La protección y recuperación de datos, así como el backup, son piedras angulares en todo departamento de TI. Su finalidad es garantizar la disponibilidad constante de los datos y aplicaciones. Esto es válido para las grandes empresas, pero también para los usuarios de PC, y obviamente para todo el abanico de compañías que ocupan el espacio entre esos dos polos. Los métodos empleados prácticamente empezaron con el propio procesado de datos. En otras palabras, los métodos están tan probados y son tan válidos como las propias herramientas.
Sin embargo, esta situación se encuentra ahora en medio de un gran cambio, según revelan diversos análisis de mercado. Concretamente, hay una tendencia hacia la gestión integrada de la recuperación. La causa de este cambio radica por un lado en la creciente demanda de servicios TI de mayor calidad y con mayores exigencias en materia de cumplimiento, y por otro lado, en nuevas tecnologías como la rápida y creciente virtualización de recursos TI. Sin embargo, por lo que respecta a los servidores virtuales, no es suficiente proteger sólo los datos y las aplicaciones, como ocurre con los servidores tradicionales. Como el propio servidor virtual es en sí mismo una aplicación –aunque sea una aplicación especial– también debe protegerse.
Cuando muchos usuarios dependen del buen funcionamiento de un servidor virtual, en caso de incidente, la recuperación debería ser muy rápida. Además, los servidores virtuales pueden generarse dinámicamente si es necesario y luego desparecer igual de rápido. Este escenario eleva la demanda y exigencias sobre los conceptos y herramientas de backup. Por otra parte, sólo el coste ya justifica que las empresas no adquieran una variedad de herramientas para los distintos tipos de servidor, especialmente porque tampoco querrán sobrecargar a sus equipos de TI con tareas rutinarias.
Adiós a las soluciones especializadas
Parece evidente que las empresas necesitan métodos y herramientas de gestión TI empresarial que puedan simplificar y consolidar la operación de servidores físicos y virtuales. El objetivo es automatizar y centralizar la gestión a través de flujos de trabajo integrados y mejores prácticas, de forma que se pueda controlar y proteger todo el entorno TI desde una única consola. Cuando esto ocurre, los administradores ya no tienen que utilizar diversas herramientas ni tienen necesidad de trabajar en complicadas integraciones.
Una sola solución de backup y recuperación debería atender todas esas necesidades. Además de ofrecer la protección de datos tradicional, debe ofrecer gestión de alta disponibilidad, replicación, snapshots y protección continua de datos (CDP en sus siglas en inglés) para cada uno de los sistemas operativos principales, ya sea Windows, Linux o UNIX. La encriptación es particularmente útil cuando sea trata de proteger datos sensibles, mientras que las soluciones preconfiguradas para correo electrónico o bases de datos simplifican el backup de los subsistemas críticos.
Variantes del backup virtual
A nivel funcional, la solución de backup debe garantizar que cada máquina virtual (VM en sus siglas en inglés) esté tan bien protegida como un servidor físico. Tomando como ejemplo la popular solución de virtualización VMware ESX server, vemos que hay diversas formas de alcanzar el objetivo anterior porque, por lo general, una máquina virtual también tiene sus propias interfaces de backup (en este caso, VMware Consolidated Backup, o VCB). Una vez que la solución de backup está implementada en toda la empresa, se sincroniza con el VCB sea cual sea su versión. De este modo, los administradores ya no necesitan tener conocimientos especializados para ello.
En referencia al servidor ESX, aparte del VCB, dos procedimientos han demostrado ser de gran valor al ejecutar backups. O bien el servidor virtual se protege exactamente igual que un servidor físico o cada máquina virtual se protege como un disco virtual. El primer método siempre se recomienda cuando hay procesos estándar establecidos para el backup y recuperación de los servidores. En este contexto, las máquinas virtuales simplemente se añaden si la herramienta utilizada lo permite. No es necesario tener conocimientos especializados y la protección a nivel de archivo siempre es posible. En otras palabras, se obtiene el beneficio de una recuperación granular y rápida.
El segundo método, es decir, la protección VM de cada disco virtual, no “sabe” nada de la consistencia de las bases de datos, estados o demás. Por ello, está más indicado para la recuperación de desastres y backup básico, o para el backup de servidores de ficheros. El backup tradicional (servidores físicos) puede ofrecer protección consistente a través de la integración con las aplicaciones. Los backups de VCB también ofrecen recuperación granular pero no de “estado” de la aplicación.
Claramente, el primer método de proteger servidores virtuales y tradicionales requiere más tiempo que proteger las máquinas virtuales como “discos virtuales” porque en este último sólo es necesario un simple snapshot o el comando “copy”. Esta complejidad adicional puede afectar al rendimiento de la máquina virtual e incluso a todo el sistema. Por eso, se recomienda que la protección de la máquina virtual sea en forma de disco virtual si los entornos TI tienen que ser muy escalables o si está en juego la recuperación ante desastres, en otras palabras, si se trata de recuperar completamente una máquina virtual.
Esta limitación derivada de los backups simples se compensa con un alto nivel de complejidad durante la recuperación. El origen de esta complejidad es el hecho de que un servidor ESX genere uno o más ficheros de discos virtuales. Además, para restaurar un solo fichero, primero debe reconstruirse toda la máquina virtual en otro servidor ESX o en el mismo servidor ESX pero utilizando otro nombre. Solamente una vez que se ha restaurado el servidor virtual, se puede copiar el fichero deseado en la máquina virtual original a través de una transferencia del fichero. El último paso es suprimir la nueva máquina virtual. En definitiva, es un proceso laborioso, propenso a errores, que consume mucho tiempo y, por tanto, sólo debe considerarse para la protección de datos normales en situaciones excepcionales.
Por lo tanto, cuando se monta una máquina virtual, es preciso que los responsables TI decidan qué procedimientos de backup se van a utilizar: VCB, emulación del servidor o protección VM del disco virtual por backup. Una vez que se ha tomado la decisión, la gestión de la recuperación garantizará que los procesos necesarios para la protección de datos se ejecutan periódica y automáticamente del modo que se prefiera. En caso de que se necesite hacer una recuperación, se identifican los datos que requieren protección y se inician los pasos para recuperar el fichero de datos. Cuando esto funciona de forma integrada dentro de una estrategia completa de gestión TI empresarial, las empresas pueden compensar el riesgo de la pérdida de datos y los costes asociados a la protección de datos.
Los cinco objetivos cuando se realiza un backup de servidores virtuales
– Proteger los datos a pesar de que el volumen se incremente constantemente y de que las ventanas de tiempo se reduzcan
– Mejorar la fiabilidad y velocidad de recuperación
– Ofrecer protección de datos a las filiales y oficinas remotas
– Crear las condiciones para la prevención ante desastres
– Implementar los requisitos de cumplimiento

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