Y el cambio es mayor por estos lares. Y es que si en los países anglosajones y del resto de Europa se considera como un valor añadido contratar o comprar un producto “Green”, en España este elemento pasa a un segundo plano. En España somos así y nos importa un carajo nuestro entorno mientras a nosotros nos vaya bien. Tampoco el tema del precio parece que entra en nuestras cabezas. Y no porque no sepamos que a la larga cualquier producto eficiente nos vaya a suponer unos ahorros importantes, sino porque la mayoría de los productos tecnológicos más eficientes son más caros (bastante más) que los que tienen un grado de eficiencia menor. Así que el español se decantará casi siempre por el más barato. A fin de cuentas, ¿qué me supone un ahorro de costes mensual de 3 euros en la factura de la luz si no lo voy a notar? Otro ejemplo puede ser Apple. Hasta hace poco tiempo, la compañía de la manzana siempre salía mal parada en todos los informes de sostenibilidad de las empresas tecnológicas. Parece que en los últimos años la cosa va cambiando (por presiones de usuarios extranjeros, no se vayan a creer) pero siempre hay algo en lo que falla: Apple utiliza el carbón como método de abastecimiento eléctrico en sus data centers de Carolina del Norte (EE.UU.), algo que le echan en cara muchas organizaciones ecologistas. ¿Se creen ustedes que los usuarios van a dejar de comprar iPhones por minucias como esta? Evidentemente, no. Claro que tampoco lo hacen por los métodos de trabajo en sus fábricas en China, así que no, no se engañen el Green IT es una utopía, al menos desde el punto de vista del usuario, o de la pyme. Otra cosa es la gran empresa.

En este caso sí se preocupan por el medio ambiente, aunque en realidad sólo sea por reducir los costes. Y claro, esa reducción de costes conlleva sus medallas: convertirse en una empresa eficiente o verde o ecológica. Algo muy chic, la verdad. Así que ante esta tesitura, los fabricantes de TI se esfuerzan por ofrecer productos y soluciones eficientes: por que sus clientes se lo piden y por imagen. En otros países que no se llamen España sí se valora lo sostenible y lo ecológico y un desastre natural provocado por una empresa con mala conciencia ecológica puede suponer un dramático descenso en las ventas de sus productos. Así que muchos tienen una estructurada política medioambiental. Por ejemplo Samsung. Gonzalo Sáiz, Director de Marketing y Producto de la División de IT, asegura que la compañía coreana anunció en 2009, “la iniciativa “Eco-Management 2013” que promueve diversos programas ambientales, tales como la reducción de gases de efecto invernadero y de emisiones, así como el desarrollo de productos ecológicos. Desde 2011, hemos reducido las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% con respecto a 2008, y hemos incrementado el número de productos ecológicos en todas nuestras líneas de producto. Por otra parte, hemos creado una gran cantidad de productos eco-amigables y de alto rendimiento y de ultra bajo consumo de energía que en gran medida reducen el gasto de energético debido a una gestión más eficiente de los recursos”.

Desde HP, que por cierto lidera el índice realizado por Greenpeace en cuanto a sostenibilidad, se asegura también que la compañía californiana fue una de las primeras empresas del sector TIC en iniciar un programa de este tipo: “Desde la compañía adoptamos un enfoque integral al respecto. En este sentido, estamos comprometidos con la reducción del impacto ambiental en todos los ámbitos de nuestro negocio y lo vivimos intensamente en los diferentes países en los que estamos presentes, a través de una serie de programas y de nuestras distintas líneas de productos. HP no sólo considera el impacto ambiental al término de la vida útil de los productos, sino que los abordamos en todo su ciclo de vida. En cuanto a las medidas que estamos adoptando, son múltiples y las estamos llevando a cabo en todas las divisiones de la compañía”. Otro ejemplo. Miguel Ángel Ordoñez, director de Centros de Datos en IBM España afirma que “Los planes de sostenibilidad y reducción de impacto ambiental de IBM se remontan a los años 70, cuando el foco se ponía en la fabricación.  Posteriormente, todas las áreas de producto y servicios se han subido al mismo tren.  Hace unos 5 años, Project Big Green, fue una ambiciosa iniciativa con la que conseguimos duplicar la capacidad de proceso en nuestros centros sin aumentar el consumo energético. Otro ejemplo es el galardón de la Unión Europea a 27 datacenter de IBM con un reducido índice PUE (indicador de consumo energético de un centro de proceso de datos). Las soluciones de IBM incluyen, siempre, y en diferente medida, el factor energético como básico para la reducción de costes de nuestros clientes. Los proyectos de transformación conllevan una reducción de costes operativos, uno de los cuales, el energético, suele ser de los más elevados”.


