teletrabajo la gran dimision

Es esencial adoptar nuevas formas de trabajo para atraer y retener a los mejores talentos ¿Podría haberse evitado la “Gran Dimisión”? Yo creo que sí. Los empleados desearían siempre una mayor flexibilidad a medida que los avances tecnológicos lo hicieran posible. Era inevitable. Si las empresas hubieran detectado antes esa necesidad de los empleados de disponer de una mayor flexibilidad, la “Gran Dimisión” podría no haber sido algo tan relevante.

La realidad es la que es, y en este momento las empresas se enfrentan a una elección: adaptarse o quedarse obsoletos. Es esencial adoptar nuevas formas de trabajo para atraer y retener a los mejores talentos. Los empleados son los que tienen el control de sus elecciones en el lugar de trabajo y, sinceramente, así es como debería haber sido todo este tiempo. Una enseñanza que todos deberíamos aprender de la nueva normalidad es que nuestros equipos saben dónde y cómo hacen su mejor trabajo; sólo tenemos que confiar en ellos.

La Gran Dimisión podría haberse evitado si hubiera habido una mayor flexibilidad

Hay quien valora mucho el tiempo que pasa en la oficina, y aprovecha para desconectar en el trayecto de regreso a casa después del trabajo. Otros, en cambio, apuestan sin lugar a dudas por un entorno de trabajo más flexible. Así lo reflejan los resultados de un un reciente estudio llevado a cabo por mi empresa, Ivanti, sobre el Everywhere Workplace, que confirma que casi uno de cada cuatro encuestados reconoció que dejaría su trabajo si se viera obligado a volver a la oficina a tiempo completo.

Aunque al principio se muestren reticentes, muchos empresarios se están haciendo a la idea de que el cambio abrupto e improvisado del trabajo a distancia que se ha visto acelerado por la pandemia, ha llegado para quedarse. Un cambio que representa un indudable progreso y un paso en la dirección correcta. Y una cosa está clara: ofrecer acuerdos de trabajo flexible se está convirtiendo cada vez más en una práctica habitual de las empresas, a medida que nuestra fuerza de trabajo se vuelve más móvil y conocedora de la tecnología.

Sólo hay un problema: mientras que la oficina representaba un entorno estático y predecible en el que todo el mundo utilizaba los mismos tipos de dispositivos en la misma ubicación física, comía en la misma cafetería y (¡bueno!) respiraba el mismo aire, esta uniformidad no se encuentra en el Everywhere Workplace. Y, sin embargo, muchos líderes que se felicitan por sancionar el cambio al Everywhere Workplace siguen tratando la seguridad, el acceso a la red y el panorama de los dispositivos como si se tratara de un “café para todos”.

Para ser justos, el lugar de trabajo nunca fue igual para todos. Que las personas compartan un mismo entorno no significa que su experiencia sea idéntica. Las políticas de oficina, las categorías profesionales y las cuestiones de identidad e igualdad siempre han estado ahí y han desempeñado su papel. La descentralización de la plantilla y la eliminación de la fachada de homogeneidad que conlleva el compartir un espacio de trabajo, supone para los responsables de las empresas el detonante para empezar a considerar a los empleados individualmente, como individuos.

Los responsables empresariales tienen que hacer frente a la escasez de talento que está teniendo lugar en sus organizaciones, por lo que valoran cada vez más el grado de experiencia de sus empleados. Y un factor importante que no se puede pasar por alto es que las tecnologías que proporciona la empresa deben proporcionar el máximo nivel de seguridad a sus trabajadores, sin que suponga un obstáculo para su productividad. Un sutil equilibrio que es necesario mantener, pues es directamente responsable del grado de experiencia digital de los empleados, tan necesario en el entorno de trabajo actual. .

Aunque la transición al Everywhere Workplace supone importantes ventajas, es esencial que la infraestructura de seguridad evolucione también. Los empleados ya no trabajan exclusivamente con dispositivos corporativos en redes locales, lo que significa que los datos de la empresa ya no viven dentro de los límites de las redes corporativas. El Everywhere Workplace requiere soluciones de ciberseguridad que faciliten el descubrimiento, la gestión, la seguridad y el servicio de todos los terminales y dispositivos, estén donde estén.

Tener una postura de seguridad sólida en toda la organización es crucial. Las empresas se enfrentan a retos que tratan de equilibrar la facilitación del acceso y la productividad de los empleados, al tiempo que se aseguran de que los malos actores se mantengan alejados de un espacio de trabajo que, desde fechas recientes, se encuentra desprovisto de un perímetro de seguridad. Desde enero de 2020, se ha producido un alarmante aumento del 30.000% en los ataques relacionados con el Covid-19, como el phishing, los sitios web maliciosos y el malware dirigido a los empleados remotos.

Estas son algunas recomendaciones prácticas para las empresas::

– Adopten el Everywhere Workplace. Pero hazlo sabiendo que cuestiones como el acceso digital, la flexibilidad en cuanto a dónde y cómo trabajan los empleados, y su capacidad para mantenerlos seguros y productivos, serán factores que influirán en la voluntad de los empleados de unirse y permanecer en tu equipo, y en su capacidad para rendir al máximo.

– No pasen por alto el deseo y necesidad de flexibilidad de los empleados. Conseguirán que den lo mejor de ellos mismos, aumente su creatividad y compromiso con sus proyectos.Al hacer más fácil y seguro el acceso remoto, se centrarán más en sus objetivos y optimizarán su tiempo, consiguiendo mejores resultados.

El mundo no va a volver a la “normalidad”. Navegado correctamente, eso podría terminar siendo algo bueno para su equipo y para su negocio.

Por Melissa Puls, Vicepresidenta y Directora de Marketing (CMO) de Ivanti.

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