Antonio Diaz ibermática administración pública

Una de las empresas que más trabaja con la Administración es Ibermática. Entrevistamos a Antonio Díaz Almagro, director del Sector de Administración Pública de la compañía para valorar cual es la situación tecnológica de las diferentes Administraciones.

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¿Cómo calificaría la situación de la transformación digital en las AA.PP.?

Retomando una frase que leí recientemente, nos encontramos en “un cambio de época, no en una época de cambios”. Y en ello, estamos más pendientes de las tácticas electoralistas que de las necesarias reformas estructurales que pueden hacer que nuestro país se prepare para un futuro que llega a una velocidad vertiginosa. Mientras los ciudadanos y empresas se adaptan rápidamente, las administraciones públicas se quedan a la cola del pelotón. Y lo hacen en un momento crítico, con impacto global, complejo y acelerado de forma exponencial; incomparable a cualquier otro periodo histórico de la humanidad.

¿Cuáles creen que son los aspectos más urgentes a mejorar en las AA.PP.?

Es necesario abordar una estrategia digital integral en las administraciones públicas. Pero esta certeza, fruto de una preocupación compartida, queda a veces aterrizada en el plano puramente tecnológico y nos hace recordar épocas pasadas, en las que la llegada de los sistemas de información supuso, en ocasiones, “la informatización del caos”. Las exigencias de tensión presupuestarias, la inestabilidad política o la distribución y duplicidad de competencias, vienen condicionando una transformación integral, compartida y abierta que va más allá del plano puramente tecnológico. Y ahora toca ponerle el adjetivo “digital”.

Si en una empresa privada es casi obligatoria la formación constante de los empleados en nuevas tecnologías, ¿cómo se hace en una Administración Pública? ¿Cree que hay reticencias por parte de los funcionarios a adoptar nuevos métodos?

Nuestros funcionarios son grandes profesionales, están ávidos de aprender y comprender el impacto de su trabajo diario en la mejora de nuestra sociedad, de nuestra educación, de nuestro empleo, de nuestro bienestar … pero esta información de la trazabilidad y valor de su trabajo no es visible. Las nuevas tecnología y prácticas digitales permitirán obtener el conocimiento del impacto de nuestros funcionarios, y medir su valor en términos de resultados tangibles y de percepción de nuestros ciudadanos. Los funcionarios son un gran valor, y tienen que adquirir continuamente nuevas capacidades y habilidades que les permitan crecer como personas y como profesionales.

¿Qué retos afrontará la Administración Pública en los próximos años?

El momento es ahora, y la decisión tiene que tomarse ya. No creo ser exagerado al plantear, incluso, la necesidad de trabajar por que se alcance un Pacto de Estado al respecto. Voy más allá: como contenido de este Pacto, la Administración Pública debe constituirse como el pilar central sobre el que se constituyan y apoyen los nuevos ecosistemas digitales. Es lícito exigirle a la administración un servicio cada vez más personalizado y sostenible y, a la vez, seguro, consistente y garantista. De este reto no escapa ninguna organización pública, sea local, autonómica o estatal. Las tecnologías y metodologías están disponibles. Y la respuesta debería ser integral, colaborativa, única y ágil.

Es imperativo que desaparezcan los silos digitales, pues la experiencia del usuario, la clave del éxito, no entiende de competencias y funciones. Si analizamos esta experiencia en el ámbito del retail, donde un cliente es un tesoro, vemos que es sobre este sobre quien se generan y operan los ecosistemas digitales, en los que participan y colaboran compañías de ámbitos muy diferentes. Un cliente consume electricidad y gas, se financia, compra a través de diferentes portales múltiples productos y servicios, en un entorno cada vez más fácil y rápido. En el plano público, un ciudadano/a puede ser contribuyente, desempleado/a, padre/madre, usuario/a de instalaciones deportivas, voluntario/a… y cambiar de situación varias veces a lo largo de su vida. ¿Esto no debería ser un tesoro para nuestros responsables públicos?.

¿Qué cree que es más necesario en cuanto a modernización de las TIC se refiere? ¿La mejora de la eficiencia en los procesos internos o la mejora en la Administración Electrónica?

¿Por qué no se aprovecha la oportunidad de este nuevo escenario digital para dar un paso histórico en esta dirección? Las nuevas tecnologías digitales, y las que están por llegar, permiten implementar servicios personalizados que aprenden exponencialmente; anticipar situaciones a partir de la rica información disponible; automatizar procesos agilizando respuestas y reduciendo drásticamente errores y tiempos; resolver problemas las 24 horas del día, 7 días de la semana; y, muy importante, revalorizar al empleado público como un agente que aporta valor y evoluciona con los tiempos.

La innovación abierta ha de adquirir, además, un carácter propio en todas las organizaciones públicas e incluirse en todos sus ámbitos y niveles, con una perspectiva amplia que pudiera incluso aplicar prácticas que ya han tenido éxito en el ámbito privado. Ejemplos como la aplicación del IoT al ámbito industrial, de plataformas colaborativas Blockchain en el ámbito académico, o de técnicas de analítica de datos para un mejor conocimiento de las necesidades de clientes y mejoras de la experiencia de usuarios en todos los sectores de actividad son perfectamente extrapolables al entorno de la gestión pública. Ya existen, de hecho, referencias de la aplicación de IoT en hospitales y soluciones de inteligencia artificial y chatbot en la atención a ciudadanos y robotización de procesos. La oportunidad es única. Hay que aprovecharla. No podemos perder el tren.

La situación de inestabilidad política que vive España, ¿en qué afecta a la modernización de las AA.PP.? ¿Qué medidas urgentes se deberían tomar por parte del nuevo Gobierno?

La situación política española, tan impredecible, inestable y tristemente mediática, está condicionando nuestro futuro más de lo que muchos pueden percibir porque, entre otras muchas cosas, estamos perdiendo una oportunidad única de subirnos a la nueva, más que ola, marea digital.

Aquellas AA.PP. que sí están abordando planes de transformación digital, ¿en qué cree que están fallando a la hora de abordarlos?

Si bien las administraciones han avanzado en la incorporación de las soluciones y prácticas digitales a su gestión y servicios, muchos de sus recursos y sistemas se han quedado obsoletos. Son monolíticos, de alto coste, poco flexibles o escalables, y no dan respuesta a los nuevos retos a que se enfrentan la gestión y los servicios públicos en la nueva economía digital, sin fronteras y cuyos orígenes y urgencias parten directamente de ciudadanos y empresas, cada vez más empoderados.

Con estructuras gubernamentales interinas, competencias distribuidas -y en ocasiones duplicadas-, y visiones cortoplacistas y electoralistas, se hace imposible abordar una estrategia digital integral y competente al nivel de otras organizaciones con las que interactúan. Sin esclarecimiento de responsabilidades, medidas y dotaciones económicas concretas no se puede avanzar hacia una verdadera transformación integral, compartida y abierta que impacte en nuestra sociedad y resuelva los problemas de nuestros ciudadanos y empresas.

Actualmente, ¿qué es lo más demandado por parte de las Administraciones?

Estabilidad para abordar proyectos de transformación de gran impacto y sostenibles.