Ecología en la industria TIC

Y es que efectivamente, parece que el ahorro de costes es lo que está llevando a las empresas a decantarse por este tipo de equipos, que aunque en un primer momento, pueden ser más caros que otros a la larga salen más baratos pues su consumo es infinitamente menor. Como afirma Fernando Galvache, Director de Organización y Sistemas y CIO de Sage, “las necesidades del mercado obligan a las empresas a la reducción de costes directamente, apostando por el uso de tecnología que mejore los sistemas con menos inversión. Los clientes cada vez invierten menos lo que lleva a las empresas a facilitar, mediante la tecnología Cloud, el ahorro de inversión”.

La crisis ha acabado con todo, incluso con la moda verde. Ahora lo que se lleva no es ser el más ecológico, sino el ahorro de costes. Así que la situación parece haberle dado la razón a aquellos que hace tiempo afirmaban categórico que el Green IT no era más que un mero producto de marketing. Pero, ¿qué significa ser verde en una industria como la tecnológica? ¿Realmente están concienciadas las empresas sobre la compra de aparatos ecológicos y medioambientalmente poco peligrosos? El principal problema es que, la industria tecnológica ha sido una de las últimas en incorporarse al mercado ecológico. Se trata de algo razonable porque, en general, nadie pensaría en esta industria como una de las más contaminantes. Para eso ya están la automovilística o la aeronáutica. La realidad es que los aparatos electrónicos contienen un elevado número de sustancias químicas peligrosas perjudiciales para nuestra salud y el medio ambiente (PVC, retardantes de llama bromados y clorados, berilio, ftalatos, entre otros). Además, fabricarlos consume ingentes cantidades de materias primas y energía. A la vez que suponen un problema de contaminación cuando su supuesta vida útil (cada vez más corta) llega a su fin.

Lo primero que hay que valorar es que en la industria de las TIC hay dos frentes de actuación. Las dos líneas maestras de actuación son en primer lugar que todavía hay empresas que, a la hora de fabricar sus equipos, utilizan componentes químicos peligrosos (sobre todo en países que no están regulados por normativas favorables al medio ambiente). Es verdad que la normativa comunitaria impide la utilización de diferentes sustancias, pero desde diferentes organizaciones ecologistas se afirma que esa normativa sigue siendo muy “light” y se debería potenciar aún más. El segundo frente es el que viene relacionado con los temas de reducción de energía y, aquí sí que se observa que las empresas están haciendo un especial hincapié, sobre todo, porque vender equipos que consumen menos y gastan menos energía supone un ahorro de costes a la hora de pagar la factura eléctrica y, por lo tanto, se trata de un buen argumento de venta. Así que en realidad, se trata más de una campaña de marketing por parte de los fabricantes que de que realmente estén concienciados por el medio ambiente, pero aunque sea por ese motivo las iniciativas en este terreno por parte de la industria TIC, son bienvenidas. La pregunta es, pues, ¿están impregnadas las empresas del sector TIC de una conciencia Green? Para Luis Heras, director de marketing de Xerox España y responsable de TI y soluciones para el sur de Europa, “somos cada vez más empresas tecnológicas las que apostamos por este tipo de políticas.  Y es que las TICs son cada vez más importantes en la sociedad, puesto que resultan ser una perfecta solución para, entre otras cosas, reducir el impacto negativo que cualquier producto o solución pueda tener sobre el medio ambiente”. Por su parte, Alejandro Solana, director técnico de VMware Iberia cree que “todas las propuestas tecnológicas que no supongan ahorro de costes a corto plazo saldrán perjudicadas. Y es ahí donde también adquiere importancia una reducción de gasto enerégico, ya que los costes operativos van ligados, al consumo energético. Hoy en día el gran reto de los directores de tecnología es conseguir una infraestructura más flexible, con los costes operativos más reducidos posibles y orientada al negocio de la corporación. Las tecnologías “cloud” han sido y serán durante los próximos años la gran apuesta tecnológica por sus ventajas en cuanto a flexibilidad en costes y capacidad, adaptadas a las necesidades cambiantes del cliente, y a su capacidad de reducción de gasto energético y enmisiós de dióxido de carbono. Un importante porcentaje del consumo eléctrico de las empresas corresponde al centro de datos. Además, el consumo eléctrico de estos centros está creciendo año a año. Los servidores no pueden apagarse o encenderse en modo hibernación como los PCs, al igual que su equipo de refrigeración, y al final es clave una buena refrigeración de los equipos para ahorrar en el consumo de energía. Según un estudio de IDC, se calcula que el total de servidores cuya capacidad no está aprovechada al 100%  emiten más de 80 toneladas de dióxido de carbono a la atmosfera, una cantidad de emisiones mayor que la de países como Tailandia. Sin embargo, cada servidor virtualizado supone un ahorro de 7.000 kilowatios y deja de emitir  anualmente unas cuatro toneladas de CO2. Por ello la virtualización es ideal para este tipo de casos y ofrece soluciones que permiten ratios de consolidación de servidores de 15:1”.


