil en el espacio europeo. Para hacernos una idea, esta opción es escogida por casi nueve de cada diez españoles para realizar sus pagos en los puntos de venta físicos. Y va a más: según un informe de Minsait Payments, la cifra de este método de pago fue un 10% mayor en 2021 con respecto al año anterior.

Por tanto, aumenta el uso, pero también el importe máximo que se puede gastar sin tener que introducir la clave PIN. En 2021, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) estableció nuevos límites para realizar compras con tarjetas contactless sin necesidad de introducirla. Ahora el máximo en España es de 50 euros, mientras que antes estaba limitado a 20 euros. Por tanto, por debajo de esa cifra el usuario no tiene que introducir su clave PIN, mientras que por encima de ese límite siempre es necesario teclear el código de seguridad de cuatro dígitos.

Una de las razones del aumento del pago móvil es que se busca evitar los contactos innecesarios; cuanto menos haya que tocar los datáfonos, mejor. A finales del año pasado, Reino Unido hizo lo propio, pasando del límite de 45 libras a uno nuevo de 100 libras. A razón de esto, surge el debate sobre si el fraude con tarjetas contactless es realmente un problema que tener en cuenta.

El miedo al robo de tarjetas plantea un dilema

En parte, hay cierto temor por que un delincuente pueda gastar una gran cantidad de dinero con una tarjeta robada. Al fin y al cabo, un límite más alto hace que este tipo de delito sea más atractivo. Para sacar conclusiones al respecto, conviene fijarse en el auge que están teniendo los pagos a través del móvil. En España, continúa aumentando el uso de las apps de pago entre particulares, con Bizum a la cabeza, que ya son empleadas por el 57% de los clientes bancarios, de acuerdo con Minsait.

Una de las razones del aumento del pago móvil es que se busca evitar los contactos innecesarios

Dicho esto, las empresas saben que para ganar y mantener a los clientes deben ofrecer una experiencia sencilla sin sacrificar la seguridad. Esto quiere decir que las tiendas deben contar con las ventajas que llegan de la mano de las nuevas tecnologías, haciendo que el pago de los productos sea más rápido y fácil.

Sin embargo, los estafadores siempre están adaptándose a las últimas tendencias, ya sea suplantando a las organizaciones a las que la gente compra o enviando correos electrónicos de phishing para hacerse con los datos personales de los usuarios. En este aspecto, no es tan raro que se den casos en los que una persona compra un producto que nunca ha existido y que nunca recibirá.

El pago móvil es el espejo en el que mirarse

Aunque los pagos contactless son difíciles de interceptar por los defraudadors, los consumidores hacen bien al preocuparse por las repercusiones de perder su tarjeta o que se la roben. Por tanto, la implantación de métodos de pago seguros debe ser una prioridad para que los comercios generen confianza y tranquilidad a los clientes. Asimismo, hace falta que las organizaciones financieras sean partícipes a la hora de diseñar comodidades y equilibrarlas con la seguridad.

Para entender qué es necesario hacerse, fijémonos en cómo Apple Pay o Samsung Pay verifican la identidad del usuario con la huella dactilar o con el reconocimiento facial. De esta manera, se comprueba que la persona es quien dice ser. De forma similar opera PayPal, que cuenta con diferentes capas para demostrar la identidad de un usuario.

La solución para la seguridad de los pagos contactless podría seguir el ejemplo de estas tecnologías. Verificando la identidad mediante un selfie y una foto del documento de identidad, los compradores podrían sentirse más seguros y el proceso para hacerlo sería de tan solo unos segundos. A esto se sumaría la reverificación de los bancos y los proveedores de servicios de pago en el caso de realizarse transacciones grandes o después de un periodo de transacciones constantes.

Introducir nuevas capas de verificación de la identidad en el uso del contactless puede ayudar al retail a ir un paso por delante de los delincuentes y a gestionar mejor el riesgo. En última instancia, las empresas tecnológicas tienen la responsabilidad de proteger el dinero, los datos y la identidad de las personas en línea. Si la conjunción de todos estos actores se produce adecuadamente, los consumidores podrán sacar el máximo partido de sus identidades digitales y, por supuesto, de sus opciones de pago.

Por Mariona Campmany, Digital Identity and Innovation Lead, Mitek

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