En anteriores análisis de tendencias, hemos venido insistiendo sobre la potencialidad de las redes sociales en la utilización y adopción generalizada de IT, sobre todo en la difusión social de servicios públicos, y en la importancia que tiene, para los responsables tecnológicos, analizar sus posibilidades en servicios directos a los clientes finales, dentro del sector privado, así como en el servicio público a los ciudadanos. Tampoco se puede obviar que la voracidad del modelo de negocio de una red social, de titularidad privada, conlleva importantes riesgos en sus posibles proyecciones al mundo del servicio público, entendido éste bajo esquemas de solidaridad y equidad. Para que el ejercicio sea más real, y casi obligatorio, Facebook nos plantea una nueva iniciativa donde las oportunidades están abiertas y, además, el problema se puede estudiar ante un  amplio escenario de consecuencias, positivas y negativas.

El multimillonario cofundador de Facebook, Mark Zuckerberg, anunció el martes pasado,1 de mayo de 2012, que la red social quiere «ayudar a resolver la crisis de transplantes», permitiendo a los usuarios ofrecerse como potenciales donantes de órganos en los Estados Unidos y el Reino Unido.

El mundo próximo a Mark Zuckerberg, a través del cual percibe el universo, es EE.UU., donde  mueren cada día un promedio de 18 personas esperando un trasplante de órgano, según fuentes oficiales. Como ya es conocido, el servicio de salud en EE.UU. está prácticamente, en manos de la iniciativa privadas, bajo modelos de negocio donde la oferta y la demanda se ajustan a las llamadas leyes del mercado. Por consiguiente, la demanda de ciertos materiales primarios, como los órganos humanos necesitan ser más evidentes y alcanzables para quienes tiene una necesidad  (obviamente imperiosa) de ese bien. Sin duda, hacer evidente la oferta ha impulsado la idea de Mark Zuckerberg. Por supuesto, ya existe una agencia, Organdonor, dependiente del HRSA, dentro del Departamento de Salud de Estados Unidos donde hacer explícita esta decisión. Desde Organdonor, se hacen todos los esfuerzos posibles para promover la decisión de inscribirse como donante. De hecho, está agencia resalta las dificultades que conlleva la escasez de órganos, explicando que la penuria de donantes,  provoca que más de 114.000 personas en los Estados Unidos estén a la espera de la donación de órganos, y que, en un día normal 79 personas reciban un trasplante, mientras que 18 mueren por falta de órganos . Según esta agencia, en los EE.UU más de 100 millones de personas están registradas como donantes. Al otro lado del Atlántico, en el Reino Unido, más de 10.000 personas necesitan un trasplante, según el sitio web del servicio de  Trasplantes del NHS en ese país.

Con este motivo, la iniciativa de Facebook no deja de resultar altruista, aunque el momento no puede ser más oportuno. En una semana comenzarán las presentaciones a los inversores de la IPO de Facebook. De manera que en medio de esta amalgama de intereses, ahí está la gran idea de un nuevo modelo de Quijote de nuestro tiempo, de casta multimillonaria y digital (en su tránsito, desde los libros de caballería al mundo de la Red).

Según las declaraciones del hidalgo Zuckerberg a ABC News, una gran cantidad de gente, que tiene dudas sobre si desean o no hacer esto, podrían convencerse para hacerlo. Zuckerberg describió la aceptación generalizada de la donación de órganos como «un cambio en la sociedad que probablemente llevará tiempo para llegar a ser una tendencia sostenida». El que haya más usuarios de Facebook que compartan sus experiencias sobre este tema puede ser un importante factor desde su punto de vista. «Creo que si las personas optan por compartir estas historias con sus amigos, pueden marcar una gran diferencia», ha dicho nuestro nuevo don Quijote de Palo Alto.

Donate Life America, asociación sin ánimo de lucro, se ha aliado con Facebook en este esfuerzo. Según David Fleming, presidente y CEO de dicha asociación, se podrían ahorrar miles de vidas al año si tuviéramos otros 20, 30 o 40 millones más de personas registradas.

La herramienta funciona así: los usuarios de Facebook van a sus líneas de tiempo, y en el Life Event tendrán una sección de salud y bienestar. Zuckerberg explica que en ese espacio, el usuario puede declarar, por ejemplo, que ha decidido ser un donante de órganos y el Estado o país en que vive, además de poder añadir una historia acerca de cómo ha decidido ser donante de órganos.

El usuario de Facebook verá también un recurso compartido de su enlace, como condición de donante, cuando la actualización de un amigo de los donantes llegue a su alimentación de noticias.