Los resultados

Al igual que el cambio climático no es una tendencia sino una realidad, ser verde es una máxima que todas las empresas deberían incluir en su filosofía corporativa. Aunque la conciencia ecológica naciera como una iniciativa de algunas empresas, y después acabara por convertirse en un objetivo de los Gobiernos y una exigencia de Kyoto, lo cierto es que es hoy en día “ser verde” es una necesidad para muchas empresas. Pero también es verdad que muchas empresas se consideran verdes porque han reducido el consumo energético de sus productos pero luego fallan en otros aspectos. Desde HP se cree que “actualmente los mayores beneficios que la industria TIC está logrando a nivel ecológico son el ahorro energético, que reduce la emisión de CO2 a la atmósfera, y la reducción de uso de productos dañinos para el medio ambiente. A nivel tecnológico, permite mayor densidad de equipos en menor espacio con menos necesidades de refrigeración”

Uno de los problemas de las emisiones viene relacionado con el almacenamiento de los datos y el consumo energético de los DataCenters. Desde Fibernet se afirma que eEl gasto de energía en el Data Center está sujeto a las características físicas del mismo, evidentemente no es igual de eficiente un centro de última generación que uno con 20 años de antigüedad. El equipamiento, SAIs, AA, aislamiento térmico, tecnología, etc…, son más eficientes en la actualidad, lo que implica un menor consumo de energía. De la misma manera los elementos que conforman el DC: servidores, almacenamiento, comunicaciones, etc, gracias a su integración, consolidación, virtualización, etc, consiguen un gran ahorro tanto en consumo como en costes a la vez que aumentan sus prestaciones. Evidentemente existen organismos que están trabajando en el tema, un ejemplo de ello es la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) que ha desarrollado un programa de medición de la energía pensado para promover y reconocer la eficiencia energética de diversas tecnologías como ordenadores, monitores y aires acondicionados. La EPA cuenta con una herramienta que funciona en Internet con la que se puede realizar una Evaluación Ambiental de Productos Electrónicos (EPEAT) y que puede ser útil a cualquier usuario para seleccionar y evaluar ordenadores, laptops y monitores en base a sus características ambientales. Esta herramienta está diseñada para ayudar a reducir el consumo de energía, disminuir las actividades de mantenimiento y permitir el reciclaje de materiales incrementando su eficiencia y tiempo de vida de los productos HW”.

Javier Martínez, director técnico de NetApp cree que “uno de los aspectos fundamentales de la sostenibilidad es la conservación de los recursos naturales para garantizar un planeta libre de contaminación, de agua y aire limpios, para futuras generaciones. La mayoría de las organizaciones de tecnología están experimentando un crecimiento exponencial del volumen de datos, por lo que aumentan sus necesidades de almacenamiento. El enfoque tradicional de añadir más discos y sistemas de almacenamiento puede satisfacer la demanda, pero también provoca un aumento proporcional de los requisitos de energía, refrigeración y espacio que, en consecuencia, fuerza los límites del centro de datos. Intentamos reducir el consumo de energía con una sencilla ecuación: restamos máquinas y discos para reducir costes de personal, soporte, espacio y servicios. Nuestra estrategia de ocho puntos para reducir el consumo energético del almacenamiento utiliza la tecnología para frenar el consumo de energía y el crecimiento en su origen incorporando las diez técnicas para mejorar la eficiencia energética en los centros de datos de NetApp”.

