Miquel Barceló web incomunicados

Empecé estas, digámosles colaboraciones, a mediados de los noventa. Han pasado una veintena de años, pero para mí, cada mes, ha sido como una obligación. Se trataba de desarrollar un tema que, más o menos al amparo del título de la sección (Temporal) había que pensar y cubrir un mes y al otro también. Debo reconocer que tras unos doscientos títulos no siempre ha sido fácil…

Como ustedes saben (y lo han sufrido en sus carnes…) hemos tratado en esta sección de informática, divulgación científica y reflexiones en torno a la ciencia, pero también, y a veces incluso relacionado con ella, con los temas siempre variados de la ciencia ficción.

Pero los tiempos no pasan en balde. Según el tango, veinte años no son nada pero sí acaba siéndolo en la vida de una persona. Aunque afortunadamente la informática, la ciencia y su divulgación siguen manteniéndose donde estaban, la ciencia ficción (mi camino de llegada a la ciencia… como para tantos otros) ha ido cambiando y ya casi no me reconozco en ella. Hoy llamamos ciencia ficción (e incluso fantasía) a algo que es ya muy distinto del género literario que me llevó a la ciencia con las voces de los estimados Asimov, Bradbury (de quienes les hablaba hace unos meses), Clarke, Pohl, Herbert y tantos otros. Cuando, tras un largo periodo de estudios, volví a mis aficiones de siempre acabé retornando a la ciencia ficción y con ella a mi profesión de informático (después como profesor de la misma en la universidad) y a cierta visión de la ciencia que los viejos maestros de antaño me llevaron a conocer e hicieron que me interesara en ello.

Pero hay que reconocer que las cosas cambian. Estoy ahora en ese tiempo que me hace acreedor a los mayores riesgos incluso ante la pandemia que tanto ha destrozado nuestras vidas este último año. Mi cabeza todavía funciona casi siempre pero con nuevos peligros antes ni siquiera imaginados (esa encefalopatía hepática que a veces me autointoxica…).

Yo he cambiado (estoy envejeciendo, entre otras cosas…) y, para mi desgracia, también lo ha hecho la ciencia ficción y ha cambiado (y mucho) la informática. O posiblemente sea que soy yo el que he cambiado (leer la serie de la Fundación de Asimov a los veinte, cuarenta y sesenta años es volver a tres experiencias distintas aunque no se me oculta que el libro sigue diciendo lo mismo que decía y que sólo puede ser mi cerebro y con él, el bagaje intelectual que acumulo el que realmente ha cambiado).

Me basta con ello y, aunque la informática y la ciencia ficción haya podido cambiar (me siguen interesando algunos libros como Justicia auxiliar y su trilogía, de Ann Leckie, por ejemplo), prefiero dejar para mí mismo las nuevas reflexiones y posible lecturas.

Decir adiós se hace difícil. Tal vez vuelva un día a estas páginas, pero por el momento hay que saber decir adiós, mal que nos pese…

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