Cuando el pasado 25 de abril escribía mi editorial de mayo de Byte TI (la semana pasada reproducido en este Diario Informático (“¿Por qué no despega Windows 8?”), no me podía imaginar la trascendencia que iba a tener: el Financial Times se hacía eco de mi información, y ponía en duda el éxito del nuevo sistema operativo, calificando de gran fracaso su lanzamiento; paralelamente, Tami Reller, Chief Marketing Officer y Chief Financial Officer de Microsoft, que, al parecer, también leyó mi texto, salía al paso para recordar que ya se habían vendido 100 millones de copias de Windows 8. Por si esto fuera poco, ayer mismo, la propia Reller anunciaba una nueva versión del referido software (https://www.mkm-pi.com/diario-informatico/234windows-keeps-getting-better/).


Resulta que provoco esta catarsis y no me llama la CNN, u otras cadenas de televisión, para que les cuente cómo ha ocurrido todo.
(https://www.mkm-pi.com/diario-informatico/234windows-keeps-getting-better/).


Y ahora, escribiendo en serio, tengo que confesar mi sorpresa por este cambio brusco de Microsoft. Específicamente, Reller ha destacado que la actualización, que se había dado a conocer como “Windows Blue”, se llamará Windows 8.1 y que éste será una actualización de Windows 8 totalmente gratuita y disponible a través de la Windows Store


La realidad es que en ningún momento llegué a pensar que los problemas que yo he tenido al instalar Windows 8, fueran tan generalizados en el conjunto de usuarios, como ahora se demuestra. Tengo que decir, además, que no todo han sido inconvenientes. Por ejemplo, es de agradecer que ahora mi ordenador arranca en segundos, frente a los cinco minutos que tardaba Windows 7.


No estaría mal, de todas formas, que la filial española, en algún momento, convocara a la prensa y explicara los pormenores de toda esta polémica. Echo en falta en Microsoft a un montón de amigos que han sido despedidos en la etapa de Garaña (no siempre de forma razonable, a mi entender), que me aportaban no solo información, sino credibilidad en la marca.

3 Comentarios

  1. Mientras MicroSoft piensa en como parchear los problemas, otros programadores ya trabajan en arreglar los defectos de Windows 8. Por ejemplo, Classic Shell permite recuperar el botón de Start desaparecido en combate:
    http://www.classicshell.net/
    Creo que gran parte del problema es que las ventas de PC van a estar cada vez más ligadas al trabajo de oficina, y que esos usuarios no necesitan pantallas táctiles, ni virguerías gráficas. Les basta con un buen Office, su correo electrónico y su google. Y dan la bienvenida a novedades como Communicator, una buena iniciativa de MS en estos tiempos de teleconferencias.

  2. Las pantallas táctiles, y el reconocimiento de voz (que no fueron inventados ni por Microsoft ni por Apple) han llegado para quedarse por la comodidad y ahorro de tiempo que permiten, por no mencionar el aumento de nuestras capacidades. El «escritorio» de oficina aún debe cambiar más, o acaso no pasamos más tiempo leyendo, consultando, colaborando (de texto a voz, de imagen a vídeo) que escribiendo. La adopción de internet por las empresas llevó tiempo (aún quedan algunas que no permiten que sus empleados accedan a internet en tiempo de trabajo) y el cambio de interfaz no será menos costoso (¿o es que no recordáis cuánto tiempo llevó que se generalizara el uso del ratón o de las pantallas gráficas? Algunos tal vez usábais chupete ;-))

  3. Siempre está la alternativa de utilizar otros sistemas operativos gestionados más responsablemente con la meta de sumar en la productividad del usuario y no en monopolizar el mercado y/o violar la privacidad del usuario como lo hace Windows, y en particular lo hace más que nunca su versión 8. Espero que la situación sirva para que la gente deje de ser tan ciega, y se de cuenta que utiliza ese sistema operativo solo porque paga su licencia sin saber cuando compra un equipo nuevo.
    Es fácil para Microsoft remarcar la cantidad de licencias vendidas siendo que tiene arreglos comerciales para vender Windows preinstalado con la mayor parte de los fabricantes, encareciendo innecesariamente el precio final de los equipos. Pero hay opciones como comprar el equipo sin sistema operativo (o pedir un refound de la licencia tras la compra) y luego solo por mencionar un ejemplo, instalar alguna de las innumerables distribuciones de GNU/Linux orientadas al profesional.