Cada empresa, de todas formas, enfoca eso de la conciencia ecológica hacia donde buenamente puede o cree que le puede proporcionar mayores ventajas. Pero es cierto que la mayoría de las “grandes” tienen políticas específicas en este terreno. Por ejemplo Samsung que tal y como asegura su portavoz, “está llevando a cabo prácticas ecológicas de gestión para el desarrollo sostenible de forma activa, analizando constantemente el impacto efectuado en el medio ambiente y la evaluación de los riesgos de gestión asociados a dichos impactos. Consideramos importante nuestra actividad económica, social y, por supuesto, ambiental, por lo que contamos con una estrategia clara en este último punto. En este sentido, hemos realizado pruebas para evaluar los principales riesgos medioambientales a los que nos enfrentamos como compañía, identificándolos y estableciendo una estrategia de gestión de los recursos medioambientales más eficaz. Esta estrategia “green” se lleva a cabo en la actualidad y se seguirá ejecutando en el futuro”.

Finalmente, Jose Javier Pérez, Country Manager de Brocade afirma que “Podríamos decir que la industria de las TIC está verdaderamente concienciada con la eficiencia energética por tres motivos claramente diferenciados”:


1) Conciencia medioambiental: la mayoría de los fabricantes de equipamiento tecnológico tienen una “conciencia medioambiental” como parte de su responsabilidad social corporativa (RSC) también denominada responsabilidad social empresarial (RSE).


2) Motivos legales: muchos organismos públicos, como es el caso de la Unión Europea, están siendo proactivos en la promoción de  iniciativas que pretenden promover la gestión energética eficiente en los centros de datos, cuyo consumo energético está creciendo significativamente en los últimos años. Aunque en este caso se trate de un programa voluntario en el que operadores de Datacenter y sus proveedores se comprometen a medir la eficiencia energética de sus instalaciones, presentar un plan de acción para su mejora y ejecutar y reportar sobre la evolución de dicho plan, es muy probable que en un futuro cercano estas recomendaciones pasen a ser directivas de obligado cumplimiento.


3) Aspectos económicos: Los costes de la energía han pasado de ser irrelevantes frente a las necesidades de rendimiento o continuidad de negocio a ser muy significativos en los presupuestos de cualquier departamento de IT. Por ello en muchos RFPs los clientes ya especifican la necesidad de cumplir con serios requerimientos energéticos como parte importante de la decisión.


En modo Cloud

Una de las ventajas del modelo nube es que sí parece proporcionar una reducción de los consumos y por tanto, de las emisiones. Aunque como hemos dicho antes, los datacenters cada vez generan mayores consumos es verdad que estos se fabrican y construyen con técnicas y modelos más eficientes, y respetuosos con el medio ambiente. Para Alvaro Ausín, Channel Sales Manager de TP-LINK Iberia, la nube favorece las TICs verdes: “Indudablemente, es una de las premisas del Cloud y lo que le ha permitido un desarrollo tan importante. Ahora mismo las empresas, e incluso usurarios, que hagan un uso lógico de la nube logran un ahorro claro en el consumo de recursos físicos realizando exactamente las mismas funciones que con anterioridad”. En la misma línea se sitúa el portavoz de HP que afirma que “no cabe duda de que el modelo Cloud es mucho más eficiente. Tanto las nuevas arquitecturas de las infraestructuras de TI que soportan el modelo CLoud, como es uso en si de las mismas que facilita el modelo Cloud, hace que en general las Tecnologías de4 la Información sean mucho más eficientes y ecológicas con el modelo Cloud con  otros modelos”. Tambien, Juan Pedro Pérez de OKI está convencido de las bondades del cloud para la eficiencia energética. En su opinión “supone una reducción de la utilización de soportes físicos. Ayuda a liberar recursos internos y a reducir la inversión inicial”. Finalmente el portavoz de Xerox asegura que “las tecnologías cloud están ayudando mucho a reducir el consumo energético de las empresas, ya que éstas no tienen que invertir más en infraestructura para aumentar su capacidad. Por eso las compañías apuestan más y más en los servicios cloud que, hasta el momento y según los últimos resultados de IDC, han experimentado un crecimiento del 93% con respecto al 2011 (fuente: IDC). Según la consultora, un 29% de las empresas españolas ya han implantado modelos basados en la ‘nube’ y se espera que éstos alcancen los 3.557millones de euros en España cuando acabe el 2012”.


