5 claves de Google Cloud a través de Drive

Tras una investigación de un año y en un dossier de 57 páginas, el Departamento de Justicia de EE.UU. ha acusado a Google por utilizar su posición en el mercado para actuar de forma ilegal y preservar su posición en las búsquedas que se realizan en Internet. De acuerdo con la demanda, Google impone acuerdos restrictivos a su competencia para de esta forma, dominar un mercado en el que alcanza una cuota del 80%.

El Departamento de Justicia acusa al buscador de cerrar acuerdos con otras firmas, incluidos competidores como Apple, y de ahogar la competencia con contratos y acuerdos comerciales exclusivos. Estos acuerdos se extienden a operadoras de telefonía móvil así como fabricantes de smartphones para conseguir que el motor de búsqueda de Google sea la opción por defecto de los terminales y navegadores lo que supone un claro abuso de las leyes anti-monopolio.

Según han explicado los portavoces del departamento de Justicia, “durante muchos años, Google ha estado empleando prácticas anticompetitivas para mantener y ampliar sus monopolios en los mercados de los servicios de búsqueda general, la publicidad de búsquedas y la publicidad de texto de búsqueda general, que son los pilares sobre los que se sustentan su negocio”. Además, se asegura que, “, el buscador continuará practicando esta política claramente anticompetitiva de no producirse una demanda judicial, lo que redundaría en un claro perjuicio para los consumidores, frenaría la innovación y detendría la libre competencia”

Google se enfrenta a la mayor demanda anti-monopolio que se produce en Estados Unidos desde hace varias décadas, concretamente desde la que en 1998 emitió contra Microsoft por abuso de posición dominante al incluir por defecto su navegador Explorer en el sistema operativo Windows.

La respuesta de Google

Google, por su parte cree que la demanda es incorrecta de principio a fin. A través de su responsable jurídico, Kent Walker, ha asegurado que “la demanda es muy defectuosa. Los usuarios utilizan Google porque quieren, no porque se vean obligados a hacerlo o porque no pueda encontrar alternativas. Esta demanda no ayuda a los consumidores sino que pretende apoyar de forma artificial alternativas de búsqueda de menor calidad, aumentaría los precios de los smartphones y dificultaría a la gente la obtención de los servicios de búsqueda que quieren utilizar”.

Con respecto a los acuerdos con Apple, Walker los defiende y, de paso lanza un dardo contra Microsoft: “Nuestros acuerdos con Apple y otros fabricantes de smartphones no son diferentes de los acuerdos que muchas otras empresas han utilizado tradicionalmente para distribuir software. Otros motores de búsqueda, incluyendo el Bing de Microsoft, compiten con nosotros por estos acuerdos. Y nuestros acuerdos han pasado repetidas revisiones antimonopolio”.