La creciente adopción de la inteligencia artificial por parte de personas y empresas ha desviado definitivamente el debate sobre su uso. Las empresas ya no se preguntan si deberían incorporar la IA, sino cómo hacerlo sin perder el control sobre la información más sensible que manejan y sobre los datos que utilizan en sus procesos. El estudio AI at Work (BCG, junio 2026) afirma que, a nivel internacional, el 74% de los empleados de primera línea usa IA en sus actividades laborales varias veces por semana.
Esta cifra aumenta considerablemente cuando el nivel de responsabilidad sube: el 88% de los managers y el 93% de los leaders usan IA habitualmente. Estos perfiles manejan, de forma recurrente, información sensible y confidencial, lo que da peso a unas necesidades de procesamiento y almacenamiento seguro y de confianza. En este contexto, garantizar la protección de los datos que manejan las organizaciones se convierte en una prioridad.
Controlar los datos, el reto para la adopción
Aunque existe una creciente voluntad para incorporar IA en las empresas, la confianza es el verdadero freno para dar el salto. Según el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI)[2], el motivo más citado para no adoptar la IA es el desconocimiento sobre cómo protegerla. Una preocupación con fundamento, sobre todo cuando la IA deja de responder preguntas y empieza a actuar por sí misma.
Un agente autónomo puede llegar a operar con las credenciales del propio empleado, comunicarse con servicios externos sin validación o mezclar información de distintos procesos. Estas actividades dan acceso a los agentes a datos vulnerables y sensibles ante ciberataques y filtraciones. Por ello, controlar qué datos pueden consultar, procesar o compartir los sistemas de IA resulta esencial para mantener la seguridad de la información empresarial.
Para Juan Antonio Monge, country product manager B2B de ASUS, “La adopción de la inteligencia artificial está avanzando muy rápido y, con ella, también la cantidad y sensibilidad de la información que ponemos a su alcance. Cuando utilizamos la IA para analizar documentos internos, trabajar con datos de clientes o gestionar información confidencial, ya no basta con preguntarnos qué puede hacer: también debemos saber dónde se procesan esos datos y cómo mantenemos el control sobre ellos”.
Esa misma preocupación por controlar dónde viven los datos se repite fuera de España. Según el informe State of AI in the Enterprise: The Untapped Edge (Deloitte, enero 2026)[3], el 83% de las empresas a nivel internacional ya considera la residencia de sus datos un factor clave en su planificación estratégica.

La IA local como respuesta al reto del control de los datos
Ante este escenario, ASUS pone el foco en ofrecer a las empresas un mayor control sobre cómo y dónde se procesa su información. Una de las claves es la IA local, que permite ejecutar determinadas cargas y modelos de inteligencia artificial directamente en el dispositivo, reduciendo la necesidad de enviar información a servidores externos para su procesamiento y, con ello, limitar la exposición de los datos.
“La próxima evolución de la IA en la empresa no pasa únicamente por hacer más cosas, sino por decidir mejor cómo las hacemos. Procesar determinadas tareas de IA en el propio dispositivo permite que información sensible pueda permanecer en el equipo y da a las organizaciones mayor control sobre sus datos”, afirma Juan Antonio. “Por eso, la capacidad de ejecutar IA en local está dejando de ser solo una cuestión de rendimiento para convertirse también en un criterio a la hora de elegir tecnología para el entorno profesional”.
Esta visión se materializa en equipos como el ASUS ExpertBook Ultra, preparado para ejecutar tareas de IA directamente en el dispositivo. Para ello, incorpora una NPU Intel® AI Boost de hasta 50 TOPS, superando los 40 TOPS requeridos por Microsoft para los Copilot+ PC, y alcanza hasta 180 TOPS de potencia combinada entre NPU, CPU y GPU.
Una potencia que se traduce en tareas concretas del día a día de un consultor o directivo, como resumir una reunión identificando a cada interlocutor, trabajar con documentos confidenciales o analizar información y extraer conclusiones, reduciendo la necesidad de enviar esos datos a servicios externos.
ASUS pone el foco en ofrecer a las empresas un mayor control sobre cómo y dónde se procesa su información
Pero el control de la información no depende únicamente de dónde se ejecuta la IA. Por ello, el procesamiento en local se complementa con ASUS ExpertGuardian, el sistema de seguridad del ExpertBook Ultra, que incorpora diferentes capas de protección para reforzar la seguridad de los datos y del propio dispositivo. Entre ellas se incluyen el chip TPM 2.0, el acceso mediante huella con FIDO2, el coprocesador Microsoft Pluton y el cifrado Opal del SSD, que ayuda a proteger la información almacenada incluso en caso de pérdida o robo del equipo.
“Las empresas van a seguir incorporando nuevas capacidades de inteligencia artificial y el reto será hacerlo con las mismas garantías que exigen al resto de sus procesos críticos. Innovación y seguridad tienen que avanzar al mismo ritmo para que la IA pueda integrarse de forma natural y sostenible en el día a día de las organizaciones”, concluye Monge.