Mero marketing publicitario

No todos los encuestados han contestado a la pregunta en la que se aseguraba, tal y como afirma Greenpeace, que muchos han llegado a concienciarse de ser verdes por ser algo de moda o bien por puro interés económico. Entre los que han respondido a la pregunta se encuentra Miguel Ángel Ordoñez, director de Centros de Datos en IBM que sí está de acuerdo en que “hace pocos años predominaba la moda para tener una mejor presencia en el mercado, en ocasiones sin un trasfondo real. En estos momentos, las compañías que no son capaces de demostrar una oferta realmente eficiente de soluciones son descartadas por la mayoría de los clientes. Hay que pensar que el nivel de calidad exigido se ha elevado significativamente, así como la capacidad para analizar distintas ofertas y tener en cuenta los factores de eficiencia en cada uno de ellos”. Precisamente desde la mejor empresa valorada por el informe de Greepeace se afirma que “es cierto que existe un fuerte desnivel entre lo que se hace y lo que se dice, pero las empresas deben llevar a cabo grandes y buenas acciones de sostenibilidad, comunicándolo con claridad para que los consumidores lo perciban. Un ejemplo del compromiso de HP con la eficiencia energética es que la compañía cuenta con programas innovadores de reutilización y reciclaje disponibles en todo el mundo”.

Antonio Gorrachategui, Gerente de Línea de Negocio CPD de Fibernet asegura que “Sí es verdad que es un momento en el que todo lo que lleve el adjetivo “verde” está de moda y muchas iniciativas tienen mucho de “humo” en este sentido. Pero lo que es una realidad es que se hace necesario tomar medidas que busquen esa eficiencia energética por tema de ahorro de costes, disminución de la dependencia de fuentes energéticas externas, impacto medioambiental, etc. Además, la propia UE ha propuesto un paquete integrado de medidas sobre cambio climático y energía con objetivos muy ambiciosos para el año 2020: disminuir el consumo de energía en un 20%, reducir las emisiones de gases efecto invernadero en un 20%, promover energías renovables hasta que supongan un 20% de las fuentes globales de consumo. Quizás falta un poco de concienciación social pero también se está trabajando en este sentido y somos las empresas las primeras que tenemos que estar implicadas en ello. Por otro lado, también se están promoviendo a nivel de desarrollo de sistemas y productos, subvenciones para proyectos innovadores que vayan en esta línea dentro del Programa Marco de la UE”.

Por supuesto también están los que no son partidarios de las afirmaciones de Greenpeace: “No es nuestro caso” –asegura Alfonso Guilabert, Director de Calidad de Fujitsu- “las consideraciones medioambientales se han reflejado en nuestro ADN desde siempre. Y ya en la década de los 80 incorporamos muchas novedades Green, llegando en 1993 por ejemplo a presentar el primer PC verde y en el 2002 la primera placa base sin plomo. Nuestro enfoque frente a la sostenibilidad ha sido muy valorado por el World Wilde Found for Nature (WWF) en Alemania. Además, nuestras políticas de reciclaje nos llevan a tener sofisticados sistemas de recogida e intercambio en más de 27 mercados. Son solo algunos de los ejemplos que podríamos enumerar dentro de nuestra activa política de cuidado medioambiental”. También está en desacuerdo el portavoz de TP-Link: “creo que las iniciativas son claras y beneficiosas para todos. Desde nuestro sector se utilizan estas mejoras como aspectos que añaden valor al producto. El gran problema de este tipo de mensajes es que, por un lado no son nada constructivos, y, por otro, no ponen la realidad del problema en perspectiva. Es fundamental a la hora de valorar este tipo de cuestiones analizar el impacto que podría tener en el precio y preguntar al usuario si estaría dispuesto a pagar un 30% mas. Es decir, la empresa no es la única responsable a la hora de gestionar la recogida, sino también el cliente y, por tanto, no se puede responsabilizar únicamente a la empresa”.



El medioambiente, nuestra herencia

Alfonso Guilabert: Director de Calidad de Fujitsu

Hoy todo el mundo habla acerca del medioambiente, sobre la necesidad de preservar el planeta, reducir las emisiones de CO2, consumir menos,  reciclar y de un largo etcétera de cuestiones que ya, sin lugar a dudas, forman parte de nuestro día a día.

En el ámbito empresarial, la situación es similar. Las compañías tienen como uno de sus principales elementos de desarrollo las cuestiones medioambientales, no sólo en el ámbito interno, sino en la relación con sus clientes y partners. Piensan en “Green” como un elemento aglutinador de su estrategia, de reducción de costes y como su pequeña aportación para mejorar el planeta.

