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El edge computing tiene un objetivo muy sencillo. Se trata de llevar las capacidades de computación y almacenamiento al borde de la red, para que pueda estar lo más cerca posible de los dispositivos, aplicaciones y usuarios que generan y consumen datos. La necesidad de Edge Computing seguirá aumentando en la actual era de la hiperconectividad que estamos viviendo, en la que la demanda de experiencias de baja latencia sigue creciendo impulsada por tecnologías como el Internet de las Cosas, la Inteligencia Artificial, el Machine Learning, la Realidad Aumentada, la Realidad Virtual o la Realidad Mixta. Así lo demuestra el rápido crecimiento de la infraestructura 5G en los próximos años. Sin embargo, y a pesar de que la latencia, la reducción de ancho de banda y la resistencia de la red son factores clave para el edge computing, hay otra razón que se ha subestimado pero que es igual de importante para ello: la adhesión a las políticas de privacidad y el control de los datos que prohíben la transferencia de información sensible a los servidores centrales de la nube para su procesamiento.

La necesidad de Edge Computing seguirá aumentando en la actual era de la hiperconectividad que estamos viviendo

En lugar de depender de distantes centros de datos en la nube, la arquitectura de edge computing optimiza el uso del ancho de banda y reduce los costes de latencia de ida y vuelta al procesar los datos en el borde de la red, garantizando a los usuarios finales una experiencia positiva con aplicaciones disponibles que funcionan siempre de forma rápida.

De hecho, las previsiones indican que el mercado mundial del edge computing pasará a ser un mercado de 4.000 millones de dólares en 2020 a uno de 18.000 millones en solo cuatro años. Impulsado por las diferentes iniciativas de transformación digital y la proliferación de los dispositivos IoT, Gartner prevé que más de 15.000 millones de dispositivos IoT se conectarán a la infraestructura de la empresa en 2029, donde la innovación en el borde cautivará la imaginación – y los presupuestos- de las compañías.

Por ello, es importante que las empresas comprendan el estado actual del edge computing, hacia dónde se dirige y cómo estar preparados para mejorar las aplicaciones.

Aprovechar el potencial del edge para simplificar la gestión de las arquitecturas descentralizadas

Las primeras implementaciones del edge computing fueron nubes híbridas personalizadas con aplicaciones y bases de datos que se ejecutaban en servidores locales respaldados por un backend en la nube. Normalmente, era un sistema rudimentario de transferencia de archivos por lotes el que se encargaba de transferir los datos entre la nube y los servidores locales.

Además de los gastos de capital (CapEx), los gastos operativos (OpEx) de la gestión de estas instalaciones de servidores distribuidos en las instalaciones a medida pueden ser desalentadores. Con el sistema de transferencia de archivos por lotes, las aplicaciones y servicios al borde podrían estar funcionando con datos obsoletos. Además, hay implementaciones en las que no es práctico alojar un rack de servidores on-prem (por ejemplo, limitaciones de espacio, energía o refrigeración en plataformas petrolíferas off-shore o en obras de construcción e incluso en aviones).

Para mitigar las dificultades de OpEx y CapEx, la próxima generación de usos de edge computing debería aprovechar las ventajas de las infraestructuras gestionadas al borde de los proveedores de la nube, como AWS Outposts, AWS local Zones, Azure Private MEC y Google Distributed Cloud, que pueden reducir significativamente la sobrecarga operativa de la gestión de los servidores distribuidos. Estas ubicaciones cloud-edge pueden alojar el almacenamiento y la computación en nombre de múltiples ubicaciones on-prem, reduciendo así los costes de infraestructura y proporcionando al mismo tiempo un acceso de baja latencia a los datos. Además, los desarrollos de edge computing pueden aprovechar las posibilidades de gran ancho de banda y latencia ultrabaja de las redes de acceso 5G con redes 5G privadas gestionadas, con propuestas como AWS Wavelength.

