automatización de procesos fernando de pablo
Por Fernando de Pablo Martín, Director general de la Oficina Digital del Ayuntamiento de Madrid
Por Fernando de Pablo Martín, Director general de la Oficina Digital del Ayuntamiento de Madrid

Las administraciones públicas de todo el mundo, y por supuesto las españolas, se encuentran inmersas en un permanente proceso de transformación, especialmente empujado por la tecnología. De la “administración en papel” se pasó a la “administración informatizada”, de ésta a la “administración electrónica” de principios de siglo. Ahora a la “administración automatizada” asociada a la cuarta revolución industrial, con inteligencia artificial, IoT, gestión de los datos y ciberseguridad como elementos estratégicos a tener en cuenta.

La administración automatizada aprovecha todas las tecnologías, para mejorar la eficiencia interna y la calidad del servicio a los ciudadanos, donde el papel de los empleados se liberará de trabajos rutinarios, especializándose en las funciones con mayor valor añadido. En este proceso, la contribución de la digitalización de la administración pública a la mejora de la eficiencia y, por lo tanto, a la economía y a la recuperación en tiempos de crisis ha sido evidente, muy especialmente en un país tan descentralizado como España.

Las AAPP ya se encontraban inmersas en la transformación digital pero la situación mundial generada por la pandemia ha acelerado este proceso. La administración automatizada ha sido capaz de responder a la crisis y va a ser una palanca que ayude a España, de nuevo, a superar la crisis como indica el propio Plan de recuperación, transformación y resiliencia de España y el Plan de desarrollo de Madrid.

Las AAPP ya se encontraban inmersas en la transformación digital pero la situación mundial generada por la pandemia ha acelerado este proceso

Antes de COVID ya existía una exigencia social sobre el papel de la tecnología en la Administración. Un papel que no se reduce a incrementar la eficiencia interna y reducir las cargas administrativas que soportan ciudadanos y empresas, sino también como una exigencia de una sociedad más sostenible y cohesionada social y territorialmente, de gobiernos más abiertos y transparentes, con el ciudadano, en la práctica y no en la teoría, en el centro de su atención.

El sentido final de una administración automatizada es convertir a las estructuras administrativas en herramientas para que los ciudadanos incrementen la confianza en sus instituciones, debilitadas en algunos países por las consecuencias de la intensidad de la anterior crisis económica. La crisis del COVID-19 presenta nuevos retos, donde la tecnología ha pasado a ocupar un papel protagonista para el mantenimiento de los servicios públicos, con nuevas reglas y relaciones.

Esta nueva fase de digitalización impulsará el papel de las TIC en las administraciones como factor determinante para enfrentarse a todos estos retos que se presentan. En un proceso que, no lo olvidemos, no es sólo tecnológico, sino que requiere de cambios organizativos, regulatorios, simplificación, cooperación, de gestión de RRHH y métodos de trabajo y teletrabajo, entre otros.

Si la respuesta europea a la lucha contra la crisis anterior fue la austeridad, en ésta ha sido la inversión en sectores prioritarios, como el digital. Los fondos europeos NextGen juegan un papel muy importante para afrontar estos retos, pero sólo si sabemos emplearlos en lo que realmente necesitamos, priorizando los cambios estructurales y los proyectos sostenibles, sin modas ni visiones cortoplacistas.

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