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Los centros de excelencia (CE) siempre han jugado un papel crucial para la resiliencia empresarial en el terreno de la analítica. Tradicionalmente, su función se limitaba descubrir, gestionar y analizar casos de uso. Sin embargo, esto cambió durante la pandemia, que provocó una aceleración sin precedentes en el uso de los datos y en la analítica y, por tanto, un cambio de paradigma en el rol de los centros de excelencia.

Democratizar los datos implica que desaparezcan las limitaciones de uso del pasado, permitiendo a quienes cuentan con las habilidades y las herramientas adecuadas utilizarlos para tomar decisiones más informadas. En línea con esto, los centros de excelencia deben ahora estar más orientados al empoderamiento del usuario, la educación y el intercambio de información, no tanto en la tecnología en sí misma, para proporcionar el grado de excelencia que las organizaciones necesitan.

Garantizar el acceso a los datos y a las herramientas adecuadas

En su nuevo rol, los CE pueden ayudar a garantizar que todas las personas dentro de una organización tengan el acceso necesario a los datos de utilidad para tomar mejores decisiones en su día a día, así como las herramientas necesarias para aprovechar al máximo esos datos. Indudablemente, este camino hacia la madurez de los CE requiere de una mesura y de un equilibrio en el gobierno de los datos. Los datos deben ser accesibles para todos los empleados, pero asegurando siempre un control de los aspectos legales y de los riesgos generales que implica el acceso abierto a esos datos. Esto forma parte de lo que debe ser una estrategia integral para alfabetizar a los empleados en la capacidad para leer, analizar y comunicarse a partir de los datos.

Los centros de excelencia deben ahora estar más orientados al empoderamiento del usuario, la educación y el intercambio de información

En lugar de crear cuadros de mando y soluciones puntuales, los CE deben centrarse en impulsar un ecosistema analítico en la organización. Los CE tienen la responsabilidad de fomentar una cultura empresarial en la que todos los miembros de la organización contribuyan al análisis de los datos. Este es uno de los mayores indicativos de la democratización de los datos exitosa, así como un paso esencial en el desarrollo de una organización data driven.

La importancia de compartir información entre departamentos

Los silos de datos son un enemigo para la puesta en común de información e insights entre departamentos y, en consecuencia, el valor de los datos que se recogen en toda la organización puede verse limitados por culpa de estos. Toda empresa data driven debe aspirar a establecer dinámicas de retroalimentación que consigan que, por ejemplo, la cadena de fabricación se beneficie de los datos recogidos por ventas y marketing, y viceversa. O, mismamente, que el departamento de I+D pueda sacar provecho de los datos recopilados por los contables.

Obviamente, el buen gobierno es imprescindible para garantizar que no se compartan datos sensibles. Este es otro ámbito en el que los CE pueden demostrar el incomparable valor que aportan sus conocimientos y su experiencia. Adoptando un papel de liderazgo y empoderamiento en la estructura de la organización, la figura de los centros de excelencia resulta básica a la hora de determinar la forma de recopilar, compartir y utilizar los datos.

De esta manera, su intervención ayuda a dar forma a las directrices de una estrategia de gobernanza que proteja los datos, sin impedir que los utilicen quienes tienen un interés comercial en actuar con esa información.

Preparar a los trabajadores para el futuro: ¿el nuevo papel de los científicos de datos?

Los científicos de datos y otros expertos en analítica que componen un CE podrían dedicar su carrera simplemente a gestionar el flujo de los datos. En el pasado, esa podría haber sido su dedicación a tiempo completo. Sin embargo, las organizaciones data driven del presente y del futuro se dirigen hacia un entorno en la nube, lo que puede liberar a los CE de buena parte de sus funciones tradicionales y permitir que centren buena parte de sus esfuerzos en instaurar una cultura de alfabetización en datos entre el resto de compañeros de trabajo.

Puede parecer contradictorio que los CE deban liderar la revolución del upskilling de sus plantillas cuando, al fin y al cabo, son los expertos en datos. Sin embargo, cada vez es más evidente que es necesario hacer una reflexión exhaustiva sobre por qué se recopilan y comparten datos sin procesar. La mayoría de las veces, los datos caen en una especie de agujero negro porque los directivos e incluso los ejecutivos de más alto rango responsables de la toma de decisiones pueden no ser capaces de leer, entender y trabajar con los datos que tienen a su disposición.

Estas habilidades nos resultan inherentes a roles como los de científico y analista de datos, pero a medida que las organizaciones evolucionan, todos los empleados deben tener los conocimientos de datos suficientes para tomar decisiones empresariales en tiempo real basadas en la información que se les presenta. Al apostar por una estrategia de upskilling y por ayudar a los empleados mejorar su alfabetización en datos, los CE pueden construir mejores equipos y, como resultado, organizaciones más fuertes.

En definitiva, el rol tradicional de los CE como meros guardianes de la información más importante de la empresa ha pasado a la historia. El siguiente paso en su evolución natural debe llevarlos a liderar la democratización de los datos a lo largo de toda la organización. El valor potencial de los datos aumenta cada día y, en consecuencia, los CE serán exponencialmente más importantes para capacitar a los equipos y mejorar el intercambio de información que ayude a construir organizaciones data driven.

Por Mike Potter, CTO de Qlik

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