El medioambiente, por tanto, se ve como una herencia, como una parte del ADN empresarial y se trabaja para desarrollar una línea que resuelva, por un lado las problemáticas erróneas y por el otro, sea creadora de iniciativas sostenibles de impulso hacia un planeta más perfecto.

En la década de los 90, es cuando la problemática medioambiental acuciante hace que sea necesario el desarrollo de importantes normas para las empresas. Con ellas, se busca conseguir que las organizaciones actúen con responsabilidad, tanto a nivel interno como en la relación con sus clientes, un cambio de mentalidad frente a ellos y con ellos. Con creatividad, tecnología y capacidad, las compañías deben contribuir activamente a establecer nuevos estándares de sostenibilidad del medioambiente, que ayuden a sus clientes a reducir el  famoso impacto de la huella de carbono en el planeta.

Por ello, se desarrollan políticas Green basadas en las “3 R”, Reducir, Reciclar y Reusar. Un verdadero compromiso verde que se debe reflejar en todos los ámbitos de su actividad, en el ciclo de vida de sus productos y soluciones. Las posibilidades son muchas y además de la estructuración de las políticas, el progreso del mundo debe ir ligado al empuje de las cuestiones medioambientales. Detrás de la forma de hacer negocios, de desarrollarse, debe estar la modificación de las políticas verdes, que influyan notablemente en la empresa en su desarrollo.

Fujitsu, fiel a su compromiso Green, se ha convertido en el primer proveedor con un rango completo de productos respetuosos con el medioambiente. Desde que en 1993 comenzó las bases de lo que sería el inicio de su gestión medioambiental, ha conseguido numerosos hitos, como son en 1995 convertirse en el nº1 en fabricación de Green Pc´s. En 1998, crear un centro europeo de reciclado y empezar a introducir en los años posteriores, numerosos productos verdes en el mercado mundial. En 2008, lanza el primer monitor 0 watios y un año después el primer Pc también 0 watios. Además, la compañía tiene como objetivo conseguir una reducción de 30 millones de toneladas de CO2 en el año 2020, trabajando con responsabilidad, compromiso social y desarrollo empresarial.

Por último, se debe pensar en el I+D. Indudablemente ya no se concibe una línea de innovación y desarrollo sin pensar en las cuestiones medioambientales y este elemento es uno de los principales en los que tenemos que trabajar, en los que desarrollar e invertir.


Las más verdes

Cada año, Greenpeace elabora un ranking de las principales empresas del sector a nivel mundial con las mejoras realizadas por cada una de ellas año tras años y los elementos en los que deben mejorar. El último ranking de la organización ecologista lo encabeza HP y han desparecido del mismo Microsoft y Nintendo. Estas son las quince primeras posiciones:

1.- HP 5.9/10

Sube tres posiciones con respecto al informe de 2010. HP es actualmente la empresa más sostenible – tanto en operaciones sostenibles como en criterios energéticos, pero podría mejorar en criterios productos verdes.


2.- Dell 5.1/10

Sube ocho posiciones. Las puntuaciones de Dell han mejorado en criterios energéticos gracias a un ambicioso objetivo de reducir las emisiones en un 40 por ciento en 2015. Falla en sus productos que no son muy verdes.


3.- Nokia 4.9/10

Nokia pierde su posición de liderazgo en favor de HP y Dell por los criterios de energía, pero tiene una buena puntuación en los productos verdes y en operaciones sostenibles.


4.- Apple 4.6/10

Sube cinco lugares. Apple es ahora una empresa que ha mejorado mucho en productos ecológicos y es relativamente fuerte en las operaciones sostenibles. Sin embargo Greenpeace le da un suspenso pero un pobre desempeño en materia de energía.


5.- Philips 4.5/10

Philips obtiene una puntuación fuerte junto con Sony para apoyar la política progresista de energía limpia y en criterios globales de energía. Aun así baja dos puestos con respecto al anterior informe.


6.- Sony Ericsson  4.2/10

Sony Ericsson obtiene una puntuación conjunta superior en lo referente a los productos verdes y también buena puntuación por su  buen funcionamiento sostenible, pero es débil en criterios energéticos. Abajo cuatro lugares.


7.- Samsung 4.1/10

Abajo dos lugares. La compañía surcoreana obtiene las mejores calificaciones en operaciones sostenibles, pero necesita mejorar en los criterios energéticos, especialmente en el abastecimiento de energía más verde.


8.- Lenovo 3.8/10

Baja seis posiciones. Las puntuaciones más altas de Lenovo las obtiene en operaciones sostenibles, pero necesita establecer objetivos firmes para reducir las emisiones de carbono y aumentar el uso de energía renovable.


