Manuel Navarro, Director de Byte TI web windows 365

Facebook ya no es Facebook. Bueno, sí. Seguirá existiendo pero el conglomerado de aplicaciones y servicios que se reunían bajo esa marca ahora se llamará Meta por decisión de un personaje abyecto y oscuro como Mark Zuckerberg. A simple vista podría ser un mero cambio de nombre para intentar paliar la tormenta que afecta a la red social, pero el tóxico protagonista de este editorial no suele dar puntada sin hilo.

¿Qué es lo que pretende con este cambio? Simplemente, tener sociedades mucho más ignorantes, más ilusas, más “flower power”, más engreídas y sí, también menos democráticas. Zuckerberg tiene un inmenso y despreciable currículum que ha salido a la luz gracias a la denominada garganta profunda de Facebook, Frances Haugen. Y la vuelta de tuerca que ha presentado con Meta es simplemente un mundo de fantasía e ilusión. Según Mark, en breve, viviremos en ese mundo en el que todo es perfecto, en el que sólo seremos hologramas para ir a la oficina, para ver una película en el cine o podremos teletransportarnos al salón de unos amigos para ir a una cena. Y gracias a ello, se reducirán la contaminación y las emisiones; no necesitaremos coches ni aviones. Si queremos ir a un concierto de U2, podremos ir directamente en modo holograma. Todo será eso, todos seremos eso. A Zuckerberg sólo le ha faltado decir que nos podremos reunir con Dios y ya de paso responder a las grandes preguntas de la Humanidad. ¿Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos?

Es un impresentable. La octava fortuna del mundo, se presenta ahora como el salvador de una sociedad putrefacta. Una sociedad que se ha ido creando, entre otros, por Zuckerberg y su Facebook. Una red social que ha tenido perniciosos efectos en gran parte de los países democráticos para desestabilizarlos, en la salud de niños y adolescentes, que ha gestionado datos confidenciales de sus clientes de forma poco ética, que tuvo un papel decisivo en el genocidio de Myanmar o que pagó 5.000 millones de dólares tras el escándalo de Cambridge Analytica. Las últimas filtraciones demuestran que hubo ocasiones en las que el personal de Facebook planteó sus preocupaciones sobre el contenido que se compartía en sus plataformas y la cúpula directiva no hizo absolutamente nada… porque lo principal es ganar (más) dinero, tenga el coste que tenga y afecte a quien afecte.

Vivimos en una sociedad putrefacta. Una sociedad que se ha ido creando, entre otros, por Zuckerberg y su Facebook

Con el lanzamiento de Meta, la compañía anuncia el Proyecto Nazare, unas gafas de realidad aumentada para las que “faltan unos años”, y el Proyecto Cambria, un casco de realidad virtual inmersiva, para que Meta, vamos Zuckerberg, se introduzca en tu mente cuando esté disponible. Eso sí, vivirás en el mundo más feliz posible.

Y tras esto, viene el engaño habitual del ínclito Mark: “Planeamos vender nuestros dispositivos a precio de coste o subvencionados para que estén al alcance de más gente”. ¿Les suena? Parece similar a cuando decía que Facebook tiene como objetivo conectar a la gente sin que ésta tenga que pagar nada. Ya sabemos cuál fue el coste de ser miembro de Facebook gratis.

De verdad. Este hombre es peligroso. Por favor, que alguien lo detenga… para siempre.