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Las operaciones son de riesgo. Concretamente el 18% de las operaciones en las que se produce un cambio significativo del riesgo no son detectadas por los bancos, según la consultora AIS Group, especializada en gestión del riesgo de crédito.

Para evitar estas situaciones, AIS propone innovadores modelos de alerta que permiten a los bancos detectar precozmente el futuro deterioro del riesgo en sus operaciones y actuar para evitar que deriven en el aumento de las provisiones que las entidades deben destinar. Los modelos de alerta de AIS están totalmente orientados al nuevo marco conformado por las normas contables internacionales, las IFRS91 y el proyecto de circular del Banco de España sobre las políticas de concesión, modificación, evaluación, seguimiento y control de las operaciones.

NIIF 9 (IFRS 9, por sus siglas en inglés – International Financial Reporting Standard) es una Norma Internacional de Información Financiera (NIIF) promulgadas por la Junta de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB – International Accounting Standards Board). Se ocupa de la contabilidad de los instrumentos financieros. Contiene tres temas principales: la clasificación y medición de los instrumentos financieros, por deterioro de activos financieros y la contabilidad de cobertura. Sustituirá a las NIIF para los instrumentos financieros anteriores, la NIC 39, cuando se haga efectiva en 2018.

“El objetivo de la banca debe ser controlar al máximo el riesgo para poder combatir cualquier deterioro que implique aumentar las provisiones, ya que el incremento de éstas afecta a la calidad de la entidad, lo que puede conllevar una rebaja en su rating y conducir a una caída del valor de la entidad y sus resultados”, comenta José Manuel Aguirre, economista y director comercial de AIS Group.

Ante la inminente entrada en vigor de las IFRS9 y la más inminente entrada de la circular del Banco de España, el objetivo de AIS es acompañar a las entidades financieras en su proceso completo de adaptación a la nueva normativa, elaborando un plan director para detectar las áreas en las que cada entidad debe actuar.

Los aspectos en las que la banca tiene que centrarse más, según AIS, son de entrada la reestimación de los modelos de gestión del riesgo y la recalibración de sus parámetros para cumplir con las nuevas normas y la nueva segmentación de provisiones para los activos. Asimismo, AIS apoya a las entidades en el desarrollo de sus metodologías para calcular las pérdidas de por vida de sus créditos (lifetime credit loss), una de las exigencias de las IFRS9, y trabaja sobre sus sistemas de alertas para mitigar el crecimiento del riesgo, uno de los elementos que la consultora considera más relevantes en este proceso.

AIS destaca también la necesidad de establecer sistemas de vigilancia del precio de las garantías inmobiliarias de la banca, algo en lo que la compañía tiene años de experiencia, así como en la parametrización de los algoritmos de gestión del riesgo, pudiendo ayudar a los bancos a comparar su modelo interno de riesgos con el estándar de Banco de España, facilitándoles herramientas de simulación y orientándoles en materia de gobernanza de datos.

Alertas de riesgo

Según AIS, la banca debe fomentar el uso de sistemas de alertas que les permitan identificar las operaciones donde se puede producir el aumento significativo del riesgo antes de que se materialice y, así, poder llevar a cabo acciones que lo mitiguen, evitando así el temido cambio de estado de las operaciones que desemboque en un considerable incremento en las provisiones.

Sin embargo, los sistemas de alertas tradicionales no son tan efectivos como cabría esperar, ya que se disparan en torno a variables de mucho peso que, por sí solas, ya evidencian que se produce un importante incremento del riesgo. Cuando se dispara esa alerta, el margen de tiempo para combatir el deterioro de la operación y que cambie de categoría, con el consiguiente aumento de dotaciones que supone, es prácticamente inexistente. Algo que no ocurre con los sistemas de alertas de AIS, que prestan atención a otros conjuntos de variables y permiten una detección más temprana que posibilita un mayor margen de actuación.

“En AIS hemos hecho una prueba sobre una cartera real de 30.000 operaciones de empresas”, explica Pere Joan Ventura, product manager de AIS Group. “Entre ellas, alrededor del 15% eran clientes de nivel de riesgo alto o muy alto. Aplicamos el hecho de llegar a un impago de más de 30 días, una de las directrices de las IFRS9, como criterio para considerar que se produce un aumento significativo del riesgo de las operaciones. Al emplear un modelo tradicional de alertas sobre ellos, el 18% de las operaciones en las que se producía un cambio significativo del riesgo no fueron detectadas. Es decir, habría que haber aumentado las provisiones de esas operaciones. En cambio, con el sistema de AIS, al haber detectado tempranamente un mayor número de operaciones susceptibles de experimentar ese aumento significativo del riesgo, se habría podido actuar sobre ellas y evitar caer en dotar lifetime, con la consiguiente carga de capital que esto representa.”

Nuevo Marco Contable

Las IFRS9 entrarán en vigor en 2018 con carácter retroactivo para todos los créditos vivos que las entidades tengan en ese momento y la circular del Banco de España, que entrará en vigor en junio de 2016, puede considerarse como una transición hacia las IFRS9, pues ofrece unas pautas para hacer converger las discrepancias que existen en la actualidad entre la contabilidad en las entidades y los cálculos relacionados con la gestión del riesgo. En esta circular tiene un papel muy relevante el cálculo de las provisiones.

Las IFRS9 van a ser muy exigentes a nivel de provisiones con las operaciones que aumenten significativamente su riesgo. Se requerirá un considerable aumento de provisiones, pues las operaciones cuyo riesgo experimente un representativo ascenso deberán ser provisionadas de por vida (lifetime credit loss).

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