9.- Panasonic 3.6/10

Abajo tres lugares. Panasonic obtiene una de las calificaciones más altas en el apartado de productos, pero un pobre resultado en materia de energía, y tiene que tener un plan claro de cómo se pueden reducir las emisiones de carbono y aumentar el uso de energía renovable.


10.- Sony 3.6/10

Abajo cuatro puestos. Sony recibe un punto de penalización por presionar en contra del establecimiento de estándares más estrictos de eficiencia energética en California. Sin embargo, también recibieron mejores puntuaciones por apoyar ambiciosos objetivos climáticos en Europa.


11.- Sharp 3/10

Sharp apuesta por la nueva ley de energía renovable en Japón, sin embargo las puntuaciones son pobres en todos los criterios de operaciones sostenibles. Se mantiene en el puesto 11.


12.- Acer 2.9/10

Acer se encuentra muy mal posicionado en comparación con los principales competidores. Obtiene puntuaciones aceptable en el apartado de sustancias peligrosas pero pobres en criterios energéticos. Permanece en el lugar 12.


13.- LG 2.8/10

LG tiene débiles objetivos de reducción de emisiones y las necesidades de aumentar el uso de energía renovable.


14.- Toshiba 2.8/10

Aparece por primera vez en el ranking. Toshiba ha logrado algunos avances en eliminación de sustancias peligrosas, pero necesita mejorar en criterios energéticos.


15.- RIM 1.6/10

Nuevo en el informe de Greenpeace, la organización dice que necesita mejorar la información y la divulgación de su desempeño ambiental en comparación con otros fabricantes de teléfonos móviles.



Un problema

Por Greenpeace

La cantidad de productos electrónicos desechados a escala mundial ha sufrido recientemente un crecimiento brutal, con entre 20 y 50 millones de toneladas generados cada año.

¡Si es difícil de imaginarse lo que significa esta cantidad de residuos, pensad en ello de la siguiente manera – si la cantidad estimada de e-waste generada cada año se pusiera en contenedores sobre un tren, sus vagones rodearían el planeta entero!

La basura electrónica representa actualmente el 5% de los residuos sólidos urbanos de todo el mundo, casi la misma cantidad que todos los envases de plástico, pero mucho más peligrosa. Sólo en Asia se desechan cerca de 12 millones de toneladas cada año.

De los residuos sólidos urbanos, la fracción de los residuos electrónicos es, sin duda, la que crece con mayor rapidez. Esto se debe en gran medida a que en los últimos años se está cambiando con mayor frecuencia de teléfono móvil, ordenador, impresora, equipo de sonido, etc. Los principales responsables de este problema son los teléfonos móviles y los ordenadores, pues son los que se cambian más a menudo. En Europa los residuos electrónicos están sufriendo un crecimiento del 3 al 5% al año, casi tres veces más rápido que el total de los residuos. Además, se espera que los países en vías de desarrollo tripliquen su generación de residuos electrónicos en los próximos cinco años.

Greenpeace cree que los fabricantes de productos electrónicos, que se han beneficiado de la venta de los productos, deben asumir la total responsabilidad de sus productos, desde su producción hasta el final de sus vidas. Más de 4.000 toneladas de residuos electrónicos tóxicos son desechados cada hora. Para prevenir una crisis de residuos electrónicos, los fabricantes deben diseñar productos electrónicos sin sustancias químicas peligrosas, con una vida útil más amplia, que se puedan reciclar con facilidad y seguridad y que no sean una fuente de exposición a sustancias peligrosas tanto para los trabajadores como para el medio ambiente.

Producción limpia: los fabricantes de productos electrónicos deben dejar de utilizar sustancias químicas peligrosas. En muchos casos ya existen alternativas más seguras.

Recogida de productos: los contribuyentes no deben ser los que soporten el coste de reciclaje de los residuos electrónicos. Los fabricantes deben asumir la responsabilidad de sus productos durante todo su ciclo de vida y, cuando terminen su vida útil, deben responsabilizarse de su recogida ya sea para reutilización, reciclaje seguro o eliminación.


Las Green TIC impulsan la salida de la crisis económica

Eduard Arnau, Director Comercial de Techno Trends

La crisis económica y financiera que desde 2008 está afectando a todo el mundo, con especial incidencia en Europa, ha llevado a las entidades gubernamentales a buscar nuevas estrategias y fórmulas que estimulen el crecimiento ordenado y responsable, permitiendo incrementar la competitividad empresarial apoyándose en una gestión eficaz y sostenible de los recursos.

