La pérdida de datos tiene muchas causas. Y aunque en nuestro país el funcionamiento de la red eléctrica es razonablemente bueno, no ocurre lo mismo ni siempre ni en todas las partes. Y, desde luego, no podemos confiar en ello para mantener en marcha el negocio. Por ello, un Sistema de Alimentación Ininterrumpida, SAI o UPS según su terminología inglesa, es un elemento tan necesario como el cortafuegos de software, de cara a evitar múltiples problemas e incluso daños a los equipos electrónicos.

Software de control

La mayoría, por no decir todos, los equipos SAI incluyen programas para llevar el control del sistema de alimentación, notificando su estado de carga, así como para proceder a un cierre ordenado del equipo en caso de que el SAI no pueda seguir suministrando energía para mantenerlo en marcha. La queja de muchos fabricantes es que incluir este software supone un coste adicional y que luego, muchos de los usuarios no lo emplean, desperdiciando la funcionalidad aportada por el software.

Lo cierto es que la funcionalidad del programa adjunto supone un punto importante a valorar a la hora de adquirir un SAI, ya que supone la diferencia entre la preservación completa de los datos, gracias al cierre de las aplicaciones, o simplemente mantener el equipo en marcha durante pequeños cortes de luz. Pero mientras que valorar la circuitería, mediante medidas numéricas de los VA de salida o mediante la tecnología de funcionamiento resulta sencillo, conocer el tipo de software adjunto y sus funcionalidades resulta bastante más complejo.
En muchas ocasiones sólo la propia experiencia nos permite conocer qué programas son realmente completos y amigables y cuáles ofrecen sólo las prestaciones básicas. Así, por ejemplo, las versiones de WinPower incluidas en un par de modelos sólo permiten una información básica, y sin posibilidad de alterar los ajustes de fábrica que prefijan en 10 minutos el tiempo de operación. Así que salvo que otro ajuste entre antes, como el de batería baja, y se acorte este tiempo.

Para comprobar su funcionamiento integral, hemos realizado pruebas de cara a verificar el correcto funcionamiento del programa. Para ello hemos empleado el mismo equipo, un Pentium 4 con 1 Gb de memoria, y un equipamiento convencional, más un monitor CRT de 15”. Todo lo cual requiere en operación un consumo de unos 150 vatios, medidos realmente con un instrumento de control. Para comprobar el buen funcionamiento del programa, mantuvimos abierto una hoja de cálculo y un texto, con modificaciones en ambos casos, para verificar si el programa del SAI era capaz de cerrar el sistema operativo y conservar, en modo desatendido, las últimas modificaciones.
Para forzar la actividad del sistema mantuvimos el programa de desfragmentación en marcha, de cara a incrementar el consumo mediante acceso continuado al disco duro, así como un antivirus. Ambos procesos garantizan un mayor consumo en el equipo y hacen que el suministro de energía sea homogéneo en todo momento a lo largo de la prueba. De igual forma se verificó manualmente que el monitor CRT no entraba en modo de ahorro de energía.