Microsoft ha sacado su propia distribución de Linux. Esta frase, sencilla y directa, podría haber sido un chiste en la década de los noventa. Pero en el escenario tecnológico actual es una realidad y con mucho sentido además.

Azure Cloud Switch es el nombre de la criatura, y en principio es una distribución pensada para su distribución en elementos de red, tales como routes y switches. La propia naturaleza de linux hace que sea una opción válida, o la mejor de todas las opciones, para una empresa que nunca ha pensado en Windows como un sistema operativo de base, para dispositivos pequeños. Con su nuevo Windows 10, Microsoft está alcanzando nuevas cotas de calidad en sus desarrollos, pero aun así, este sistema operativo no es viable para este tipo de hardware. Por esta razón, no resulta extraña la nueva senda que toma la compañía de Redmond, que está dando claros y seguros pasos para la adopción gradual de elmentos de código abierto. Recientemente parte de la pila de desarrollo de .NET y ASP.NET ya se liberó, y seguramente durante los próximos años estas noticias dejarán de ser puntuales para ser normales.

En el mercado tecnológico actual cada vez tiene menos sentido el debate de código abierto contra privativo, ya que el código abierto está ganando muchas batallas en todos los ámbitos, y demostrando que se puede construir una economía en base a el. Siempre habrá voces discordantes y segundas lecturas, pero lo cierto es que la tendencia, tanto de Microsoft como de muchos otros fabricantes, es clara y apunta hacia un mismo lugar.

El proyecto ha sido aceptado por el Open Compute Project, y le auguramos un buen futuro.

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