tecnología 5G y coronavirus

La tecnología 5G lleva bastante tiempo copando titulares de todo tipo de medios de comunicación. Al principio se hablaba de las ventajas de esta incipiente tecnología. En los últimos tiempos, las tensiones China-EE.UU. tenían como telón de fondo al 5G.

Con lo que nadie contaba es con que 5G se convirtiera en otro elemento de la teoría de la conspiración como antes lo fueron los chaimtrails, las vacunas o el propio Covid-19, diseñado por el Gobierno chino o cuya patente pertenece a Bill Gates, según algunas de las teorías más extravagantes.

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La nueva teoría conspiratoria tiene que ver con que el desarrollo de 5G y, concretamente sus antenas, han sido responsables de la expansión del Covid-19 a lo largo de todo el planeta. El desarrollo de esta teoría saltó a las redes sociales del Reino Unido y según han informado diferentes medios británicos, se produjeron numerosos incendios en las antenas de telefonía 5G concretamente en las ciudades de Birmingham, Liverpool y Melling en Merseyside. La teoría conspiratoria ha llegado tan lejos que el director general del NHS, el equivalente al sistema sanitario español, Stephen Powis, ha tenido que salir a desmentir la relación entre el coronavirus y el 5G. Powis ha ido incluso más allá afirmando que “las teorías de conspiración que vinculan las señales de 5G con la pandemia de coronavirus siguen extendiéndose a pesar de que no hay pruebas de que las señales de los teléfonos móviles supongan un riesgo para la salud”.

Todo tipo de teorías

Esta última relacionada con el coronavirus es sólo una más pero son varias las teorías que alimentan esta conspiración con el coronavirus como artista invitado. Una sugiere que la tecnología 5G debilita el sistema inmunológico lo que hace que cualquier virus pueda ser más dañino en un organismo vivo mientras que otras afirman que son los propios virus los que se aprovechan de las ondas emitidas por las antenas para propagarse. Lo curioso del caso, es que, en el caso del coronavirus, muchas de las regiones más infectadas, no tienen ninguna antena ni desarrollo de 5G: Irán puede ser un ejemplo claro.

La relación entre tecnología 5G y coronavirus empieza a tener su propia teoría conspirativa

Pero no sólo es el coronavirus. La típica relación entre cáncer y 5G también ha salido a escena, igual que lo hizo en su momento con el 4G o las redes WiFi. El pasado mes de Enero, Ecologistas en Acción pidió al Gobierno la paralización inmediata del despliegue de 5G. El argumento utilizado por la ONG se basa en un informe de la Agencia Internacional del Investigación del Cáncer, dependiente de la OMS, en el que advierte de los riesgos de la exposición a radiofrecuencias. Lo que no informa la ONG para hacer su propuesta es que se trata de un informe del año 2011 (es decir, cuando todavía no se había puesto en funcionamiento ni siquiera 4G) y en el que se analiza cómo puede afectar a la salud el uso masivo de teléfonos móviles. El estudio no se centra en las antenas de 3G, que eran las existentes en aquel momento, por lo que mucho menos se puede esgrimir como argumento para paralizar el despliegue de 5G. De hecho, el informe de la Agencia, aún consciente de que el uso masivo del móvil podría generar algún problema para la salud, afirma que “los estudios disponibles son de calidad insuficiente, tanto en consistencia como en poder estadístico para permitir una conclusión en cuanto a la presencia o a la ausencia de una asociación causal entre exposición y cáncer”.

Lo que sí dice la OMS en 2020

Dejando a un lado el lejano 2011, la OMS sí se ha pronunciado sobre los efectos que sobre la salud puede tener la tecnología 5G. La organización dependiente de la ONU se ha pronunciado al respecto afirmando que “hasta la fecha, y después de muchas investigaciones realizadas, no se ha relacionado ningún efecto adverso para la salud con la exposición a las tecnologías inalámbricas. Las conclusiones relacionadas con la salud se extraen de estudios realizados en todo el espectro radioeléctrico pero, hasta ahora, sólo se han realizado unos pocos estudios en las frecuencias que utilizará el 5G. El calentamiento de los tejidos es el principal mecanismo de interacción entre los campos de radiofrecuencia y el cuerpo humano. Los niveles de exposición a las radiofrecuencias de las tecnologías actuales dan lugar a un aumento insignificante de la temperatura en el cuerpo humano”. La OMS esgrime que “a medida que la frecuencia aumenta, hay menos penetración en los tejidos del cuerpo y la absorción de la energía se limita más a la superficie del cuerpo (piel y ojos). Siempre que la exposición general se mantenga por debajo de las directrices internacionales, no se prevén consecuencias para la salud pública”.

Como dice la OMS es en la potencia y en la frecuencia donde están las clave. La tecnología 5G tiene que emplear repetidores que emiten a una potencia muy baja. Es decir, hay que estar delante del repetidor para que pueda afectar a una persona. Es en estos repetidores, que aún no se han instalado, donde se encuentran una de las claves ya que son uno de los encargados de que las señales sean más eficientes que la actual tecnología 4G y LTE. Y es que, 4G y LTE lo que hacen es que la señal se disperse, mientras que 5G es mucho más efectivo. Es decir, la diferencia se encontraría entre elegir “matar moscas a cañonazos” o aplicar la precisión de un bisturí.

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