Europa ha comenzado a liderar este cambio de modelo económico y social, en el cual las TIC van a jugar un papel destacado. Un uso más racional de las TIC es esencial para la protección del medio ambiente y para afrontar los retos derivados del cambio climático, ya que estas tecnologías juegan un papel esencial en la mejora de la eficiencia energética, en la gestión de los recursos naturales y en la protección de la biodiversidad de forma directa o a través de su influencia en otros sectores de actividad.

Las Green TIC se pueden definir como un conjunto de soluciones de Tecnologías de la Información y de la Comunicación, optimizadas desde el punto de vista del consumo energético y responsables con el medio ambiente, que permiten reducir notablemente los niveles de emisiones de gases efecto invernadero y el impacto contaminante de la actividad humana en el medio ambiente. Además, el desarrollo de esta tecnología permite generar nuevas aplicaciones para sectores como la construcción, el transporte o la energía; aplicaciones que son más eficientes y facilitan la reducción de las emisiones de gases contaminantes. Las Green TIC constituyen un importante nicho de desarrollo económico y tecnológico, así como una oportunidad clave para que la industria del sector continúe impulsando el crecimiento, el empleo y la mejora de la calidad de vida.

Dentro del ámbito laboral, la integración de las soluciones de colaboración visual como la videoconferencia y telepresencia suponen una importante reducción en el consumo energético, ayudan a preservar el medio ambiente y fomentan el teletrabajo, suponiendo un importante beneficio directo e indirecto para la propia empresa y sus empleados. Por un lado, está claro el ahorro que esta tecnología supone en los costes derivados de los desplazamientos, las dietas y el alojamiento cada vez que un trabajador debe reunirse con personas que pueden estar a miles de kilómetros de distancia. La actual situación económica ya no hace viable un modelo económico que derrocha el dinero en situaciones que se pueden solventar de forma sencilla gracias a las tecnologías de la información y a la implantación de sistemas que permiten ahorrar tiempo y dinero. Con los sistemas de videoconferencia no sólo reducimos tiempo y emisiones contaminantes, también reducimos los costes. El momento actual requiere grandes esfuerzos y muchas empresas empiezan a plantearse la utilidad de sus encuentros físicos ya que los gastos en desplazamientos afectan de un modo directo a los presupuestos tanto de las grandes multinacionales como de las pequeñas o medianas empresas. A este respecto y como dato relevante, el año pasado se han reducido 360 millones de toneladas de gases de efecto invernadero gracias al uso de los sistemas de telepresencia y videoconferencia como consecuencia de la disminución en el número de desplazamientos.

También se debe de tener en cuenta que la implantación de los sistemas de colaboración visual además de ser un método para ahorrar en viajes, y por lo tanto dinero y contaminación, tiene una nueva vertiente: ayudar a equilibrar la balanza entre el trabajo y la vida personal.

Ya es una realidad que en muchas compañías se cuente con equipos de telepresencia y  videoconferencia que permiten establecer una reunión con total flexibilidad, que se puede convocar con pocos minutos de antelación, se permite participar a un mayor número de personas que si la reunión fuese presencial, agiliza la toma de decisiones y evita los desplazamientos innecesarios con la consecuente pérdida de tiempo que esto supone. En Estados Unidos, por ejemplo, cerca del 25% de la población utiliza el teletrabajo como única forma de trabajo, mientras que en España, apenas alcanzamos el 6%.

Este último dato debe hacernos reflexionar sobre esta materia, de tal forma que todos los actores implicados deben ayudar y exponer las mejores soluciones para incrementar la calidad en el empleo, la flexibilidad, el apoyo a la familia, el desarrollo profesional y la igualdad de oportunidades que son claves esenciales para mejorar la conciliación de la vida profesional con la personal.

Por tanto, las Green TIC son un solución viable y sostenible que en tiempos de crisis es también una oportunidad para dar un impulso a la eficiencia energética del tejido productivo y de la sociedad española en general, conjugando su evolución hacía un modelo más sostenible mejorando la competitividad que lleva aparejado todo incremento de la eficiencia.

Una medida que haga que una empresa o institución ahorre en energía es siempre una buena opción pero si encima reduce considerablemente sus gastos anuales y este ahorro contribuye a la reducción de las emisiones de Co2, la opción es todavía mejor.

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