En el Diario Informático (el servicio de noticias de Byte TI) del 8 de septiembre, nuestro director Juan Manuel Sáez publicaba un texto curioso: “La Microsoft de hoy no tiene futuro” a partir de unas incidencias con el Office de la conocida multinacional. Le doy toda la razón.

Es curioso constatar como en el mundo de esas “nuevas” tecnologías hay unas cuantas certezas que van haciéndose cada día más evidentes.

De todos es sabido que en Internet se cumple aquello de que “quien da primero da dos veces”, y que en el entrar primero en un determinado negocio tecnológico da una clara ventaja. Pero ya sabemos que esa ventaja es sólo pasajera y que para mantenerla cabe un algo de esfuerzo y genialidad o, si quieren ustedes, de suerte.

Posiblemente algo de eso le pueda estar pasando a Microsoft (con quienes también tengo mis contenciosos…) y, también, a otras empresas importantes y punteras de nuestro campo tecnológico.

Me refiero ahora a Apple que, tras el fallecimiento de Steve Jobs (hace ya casi tres años), no está claro que vaya a poder seguir manteniendo su posición por mucho tiempo. Los genios (aunque sean extravagantes y un tanto suicidas como parece haber ocurrido con Jobs) no siempre son reemplazables.

En estas últimas semanas, Apple ha visto como su iCloud era pirateado por un hacker y diversas fotos de jóvenes famosas han aparecido fuera de contexto una vez “saqueadas” de la nube que gestiona Apple. A mí no me ha sorprendido mucho. Al fin y al cabo, Apple se ha distinguido siempre por su atención a la estética y al diseño y de eso hay poco en la nube. En la nube domina la facilidad de uso y, sobre todo, la seguridad obtenida por medio de capacidades técnicas. Por eso no me ha sorprendido que la técnica de Apple para gestionar su trozo de la nube (el iCloud) haya podido ser fácilmente violada y que ese hacker haya podido obtener fotos privadas para su difusión. Cosas así suceden.

Pero después, a principios de septiembre, hemos conocido el nuevo anuncio de Apple, el del Apple Watch (el reloj “inteligente” de Apple) y el inevitable iPhone6 acompañado por el  iPhone6 Plus para que no se diga.

No me referiré ahora el iPhone6, un ejemplo más del uso y abuso de Apple de esa obsolescencia planificada que tanto daño hace a nuestro planeta y los bolsillos de los devotos clientes de Apple. Muchos de ellos no dudan en dejar de usar un dispositivo perfectamente operativo por otro que dispone de más píxeles en las fotos o de más colorines en la pantalla… Ésas son cosas, me temo, que para mí resultan demasiado intrascendentes para que motiven un cambio. Pero, gracias al brillante trabajo de marketing de la compañía, consiguen que muchos de sus usuarios cambien sin necesidad de dispositivo sólo movidos por un afán de novedad que, en realidad, es sólo una necesidad comercial y financiera de una empresa capitalista. Ha de quedar claro que siempre he considerado que el primer iPhone pudo ser un dispositivo revolucionario y sumamente brillante, pero que la retahíla de sus sucesores no es más que el reflejo de la necesidad de una empresa de seguir vendiendo productos aunque ya no sean tan nuevos y/o revolucionarios.

Dejemos pues, por hoy, el iPhone6 y déjenme comentar algo de lo que sí parece nuevo. Tim Cook, el actual Director Ejecutivo de Apple, presentó también como gran novedad ese “reloj inteligente” que tiene pantalla de zafiro y la capacidad (entre otras cosas) de monitorizar la salud de sus usuarios (o algunos indicadores de ella). Costará unos 350 dólares y estará disponible a primeros de 2015. No tiene por qué estar mal.

Supongo que habrá también noches perdidas por parte de algunos comparadores de primera hora cuando se comercialice pero, como suele ocurrirme, tampoco tengo claro si llevar ese dispositivo en la muñeca en lugar de en el bolsillo es realmente una revolución tecnológica a destacar.

En cualquier caso, lo cierto es que el gran éxito hasta hoy de Apple, la estética y el diseño parece que ha caído en una inflexión. No me negarán que esa imagen del Apple Watch con los circulitos de diversas aplicaciones no deja de tener un  cierto regusto hortera…