Un nuevo estudio elaborado por Ookla concluye que la capacidad de subida, la latencia y la conexión con la nube serán determinantes para soportar la próxima generación de aplicaciones de inteligencia artificial. Europa parte con ventaja, mientras que España combina fortalezas con algunos desafíos pendientes.
La irrupción de la IA está transformando la forma de entender las redes móviles. Durante años, la velocidad de descarga ha sido el principal indicador para medir la calidad del 5G, pero la llegada de aplicaciones como los asistentes conversacionales, los agentes inteligentes o las futuras experiencias de realidad aumentada obliga a replantear ese modelo. Ahora, factores como la velocidad de subida, la latencia o la conexión con los centros de datos donde se ejecutan los modelos de IA serán tan importantes como los tradicionales megabits por segundo.
Esta es la principal conclusión del informe Beyond Download Speed: Benchmarking 5G Mobile Networks Against AI Workloads, elaborado por Ookla, que analiza el rendimiento de las redes 5G en 22 mercados y 86 operadores de todo el mundo. El estudio concluye que la mayoría de las redes actuales ya pueden soportar las aplicaciones de IA basadas en texto, pero todavía presentan importantes limitaciones para afrontar la siguiente generación de servicios inteligentes, caracterizados por el uso de voz, vídeo y contenido multimodal en tiempo real.
El cambio responde a la propia naturaleza de estas aplicaciones. A diferencia del vídeo o las redes sociales, donde predomina el tráfico de descarga, la IA necesita enviar continuamente información desde el dispositivo hacia la nube para procesarla y generar una respuesta. Por ello, Ookla considera que la preparación de una red debe medirse mediante cinco parámetros: capacidad de subida, latencia, latencia bajo carga, latencia hasta la infraestructura cloud y estabilidad de la conexión o jitter.
Europa, bien posicionada para la adopción de la IA
El análisis sitúa a Europa en una posición favorable gracias a la calidad de su conectividad con los grandes proveedores de servicios cloud. Alemania, Reino Unido, Francia e Irlanda registran algunos de los menores tiempos de acceso a plataformas como AWS, Azure o Google Cloud, mientras que Finlandia, Noruega y Suecia destacan por ofrecer una de las mejores latencias hacia Azure. Esta proximidad a los centros de datos permite reducir el tiempo total que tarda una aplicación de IA en responder, un aspecto clave para asistentes de voz o agentes inteligentes.
Además, Alemania sobresale como uno de los mercados europeos más equilibrados al combinar una elevada capacidad de subida con una baja latencia, convirtiéndose en una de las referencias del continente en preparación para la IA.
España, buenas cifras de subida pero con margen de mejora
España obtiene resultados mixtos. Por un lado, ocupa la séptima posición entre los 22 mercados analizados en porcentaje de capacidad dedicada al tráfico de subida, con un 11,48%, por delante de países como Reino Unido, Italia, Francia o Estados Unidos. Un dato relevante si se tiene en cuenta que las aplicaciones de IA incrementarán notablemente el volumen de información que los usuarios envían hacia la nube.
Sin embargo, el informe también identifica una tendencia menos positiva. Entre 2023 y 2025, España redujo en 2,9 puntos porcentuales el peso del tráfico de subida, el segundo mayor descenso del estudio tras Indonesia, precisamente cuando este parámetro gana importancia para soportar las nuevas cargas de trabajo de inteligencia artificial.
La latencia constituye otro de los retos. España registra una media de 50,2 milisegundos, suficiente para las aplicaciones actuales basadas en texto, pero ligeramente por encima del objetivo fijado por Ookla para ofrecer una experiencia óptima en asistentes conversacionales. Junto con Estados Unidos, India y Corea del Sur, es uno de los cuatro mercados que no alcanzan ese umbral recomendado.
Prepararse para la siguiente generación de IA
Aunque las redes actuales responden adecuadamente a las aplicaciones de IA más extendidas, el informe advierte de que ninguna de las 22 economías analizadas cumple todavía los requisitos necesarios para soportar con garantías aplicaciones multimodales o de realidad aumentada, mucho más exigentes en términos de latencia y capacidad de subida.
Las aplicaciones de IA incrementarán notablemente el volumen de información que los usuarios envían hacia la nube
Para afrontar este escenario, Ookla recomienda acelerar el despliegue del 5G Stand Alone, reforzar la capacidad de subida, optimizar las conexiones directas con los grandes proveedores cloud e incorporar tecnologías como el network slicing, que permitirán ofrecer conexiones más estables y con menor latencia para las aplicaciones de IA.
La conclusión del estudio es clara: la carrera del 5G ya no se decidirá únicamente por la velocidad de descarga. En la era de la inteligencia artificial, serán la capacidad de respuesta de la red, la eficiencia del canal de subida y la proximidad a la nube las que marcarán la diferencia entre las infraestructuras preparadas para la próxima generación de servicios inteligentes y aquellas que deberán seguir evolucionando.




