José Joaquín Flechoso Cibercotizante

A Europa se le ha llamado siempre el viejo continente, pero parece que esta denominación está creando carta de naturaleza. La tecnología ha permitido un proceso que está transformando el modelo económico, nuestro modo de vida y la gobernanza. En este proceso EE. UU. ha hecho una apuesta decidida por la economía digital en las dos últimas décadas, situando a las conocidas como Big Tech en el vértice de la pirámide económica como las empresas más cotizadas del mundo. China en poco más de una década, no se ha quedado atrás y también pugna por ese liderato, pero ¿Dónde está Europa?

Europa es una de las tres mayores economías del mundo, pero en este escalafón, ser tercero no significa mucho. Los europeos tenemos un alto grado cultural, talento y recursos, pero esta actitud un tanto pasiva del desarrollo empresarial en alta tecnología, parece incomprensible. El consorcio europeo de Airbus, se ha comido una buena parte del pastel destinado a las empresas de aviación estadounidenses, pero este modelo, no ha sido replicado en otras áreas. Nos invade el espíritu normativo; promulgamos leyes, directivas y reglamentos, con un espíritu de protección en base a regular la competencia, pero esto no es suficiente.

En la época de la industrialización hemos aprendido que los datos representan el activo más valioso, que el 50% de la publicidad mundial es online y se lo reparten un 80% Google y 20% Facebook, que el e-commerce lo dominan Amazon y eBay y todo esto es consumido por millones de europeos que no encuentran alternativas en el mercado doméstico. Con el 5G la UE no puede perder la oportunidad de mostrar su protagonismo. Esto es como el baloncesto, casi las mismas normas, pero años luz entre la NBA y la Euroliga.

José Joaquín Flechoso es presidente de Cibercotizante

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