foto-Juan-Macias econocom devops
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Uno de los efectos colaterales de la transformación digital es la oportuna revisión de nuestras metodologías de trabajo. El negocio está cada vez más vinculado a los Sistemas de información.

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Trabajar en un entorno digital, por definición flexible y ágil, tiene que responder a estándares de calidad elevados. La calidad de servicio que rinden las aplicaciones no se puede entender sin una infraestructura adecuada y amoldada a las necesidades de este negocio. DevOps como metodología de desarrollo software, se basa en una sabia integración de dos mundos, el del desarrollo y de la administración de los sistemas. Su aplicación permite fabricar software de mayor calidad, de menor coste y con más agilidad, gracias al incremento en la frecuencia de actualización.

Aun no siendo una cultura en sí, el desarrollo DevOps requiere de un fuerte cambio cultural y organizativo para su implementación, que potencie la colaboración, comunicación, y, en último término, la completa integración entre las antiguas áreas de desarrollo y de sistemas.

DevOps como metodología de desarrollo software, se basa en una sabia integración de dos mundos, el del desarrollo y de la administración de los sistemas.

Desde el diseño, al desarrollo, su integración o lanzamiento, todas las etapas por las que transcurre una aplicación han de ser valorados, a la hora de iniciar un proceso de innovación. Y los modelos de desarrollo DevOps juegan un papel importante en este proceso.

DevOps, o como en su día la metodología ITIL, que resultaba ser muy útil en entornos más estructurados, permite identificar mejores prácticas sin llegar a ser una metodología normalizada. A pesar de esta falta de formalización, y de la integración de las áreas de desarrollo y de sistemas, DevOps requiere de cierta organización para que el trabajo en equipo sea productivo. Es uno de los fundamentos de esta metodología: la colaboración.

La adopción de DevOps en la organización tiene un impacto directo en los procesos tradicionales de la empresa puesto que, al igual que el motor de la transformación digital, pone al usuario y al negocio como punto central del proceso, acompañado por unos ciclos de desarrollo cortos, y eficientes. Permite mejorar la experiencia del usuario logrando mejores cotas de adopción, ya que están diseñadas a partir de las propias demandas de los usuarios.

El impacto en el área de sistemas es también importante. Permitirá ganar en calidad y en productividad automatizando al máximo las tareas operativas de puesta en producción, la gestión de versionado y la supervisión de dichas aplicaciones.

Con ello se conseguirá, migrar a la nube o adaptar las aplicaciones a nuevos escenarios, en muy poco tiempo. Potenciar la operativa de una empresa, ajustarla a cada momento al mercado, destacar sus cualidades y minimizar riesgos son elementos fundamentales en cualquier evolución tecnológica exitosa. Y los negocios e instituciones que utilizan métodos ágiles en su práctica diaria encontrarán el camino más directo a su consecución.

Juan Macías, Director General Servicios IT