proceso de votación electrónico

Un proceso de votación electrónico está ideado para facilitar y modernizar el ejercicio del voto de los ciudadanos o participantes, gracias a la eliminación de las barreras actuales (distancia), sin crear otras nuevas (brecha digital). De manera que debe garantizar un método de votación simple, eficiente, seguro, accesible y rápido a todos los electores.

Asimismo, tiene como objetivo ofrecer una serie de beneficios asociados: eliminación de costes económicos y medioambientales, simplificación de gestión y logística, reducción de tiempos, mejora de la eficiencia y fortalecimiento de la seguridad.

Al hablar de la consolidación de la seguridad, debemos identificar tres factores que lo diferencian de los procesos electorales tradicionales: el proceso queda registrado en ficheros que pueden ser auditados con posterioridad; se minimizan los errores gracias a la automatización de procesos; y se mantiene el secreto del voto al no existir trazabilidad entre voto y votante.

Funcionamiento del proceso de votación electrónico

Para comprender mejor todo el proceso de votación electrónico y llegar a confiar en él, resulta imprescindible conocer su funcionamiento. Un proceso de votación tipo consta de los siguientes pasos:

  • Los miembros que componen la mesa electoral se conectan con la base de datos central para registrar el horario de apertura de la mesa.
  • Los electores se personan en la zona destinada a la realización de las votaciones.
  • Tras pasar por los diferentes factores de autenticación (lector del documento nacional de identidad, lector de huella dactilar u otros lectores biométricos…) y la identificación y comprobación por parte de los componentes de la mesa electoral de que efectivamente el elector está registrado en el censo. Es el momento en el que el ciudadano ejecuta su voto a través de una pantalla táctil, donde el elector visualiza y elige sus opciones de voto de manera sencilla y secreta.
  • Una vez realizada y validada la selección de candidatos por parte del elector, la urna registra el voto electrónico en el disco duro para su totalización y transmisión al cierre del proceso electoral. Es muy importante que no exista trazabilidad entre el votante y el registro del voto, que tiene que ser anónimo.
  • Una vez finalizado el proceso de voto, el voto puede ser impreso y depositado por el votante en una urna física. Este último paso se puede suprimir, aunque es conveniente mantenerlo obligatorio por si se produjera la impugnación de una mesa y se quisiera realizar un recuento manual.
  • Una vez finalizada la jornada electoral, se procede al cierre de la mesa y se transmite de manera inmediata a la base de datos central los resultados de la misma. También se pueden imprimir, de manera opcional, las actas de los resultados para los delegados de los partidos políticos.

Difusión de resultados

Desde el Data Center donde se encuentre la base de datos central se distribuyen los resultados a diferentes fuentes de datos. Normalmente, se suele replicar parte de la base de datos central a una base de datos de consulta instalada en un entorno cloud seguro. Los medios de comunicación y partidos políticos tienen acceso a la lectura de esa base de datos y con sus herramientas, pueden interpretar los datos y generar sus informes de resultados.

Un proceso de votación electrónico está ideado para facilitar y modernizar el ejercicio del voto de los ciudadanos o participantes

La concentración y difusión de resultados consta de las siguientes partes:

  • Lectura de los resultados de cada una de las mesas electorales que han transmitido los votos a la base de datos central.
  • Acumulación de resultados.
  • Consultas on-line de los datos recibidos y procesados.
  • Emisión de informes de los resultados finales de los votos recibidos por cada uno de los candidatos que se hayan presentado a la votación.
  • Visualización de resultados en una pantalla de consulta.

Facilidad y seguridad

Como hemos podido ver, a lo largo de todo proceso de votación electrónico, tenemos que diferenciar entre dos factores importantes: el factor humano y el factor digital. El factor digital es fácilmente auditable, mientras que el factor humano es difícil de auditar y controlar. Por lo que, aunque se intente ensombrecer el sistema digital, quizá en muchos casos, tanto en procesos públicos como en privados, deberíamos seguir preocupándonos por el factor humano, ya que es precisamente la tecnología la que permite securizar los procesos y hacerlos más accesibles y auditables para todas las partes implicadas.

Por Sergio García, BDM de OneseQ (by Alhambra IT)