Todas las organizaciones vemos las ventajas de los modelos cloud, y todos queremos hacer la transición a estos modelos de la mejor forma posible, valorando tanto las ventajas, como los riesgos que corremos, o como la adaptación a las particularidades de nuestra organización o negocio.

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Por Fermín Álvarez, Practice Director Techedge España

Las dos principales empresas de estudios de mercado y asesoramiento de tecnología tienen varios estudios de los que se desprenden datos que reflejan claramente la imparable introducción de los modelos en la nube.

Si nos remontamos a estudios de 2009 (tampoco hace tanto tiempo) se consideraba que el 78% de las empresas ni siquiera conocían los modelos de Software as a Service (SaaS), y se estimaba que en 2012 este porcentaje se redujese al 41 %, y que el uso de alguna aplicación en modo SaaS estaría en torno al 18% (respecto al 6% de 2009). Estudios posteriores, de 2011, sólo dos años después, ya mostraban una penetración de uso del 21%, lo que demuestra claramente la penetración de estos modelos como herramienta de competitividad.

El primer paso ha sido utilizar pequeñas nubes privadas internas de sistemas, que nos han permitido aprovechar mejor las infraestructuras disponibles, obtener mayor disponibilidad de las aplicaciones y procesos para el negocio, incluso implantar acuerdos de nivel de servicio internos y medir el uso de aplicaciones que nos permitan llegar a tener modelos de reasignación de los costes internos de IT.

Sin duda se han dado grandes pasos en esta dirección y casi todas las organizaciones que han apostado mínimamente por la tecnología como factor diferencial frente a su competencia, o simplemente como arma de protección para no quedar rezagados, han avanzado en la dirección de las pequeñas nubes privadas internas de sistemas.

De esta forma hemos conformado pequeños cloud con todo tipo de aplicaciones. Sólo las organizaciones que han entendido la aplicación de la tecnología, o mejor dicho, la correcta aplicación de la tecnología, como un empuje frente a la competencia, como un medio de mejorar los procesos aminorando los costes, han comprendido la importancia de apostar por los modelos cloud actuales, profundizando en los modelos cloud privados, pero pasando a modelos de cloud externalizado en un modelo de pago por uso, consiguiendo de esta forma una gestión muy especializada, con mayor eficacia que los modelos de gestión internos y con costes más reducidos.

Pero esto es sólo parte del camino. Aún queda mucho por recorrer, muchas ventajas a obtener de los modelos cloud.

El modelo cloud ideal, el que tal vez aún podemos considerar utópico, es aquel basado en la individualización de los procesos cloud por cada proceso de negocio. El modelo en el que se pueda escoger, en la nube, el proceso de información más especializado para cada uno de los procesos de negocio de una organización, y con ellos en conjunto dar el soporte ideal a cada uno.

Pero por desgracia aún falta mucha evolución en la tecnología para conseguir ese modelo. Empezando por las dificultades de integración de los procesos entre sí o las adaptaciones necesarias a las particularidades de cada uno de ellos en cada organización, aquellos que la diferencian y hacen más competitiva frente al resto.

¿Cómo podemos entonces evolucionar? ¿Qué camino debemos tomar si queremos seguir la dirección correcta desde el principio? Porque aunque el modelo ideal hoy aún sea difícil, sin duda nos acercamos cada día más a él.

La respuesta está en las nubes híbridas. En aquellas de sistemas y procesos que nos permiten obtener las mejores ventajas de las dos opciones ya disponibles (nube privada y procesos concretos o aplicaciones concretas en modo SaaS).

Las nubes híbridas nos ayudan a mantener nuestras aplicaciones principales y que requieren mayor adaptación a las particularidades, en una nube privada, mientras utilizamos aplicaciones SaaS para cubrir procesos rutinarios que no aportan ningún valor diferencial, y que bajo el modelo SaaS nos pueden ofrecer mejor accesibilidad y disponibilidad a un menor coste (como los procesos de gestión de gastos de viaje, etc.).

Las nubes híbridas si son el camino a seguir ahora, y que nos permite avanzar en la mejor aplicación de la tecnología, obteniendo las mayores ventajas y reduciendo los costes.

Pero es importante tener en cuenta varios factores: la seguridad de los datos (incluso su localización en caso de datos sensibles por LOPD); la integración de los procesos SaaS con las aplicaciones principales; la optimización de todos los procesos (tanto los que se alojan en la nube privada como en la integración con SaaS).

Por estos motivos, es muy importante la especialización y la experiencia en la gestión híbrida, en la configuración de los procesos y en la integración de los mismos para obtener las mejores ventajas y a la vez no sufrir inconvenientes.

Especialización que se debe tener en cuenta no sólo del punto de vista de la estrategia en la selección de los procesos, en su clasificación para determinar cuáles deben ser soportados por SaaS y cuales soportados in-house, sino también desde el punto de vista de la implantación del modelo en sí, lo que requiere contar con un control especializado de los propios proyectos de implantación, en los que la tecnología a aplicar juega un papel fundamental en cada proceso y en cada integración.