La llegada de nuevas propuestas tecnológicas provoca un incremento en las expectativas de las empresas, que no acaban de entender que la tecnología no puede hacerlo todo, ni el reto que supone que las aplicaciones puedan entregarse e implementarse en cualquier momento y lugar. La verdad es que el desarrollo tecnológico siempre va un poco por detrás de los nuevos modelos comerciales. En esta situación y ante las demandas del nuevo entorno digital, surge DevOps como una respuesta mitad estratégica, mitad filosófica.

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DevOps ha sido una de las tendencias más populares durante los últimos tiempos, convirtiéndose en un concepto clave que permite a las empresas satisfacer las demandas de sus clientes con más agilidad e implantar una cultura de colaboración e innovación dentro de la organización. Según Deloitte, las compañías que adoptan DevOps pueden reducir sus time to market hasta en un 21%.

Al agilizar el desarrollo de software, las operaciones se simplifican y las empresas pueden reaccionar más rápido a las demandas del mercado. Al mismo tiempo, la automatización les permite alinear objetivos comerciales y procesos, logrando una recuperación mucho más rápida cuando se produce algún fallo en sus tecnologías. Deloitte también dice que el lanzamiento más rápido de nuevos productos y servicios que se alcanza con DevOps puede llegar a suponer un incremento de los ingresos de entorno al 20%.

DevOps sigue siendo aún algo desconocido para muchos, y su adopción se está llevando a cabo muy lentamente

A pesar de sus beneficios, DevOps sigue siendo aún algo desconocido para muchos, y su adopción se está llevando a cabo muy lentamente. Es importante seguir insistiendo en que DevOps no consiste en la implementación de nuevas herramientas, sino que supone cambiar hábitos culturales y procesos antiguos profundamente arraigados dentro de la organización, garantizando que esos cambios solo se lleven a cabo cuando estén justificados y respondan a un motivo necesario. Es decir, ninguna organización debería abrazar DevOps por el simple hecho de hacerlo. Solo hay que proceder cuando se tiene la claridad necesaria y se han definido los propósitos. Así, es conveniente tener en mente los siguientes puntos:

1. Romper con los hábitos culturales profundamente arraigados dentro de la organización.

DevOps es mucho más que trabajo en equipo. Es una filosofía de colaboración que tiene como objetivo producir un conjunto de buenas prácticas operativas. A veces, las empresas que desean adoptar un enfoque DevOps se encuentran con la resistencia de los empleados, contrarios al cambio. Para gestionar esto correctamente, se necesita la implicación de los directivos al más alto nivel. Estos directivos deben ayudar a los empleados a desmantelar el status quo y a romper los silos que obstaculizan una implementación exitosa. La motivación dentro de la empresa aumenta cuando los resultados son positivos, concretos y observables. No existe una fórmula mágica, pero con el liderazgo correcto, es muy probable que la compañía adopte una cultura DevOps de forma sencilla. Un estudio de Gartner dice que el 88% de las empresas creen que la cultura del del trabajo en equipo es uno de los factores principales en la capacidad de una organización a la hora de avanzar hacia DevOps.

2. Incorporar procesos más eficientes.

La mejor forma de identificar las ineficiencias es mapear los procesos para identificar lo que funciona y lo que no. Es necesario buscar “desperdicio”, es decir, áreas a las que se dedican muchos recursos pero que no ofrecen un valor real al negocio. La falta de comunicación entre departamentos ralentiza significativamente la evolución de las empresas y provoca el riesgo de que cada departamento piense que DevOps no es su responsabilidad. Siempre habrá departamentos resistentes a implementar cambios, algo que provocará retrasos innecesarios dentro del negocio. Es vital comprender que no solo es responsabilidad de los desarrolladores de software garantizar que los procesos funcionen. En una cultura DevOps participan por igual los equipos de desarrollo de software y otras partes interesadas, que van desde Marketing a Comercial, pasando por otros departamentos de TI, que trabajan juntos para lograr un objetivo común: entregar al mercado un producto o servicio con mayor rapidez y con más calidad.

3. Cuidar a DevOps.

Con DevOps, las empresas pueden optimizar y automatizar cada tarea. Eso no significa que DevOps se convierta en una práctica adecuada para cada elemento del negocio. Lo normal es que las empresas elijan comenzar probando DevOps en un par de departamentos para ir ampliando el alcance después. La tentación es continuar escalando sin orden ni concierto por toda la organización tan pronto como se observan los primeros resultados positivos. No hay que olvidar que cada departamento presenta diferentes necesidades y desafíos y, como ya se ha dicho, la implementación efectiva de DevOps requiere de una revisión de los procesos y formas de trabajo. Las organizaciones deben tener presentes las necesidades comerciales específicas y no solo participar en una búsqueda de tendencias sin timón. Antes de lanzarse, es necesario saber para qué. Una vez tomada la decisión, hay que seguir aprendiendo y mantenerse atento a las necesidades del cliente en cada momento.

Por Juan Rodríguez, director general de F5 Networks