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Las operaciones de capital riesgo o private equity (PE) aumentaron un 46% en el primer trimestre del año, con un total de 261 transacciones gestionadas, respecto a las realizadas en el mismo periodo del año anterior. Al analizarlo por regiones, la Comunidad de Madrid es la que más operaciones ha concentrado, 204, seguida por Cataluña, con 61, y la Comunidad Valenciana, con 13. Aunque se trata de un momento importante de crecimiento, también supone un nuevo reto para los inversores, especialmente si invierten en empresas tecnológicas y de software. Dada la expansión de la industria tecnológica en los últimos años, es importante que los PE que invierten en empresas en las que el software es el principal activo de la operación introduzcan medidas para mitigar el riesgo potencial.

Cuando se invierte en software, es esencial garantizar que el activo es seguro y escalable. Ya es una práctica común aplicar la due diligence financiera, evaluando que el activo es financieramente escalable, entre otros factores. Sin embargo, la mayoría de las empresas de capital riesgo siguen sin revisar cuidadosamente el código fuente de un software durante sus esfuerzos de due diligence. Esto puede traer consigo varios problemas, ya que significa esencialmente que los inversores van a ciegas a una inversión, debido a los posibles riesgos tecnológicos asociados con el código fuente, como los riesgos de ciberseguridad y las licencias de código abierto.

La mayoría de las empresas de capital riesgo siguen sin revisar cuidadosamente el código fuente de un software

La inversión de PE a PE es un momento crucial para evaluar el principal activo digital de la operación -el código fuente del software- para asegurarse de que no hay problemas de escalabilidad, mantenimiento, propiedad intelectual o ciberseguridad. Es decir, es importante realizar comprobaciones minuciosas de cada línea del código fuente para asegurarse de que no hay licencias o vulnerabilidades ocultas que afecten a la solidez del software. Por ejemplo, algunas partes del código fuente del software podrían estar sujetas a restricciones de licencias de código abierto que pueden incluir la obligación de hacer público todo o parte del código o de pagar una cuota por su uso. Otra posibilidad es que el código sea muy antiguo, lo que afecta a su capacidad de actualización y, por tanto, a su capacidad para escalar. Esto perjudica tanto el valor inicial de la operación como el valor del software a lo largo del tiempo, por lo que los inversores deben ser conscientes de esto antes de realizar cualquier operación.

Por supuesto, el tiempo es esencial en las operaciones de PE a PE, y los procesos de due diligence pueden llevar mucho tiempo. Pero, como dice el refrán, “más vale prevenir que curar”. Por lo tanto, para satisfacer la doble necesidad de eficiencia y eficacia, los PE deben considerar el uso de herramientas inteligentes de due diligence de software que, combinadas con una revisión y recomendación de expertos, proporcionarán una evaluación precisa y detallada del software y una estrategia de mitigación de riesgos. Este enfoque les permitirá tomar decisiones informadas de forma rápida y cuidadosa, de modo que puedan entrar en un acuerdo con un conocimiento exhaustivo del software en el que pretenden invertir.

Por Philippe Thomas, director general de Vaultinum