Manuel Navarro, Director de Byte TI web windows 365 netflix

China lleva años posicionándose en el mundo tecnológico. Pekín quería ser una superpotencia que compitiera con los Estados Unidos y el único camino era a través de la tecnología. Así que dejaron de copiar productos para centrarse en la innovación y, llegados a este punto vemos cómo han conseguido liderar algunos de los mercados TIC más importantes. Si a eso le añadimos el liderazgo en la producción de determinados bienes y servicios o la dictadura que poseen sobre las cadenas de suministro, está claro que lo que parecía una solución (barata) para Occidente se ha convertido en un auténtico problema.

En lo que a tecnología se refiere, los cuatro años de Trump han sido un auténtico fracaso para hacer de contrapeso. Sí, impuso sanciones que siguen afectando a la dictadura oriental (más a sus grandes corporaciones), pero en realidad, EE.UU. se ha comportado como un mediocre entrenador que sale a defender el resultado. Sólo las grandes tecnológicas estadounidenses han podido competir, pero durante los últimos tiempos, los chinos le han comido la tostada en materia de ciberseguridad o en el 5G. Sólo ahora, la administración demócrata parece haberse dado cuenta.

La siguiente batalla en la guerra chino-americana se va a dar en el terreno de la computación cuántica. Nuevamente, Pekín va por delante. Son las empresas estadounidenses las que han invertido recursos en el desarrollo de esta tecnología, pero el Gobierno de Trump no hizo lo suficiente. Y lo cierto, es que, las intenciones de la dictadura asiática, dan miedo.

Hay informes que aseguran que China ya está planteando el robo de datos de alto valor para poderlos desencriptar cuando tenga desarrollada la computación cuántica

Todos los países conocen el valor de los datos. El acceso a los de los países rivales y su tratamiento, dirá qué país liderará el mundo en los próximos año. No es de extrañar que buena parte de los ciberataques que han afectado a instituciones norteamericanas tengan el marchamo chino. Pero la computación cuántica les proporcionará un salto adicional y Pekín está invirtiendo ingentes sumas de dinero en la tarea y también, en robar una infinidad cantidad de datos, que con la tecnología actual no sirven para nada, pero que con la velocidad de proceso de la computación cuántica puede dejar al resto de países en meros comparsas.

La consultora Booz Allen Hamilton, en un reciente informe, asegura que China ya está planteando el robo de datos de alto valor. El objetivo es almacenarlos para que cuando los ordenadores cuánticos empiecen a trabajar, puedan romper el cifrado clásico y hacerse con toda esa información. La consultora asegura que, está a punto de empezar a lograr ese objetivo y, de conseguirlo, se haría con marcadores biométricos, identidades de fuentes de inteligencia, datos de agentes encubiertos, números de la seguridad social, planos de desarrollos de armas o datos industriales. De ahí dará otro salto a la Inteligencia Artificial cuántica con lo que mejorará las ya extensas capacidades de análisis y vigilancia que el Partido Comunista Chino tiene ya desplegadas en nombre de la seguridad nacional. Todo ello lo hará ante la pasmosa mirada del resto de países. Una computación para gobernarlos a todos.

>