Manuel Navarro, Director de Byte TI web windows 365

El pasado mes de Junio, Microsoft presentó en sociedad en nuevo Windows 11 que empezará a comercializarse el próximo 5 de octubre. Rápidamente se convirtió en una de las noticias tecnológicas del año, eclipsando al que realmente va a ser el producto estrella de la compañía de Satya Nadella en los próximos años. Tiene toda la pinta que Microsoft va a poner toda la carne en el asador en él y que puede suponer una auténtica revolución en el mercado. Su nombre Windows 365.

Desde la llegada de Nadella a la dirección de la multinacional de Remond, la compañía, antaño dependiente de la venta de las licencias on-premise, se enfocó en liderar el mundo de la nube y con el paso de los años se ha convertido en una de las tres firmas que monopoliza este entorno. Windows 365 supone una vuelta de tuerca más. Un giro que le permitirá, si sus planes se cumplen, tener el control de un buen porcentaje de ordenadores, tablets y teléfonos móviles, independientemente del sistema operativo sobre el que trabajen. Porque, Microsoft ha llevado su sistema operativo al cloud y no importa si una tableta funciona sobre Android o iOS: cualquiera se puede conectar a su sistema operativo desde ahí.

Windows 365 lleva el sistema operativo al cloud y no importa si una tableta funciona sobre Android o iOS

Con la pandemia, Microsoft lo ha visto claro: los usuarios se han adaptado perfectamente al entorno cloud, se comunican entre si a través de herramientas en la nube, trabajan a través de aplicaciones cloud y ven películas o escuchan música en streaming. Así que, ¿por qué no llevar también el sistema operativo a la nube?

La crisis provocada por el coronavirus ha hecho que las empresas (no todas) empiecen a adoptar el teletrabajo de forma intensiva. Lo que parece que se va a convertir en una realidad es el trabajo híbrido, de tal forma que se combinarán momentos de trabajo en la oficina con otros que se harán desde casa. Sí, es cierto, gracias a las herramientas VDI ya se podía trabajar en remoto, pero de tener éxito la apuesta de Microsoft, éstas serán las primeras afectadas ya que no serán necesarias. No serán las únicas: tampoco será necesario adquirir el mejor hardware del momento. No será necesario contar con el último procesador en el ordenador o con el mayor almacenamiento posible. Un torpedo para todos los fabricantes de Pcs.

Y es que, Windows 365 está alojado en Azure, por lo que el usuario trabaja directamente desde allí. En definitiva, Microsoft tendrá un flujo constante de dinero proveniente de las suscripciones de cada uno de los usuarios. La estrategia es lógica: lo que una empresa se gasta en equipamiento o en soluciones VDI se lo ahorra con Windows 365 y a cambio, Microsoft genera cada vez más ingresos. Beneficio para ambos.

El beneficio no es sólo para las cuentas de una organización. También beneficiará a los departamentos de TI que podrán adquirir e implementar nuevas licencias en minutos, así como contar con actualizaciones instantáneas (si lo contratan aparte. Más dinero para Microsoft). De esta forma, los CIOs se liberan de tareas engorrosas y los trabajadores estarán encantados de tener acceso a su escritorio Windows desde cualquier lugar y dispositivo. Sí, la auténtica estrella es Windows 365, no Windows 11.