En resumidas cuentas, el edge computing consiste en distribuir el almacenamiento y el procesamiento de datos. Sería un error tener una estrategia edge que no tuviera en cuenta la plataforma de datos necesaria para ajustarse a las necesidades de las arquitecturas distribuidas.

El futuro de las estrategias edge pasa por las bases de datos que están preparadas para ello

En una arquitectura distribuida, el almacenamiento y el procesamiento de los datos pueden producirse en varios niveles: en los centros de datos de la nube central, en las ubicaciones cloud-edge y en el nivel de cliente/dispositivo – que puede ser un móvil, un ordenador o un hardware integrado personalizado. Cada nivel ofrece mayores garantías de disponibilidad del servicio y capacidad de respuesta con respecto al nivel anterior. La co-ubicación de la base de datos en el dispositivo garantiza un mayor nivel de disponibilidad y capacidad de respuesta, sin depender de la conectividad a la red.

Un aspecto clave de la organización de las bases de datos es la capacidad de mantener la coherencia y la sincronización de los datos a través de los distintos niveles, en función de la disponibilidad de la red. De hecho, la sincronización de datos no consiste en la transferencia masiva o la duplicación de datos a través de estas nubes distribuidas. Se trata de la capacidad de transferir sólo el subconjunto relevante de datos a escala, de manera que sea resistente a las interrupciones de la red. Por ejemplo, en un comercio minorista es posible que sólo haya que transferir los datos específicos de la tienda a sus instalaciones. O, en el ámbito de la sanidad, es posible que sólo haya que enviar los datos agregados (y anónimos) de los pacientes desde los centros de datos de los hospitales.

Los retos relacionados con el control de los datos se agravan en un entorno descentralizado y han de ser una de las principales consideraciones a tener en cuenta en una estrategia edge. Por ejemplo, la plataforma de datos debe ser capaz de agilizar la aplicación de las políticas de retención de datos hasta el nivel de los dispositivos.

PepsiCo y BackpackEMR aprovechan el edge computing para impulsar la innovación

Para muchas empresas, una base de datos descentralizada y una solución de sincronización de datos son fundamentales para el éxito del edge computing. Pensemos en la compañía PepsiCo, todo un conglomerado que aparece en la lista Fortune 50 con empelados en todo el mundo, algunos de los cuales operan en entornos donde no siempre disponen de conexión a Internet. Sus representantes de ventas necesitaban una solución offline para hacer su trabajo de forma adecuada y eficiente. Para ello, la empresa aprovechó una base de datos preparada para ser utilizada sin conexión que estaba integrada en las aplicaciones que sus representantes de ventas podían utilizar sobre el terreno, independientemente de la conectividad a Internet. Siempre que la conexión a Internet esté disponible, todos los datos se sincronizarán de forma automática en la infraestructura de la organización, lo que garantiza la integridad de los datos para que las aplicaciones cumplan los requisitos de control y seguridad.

De igual manera, la empresa médica BackpackEMR, que ofrece soluciones de software para clínicas móviles en comunidades rurales y poblaciones aisladas de todo el mundo, a menudo, opera en lugares que tienen poco o nulo acceso a Internet, lo que afecta a su capacidad para utilizar los servicios tradicionales basados en la nube. La solución de BackpackEMR es utilizar una base de datos entre pares que los equipos de la empresa aprovechan para compartir los datos de los pacientes entre dispositivos en tiempo real, incluso sin estar conectados a Internet.

El futuro de la innovación empresarial será impulsado por el edge

En 2023, según apunta IDC, el 50% de la nueva infraestructura de TI empresarial desplegada estará en el edge, en lugar de en los centros de datos corporativos, y para 2024 pronostica que el número de aplicaciones aumentará un 800%. Esto hace suponer que, a medida que las empresas racionalicen sus cargas de trabajo de aplicaciones de última generación, será importante tener en consideración el edge computing para aumentar las estrategias de cloud computing.

Por Esaú Alonso, country manager de Couchbase para España y Portugal

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