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Manuel Navarro, Director de Byte TI web windows 365 netflix

¿El fiasco de Windows 11?, por Manuel Navarro

Vaya por delante que Microsoft no tenía ninguna intención de sacar al mercado Windows 11. Si lo hizo fue más por la presión de los fabricantes de hardware que veían que podían aprovechar la inercia de la pandemia para vender todavía un mayor número de equipos.

Y es que, la aparición del Covid supuso que las ventas de portátiles y equipos se incrementasen a niveles nunca vistos en los últimos años. Unas cifras que ningún analista esperaba que se produjera si no hubiera sido por la aparición del coronavirus. Ante esta tesitura, los fabricantes querían que aquellos usuarios que todavía se manejaban con máquinas antiguas las renovaran por nuevos modelos. Y qué mejor forma de hacerlo que instando a Microsoft a proceder a la antigua: sacando una nueva versión del sistema operativo.

Para rizar más el rizo, Microsoft impuso una serie de condicionantes: no todos los ordenadores estaban capacitados para actualizarse a la nueva versión. De hecho sólo los más modernos podían hacerlo. Así que, a aquellos usuarios que no tenían ordenadores con determinadas capacidades no les quedaba más remedio que comprar uno nuevo si querían disfrutar de las bondades del nuevo Windows.

Un año después, las cifras parecen haberle dado la razón a Microsoft: no era necesario sacar al mercado Windows 11

Un año después, las cifras parecen haberle dado la razón a Microsoft: no era necesario sacar al mercado Windows 11. Según la consultora Statcounter, un año después de su lanzamiento, sólo un 15% de los ordenadores utiliza Windows 11. Lo más grave del caso es que el tras el impulso inicial del lanzamiento, donde los ordenadores con el último S.O., lograron copar el 8% del pastel, la cifra de crecimiento es muy, muy lenta. Por contra, los equipos que emplean Windows 10 superan el 70%. Una cifra prácticamente estable en los últimos meses.

No parece que la situación actual vaya a cambiar y menos con el entorno económico que nos rodea. Los ingresos de los fabricantes ya se sitúan en los niveles prepandemia, por lo que no hay previsiones de que se vayan a vender nuevos equipos en los que aparezca el sello de Windows 11. Tampoco parece que todos aquellos usuarios acostumbrados a uno de los mejores sistemas operativos de todos los desarrollados por Microsoft como es Windows 10, se decidan a cambiar a la nueva versión.

Así que, parece que Microsoft tenía razón cuando en sus planes iniciales no figuraba sacar la nueva versión. Todo ha evolucionado mucho en los últimos años y lo que parece claro es que si los usuarios ya no van a hacer una cola kilométrica para comprar el último Windows, tampoco van a comprarse un nuevo equipo por mucho que lleve implementado un nuevo S.O.

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