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China lleva al día de la marmota el acuerdo VMware-Broadcom

No sabemos si los responsables de VMware y de Broadcom firman sus acuerdos en Punxsutawney, pero seguramente deben tener la misma sensación que Bill Murray en la famosa película «Atrapado en el tiempo». Y es que, la cacareada adquisición de VMware no parece tener fin.

Ahora, cuando todo el mundo daba por hecho que ayer, 30 de Octubre, se iba a anunciar la finalización de la fusión entre ambas, un nuevo impedimento ha provocado que el anuncio se retrase de nuevo. Lo dicho, el día de la marmota.

El problema es que, como si de una investidura española se tratara, la fecha límite empieza a apretar. Según el acuerdo que firmaron ambas compañías, el 26 de noviembre es el último día para que la operación no caiga en saco roto. Una vez que se supere esa fecha, todo lo acordado carecerá de valor.

Ambas entidades son, no obstante, optimistas con que la fusión salga adelante antes de que suene la campana que marque el fin del plazo. Al menos así lo han anunciado en un comunicado conjunto ambas multinacionales donde afirman que mantienen «la expectativa de que la adquisición de VMware se cierre pronto, pero en cualquier caso antes de que expire su acuerdo de fusión».

El anuncio de fusión entre VMware y Broadcom que se iba a anunciar hoy ha quedado en suspenso

El problema para que no se haya anunciado un acuerdo que se anunció hace alrededor de año y medio y por el que el gran fabricante de semiconductores adquiría VMware por unos 68.000 millones de dólares hay que buscarlo en China. Según ha informado el Financial Times, el regulador chino está retrasando el acuerdo como consecuencia del endurecimiento de las reglas por parte del Gobierno estadounidense para bloquear el acceso chino a los semiconductores de alto rendimiento.

Hasta el momento la adquisición ha recibido el visto bueno de los reguladores de la UE, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido. En el comunicado conjunto, VMware y Broadcom aseguran que las autoridades norteamericanas también han dado la aprobación y «no han puesto ningún impedimento legal para cerrar el acuerdo”.

La geopolítica, decisiva

El éxito o el fracaso de la fusión está ahora en manos de que se produzca un deshielo en las relaciones Estados Unidos-China lo que rodea de incertidumbre un final feliz de la fusión entre ambas compañías.

La cuestión para la multinacional de los semiconductores es su dependencia del mercado chino. Seguir con la operación adelante sin la aprobación de la potencia oriental puede ser muy perjudicial para sus intereses ya que un tercio de sus ingresos provienen de ese país y se podría enfrentar a una gran multa si los mandatarios chinos no dan el visto bueno.

Así que seguimos como al principio, con Pekín pudiendo frustrar la mayor operación de compra de los últimos años. Sería además, la segunda vez en cinco años que Broadcom ve sus ambiciones restringidas por las tensiones entre Estados Unidos y China. En aquella ocasión la Administración Trump bloqueó la oferta de 142.000 millones de dólares que la multinacional hizo por Qualcomm, argumentando razones de seguridad nacional.

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