La página de Facebook también incluye enlaces a Donate Life America, para que la gente se convierta en donantes oficiales. Cuando se obtiene el carné de conducir en EE.UU., a través de un registro en línea del estado, se puede indica que se desea ser donante, lo cual significa la firma de un acuerdo legal. En el caso de Facebook, la diferencia radica en que se hace un compromiso más débil, similar a una promesa o manifestación de buenas intenciones.

«La alianza de Facebook es una oportunidad para que la gente pase a compartir las decisiones», dijo Fleming. «La parte más importante de esto es, de hecho, el registro para ser un donante, para que sus deseos pueden llevarse a cabo. Compartir esta decisión a través de Facebook es una oportunidad para animar a sus amigos y familiares para inscribirse también.»

Algunas personas ya habían compartido antes en Facebook su deseo de donar sus órganos, y otros han hablado de la necesidad de un trasplante, pero la idea no es hacer coincidir a estas personas, dijo Fleming.

Los programas de promoción social no han sido una gran tradición en Facebook, aunque en 2011 lo hizo con la empresa hermana de CNN, Cartoon Network, para protestar contra la intimidación o el acoso sexual.

«Alentar a los usuarios a compartir que son donantes de órganos es otro movimiento simple y no controvertido de Facebook que puede servir para añadir valor al servicio, más allá de las tradicionales actualizaciones de estado y compartir fotos», escribió Brittany Darwell, escritor principal en el blog “dentro de Facebook”, en un correo electrónico dirigido a la CNN.

También se mencionó que Facebook ha estado involucrada en la búsqueda de lugares para votar en las elecciones nacionales, la emisión de “alertas naranja” (Ambar Alerts) a través de algunas páginas, así como unirse a un grupo de empresas para promover la paz mundial .

Anne Paschke, una portavoz de la Red Unida para Compartir Órganos , aplaudió el plan de donación de órganos. Diciendo que: «Es absolutamente fabuloso que mucha gente aprenda lo fácil que es inscribirse para ser donante de órganos, ojos y tejidos».

Organdonor.gov también recomienda que las personas que deseen ser donantes informen a los miembros de la familia, a sus doctores e incluiyan este deseo en sus testamentos.

Facebook tiene 161 millones de usuarios en los Estados Unidos. Según un correo electrónico de su portavoz Sarah Feinberg, “la empresa no dispone de cifras sólidas sobre cuántas personas habían utilizado la herramienta de la donación de órganos hasta ahora”.

Los detalles explicados anteriormente forman un mosaico descriptivo de la situación que plantea la iniciativa de una red social muy potente, (hoy la de mayor permeabilidad popular, ver gráfico adjunto) y tan extendida globalmente, que su actividad eleva la escala del caso a un nivel global, estableciendo una tendencia de enorme importancia. Por lo tanto quienes tiene la responsabilidad de hacer asequibles servicios públicos y atención al ciudadano, mediante el uso y la aplicación de las tecnologías de la información, tienen con este caso un interesante ejercicio de estrategia corporativa.

Hay un paso cualitativo importante en esta iniciativa. Hasta este momento las redes sociales no han dejado de ser un referente de la conexión entre individuos con gustos inclinaciones o preferencias comunes, dentro de un orden de temas superficiales. Al menos teóricamente. La única excepción podría significarse en los medios de comunicación convencionales, que han dado carta de naturaleza a las redes sociales para integrarlas en el cauce de comunicación habitual de sus clientes, lectores, audiencia, etc. Esa referencia a las redes sociales se sitúa, incluso, por encima de la vía de comunicación del email o del teléfono. No cabe duda de que con ello los medios tradicionales desean manifestar una imagen de adaptación al devenir tecnológico y modernizante, pero no deja de resultar chocante. Lo mismo es aplicable a tantos sitios web, incluidos los del sector público, que optan por la misma estrategia, prestando con ello una publicidad gratuita a entidades privadas.

Ahora las preferencias manifestadas en los perfiles de los usuarios de las rede sociales van a mostrar decisiones (o promesas) en un orden más profundo de valores. El camino está claramente iniciado para alcanzar otros objetivos donde tradicionalmente, hasta ahora, solo se daba participación al esquema y base institucional de la sociedad.

A partir de ahora puede ser muy vinculante el conocimiento de las tendencias que expresan estos amplificadores de opinión, intencionalidad y compromiso de cada uno de los individuos o de las unidades que componen el mercado, y que se manifiestan sobre valores profundos a través de las redes sociales.