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5 mitos de ciberseguridad que ponen en riesgo tu vida digital

Con el Mes Europeo de la Ciberseguridad en marcha, miles de usuarios y empresas vuelven a mirar de frente a un problema que se reinventa año tras año: la delincuencia online. A pesar de las campañas de concienciación que impulsa la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA), persisten falsas creencias que terminan convirtiéndose en la puerta de entrada de muchos ataques.

En este escenario, Palo Alto Networks ha querido desmontar cinco de los mitos más extendidos en torno a la seguridad digital, con el objetivo de alertar sobre cómo la ingenuidad sigue siendo uno de los mayores aliados de los ciberdelincuentes.

5 mitos de ciberseguridad

El Mes Europeo de la Ciberseguridad recuerda cada año que el gran reto no es solo tecnológico, sino también cultural: erradicar mitos y fomentar hábitos responsables en la navegación.

Y aunque el adversario digital nunca duerme, la información y la precaución siguen siendo las armas más eficaces para frenarle el paso:

1. Lo que parece inofensivo puede ser la trampa perfecta

Una de las creencias más peligrosas es “visitar un sitio sospechoso es inofensivo si no introduzco datos”. La realidad es otra: en muchos casos, basta con cargar la página para que el atacante ejecute código malicioso. Desde descargas silenciosas hasta vulnerabilidades zero-day, las tácticas van mucho más allá de los clics. “Cerrar la pestaña no garantiza que el daño no se haya producido; a menudo, el rastreo o la descarga ya han comenzado en segundo plano”, advierten los expertos.

2. “Un código QR en un lugar público es fiable”

La normalización del uso de códigos QR en la vida cotidiana tampoco ha pasado desapercibida para los ciberdelincuentes. Lo que nació como una herramienta práctica en restaurantes o estacionamientos se ha convertido en un vehículo perfecto para el phishing. Basta recordar los carteles en pleno centro de Madrid con mensajes trampa y enlaces ocultos tras códigos manipulados.

3. “Yo detecto el phishing por el logo o el diseño”

Otro de los mitos frecuentes es pensar que un usuario puede detectar fácilmente un intento de phishing fijándose en el diseño de la web o en el logotipo. Hoy los clones son prácticamente idénticos a los originales. Las investigaciones de Unit 42, el equipo de inteligencia de Palo Alto Networks, revelan que algunos ciberdelincuentes incorporan incluso sistemas de verificación humana para esquivar a los rastreadores automáticos y dirigir únicamente a usuarios reales a páginas falsas.

“Los atacantes ya no improvisan: usan redirecciones desde dominios legítimos y construyen portales perfectos de bancos, restaurantes o aparcamientos. Para el usuario medio, distinguirlos es prácticamente imposible”, apuntan desde la compañía.

4. “Si algo no me cuadra, cierro y ya está”

Cerrar la pestaña no elimina el riesgo. En los primeros segundos de navegación, la página puede haber recopilado información sensible, iniciado descargas o ejecutado código malicioso. A menudo, las webs fraudulentas redirigen después a páginas reales para ocultar la trampa.

5. “El riesgo es el mismo en el móvil personal que en el de la empresa”

Otro error de percepción es creer que el nivel de riesgo es el mismo en el móvil personal que en el corporativo. Nada más lejos de la realidad. Los dispositivos particulares carecen, en su mayoría, de sistemas de detección avanzada, parches regulares o filtros de URL, y se usan masivamente en situaciones cotidianas como escanear menús, hacer pagos rápidos o dejar reseñas. Todo ello los convierte en un objetivo prioritario.

Según datos de Unit 42, los ataques de phishing vía SMS, enlaces acortados o QR se han generalizado tanto en España como en Estados Unidos, afectando a sectores críticos como la sanidad, la energía o la educación.

Cómo evitar brechas de ciberseguridad

Las recomendaciones para reducir la exposición a estas amenazas son tan básicas como efectivas si se aplican de forma constante. Entre ellas, mantener navegadores y sistemas operativos siempre al día, evitar enlaces o códigos QR de procedencia dudosa y comprobar direcciones web con herramientas OSINT como VirusTotal.

A ello se suma un consejo clave: nunca confiarse con cerrar la pestaña. El cierre de la ventana no borra las huellas que el malware pueda haber dejado en segundos. La prevención también pasa por no introducir credenciales tras recibir un enlace en SMS, correos o QR, y apoyarse en soluciones avanzadas como EDR, antivirus o filtros de DNS tanto en dispositivos corporativos como en los personales.

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