Para esbozar el escenario TIC en que nos vamos a mover, así como para poder anticipar, con un enfoque a corto plazo, los principales retos que afrontaremos en este año 2012, parece oportuno comenzar con un resumido análisis de la situación actual.


En primer lugar, es preciso evaluar el momento que atraviesan el conjunto de tecnologías del vasto sector que hoy conforman las TIC. Este sector ha ampliado su espectro y su penetración como consecuencia de la propia evolución tecnológica, pero también, como consecuencia de la importancia de su alcance e influencia.


Los principales estudios de mercado estiman que la cifra global de facturación del sector será, en 2012, de mil ochocientos billones de dólares (1,8 x 1014 $), que demuestra el enorme potencial de su actividad y presencia en todos los órdenes de la economía. A semejante cifra se ha llegado con un fuerte dinamismo e innovación. Su permanente evolución está marcada en cada momento por la aparición de técnicas “disruptivas” que, en otro tiempo, hubiéramos llamado revolucionarias, pero a fuerza de ser tan frecuentes parecen perder ese carácter. Esas abruptas novedades producen importantes cambios que podemos sintetizar de la siguiente forma:


Cambio en la configuración del sector:
Además de la industria tradicional que ha venido conformando este sector desde sus orígenes, compuesto esencialmente por fabricantes de hardware, software y servicios profesionales, hoy participan, con destacada intensidad, nuevos actores de gran importancia, como son las redes sociales, los servicios de valor añadido que facilitan nuevos usos de la RED, y una potencia emergente de grandes proporciones, que son los millones de desarrolladores que ponen en valor su iniciativa particular dentro de los “App Stores” que, a su vez, patrocinan los fabricantes de smartphones y tablets.


Cambio de protagonismo en la demanda
Todo el conjunto de actores, anteriormente citados, hace que este sector TIC se vaya consolidando en un bloque industrial de características muy distintas a las que tenía hasta hace muy poco tiempo. Y lo que aún puede ser de mayor importancia, es que el consumidor individual de tecnologías de la información pase a marcar un importante número de las tendencias de la demanda al sector. Se puede observar , por ejemplo, que la evolución de muchos ISV´s o ISP´s, así como las tendencias funcionales de las comunicaciones en movilidad, conlleva un alto grado de demandas del segmento de consumo.


Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, podemos observar el escenario básico de lo acontecido en el sector durante el año 2011, identificando los principales ejes que han marcado la referencia de la actividad desarrollada por los principales líderes del sector.

a.    Atención a la demanda emergente: El conjunto de ofertas en el sector ha tratado de responder a necesidades tecnológicas más orientadas al consumo y, consecuentemente, éstas han tenido una influencia y protagonismo decisivo en el nuevo enfoque de la utilización y desarrollo de las TIC, alcanzando con su influencia nuevas aplicaciones en todos los ámbitos sociales y empresariales. Los smartphones, las tablets y las redes sociales han ocupado un amplio porcentaje de su atención entre los responsables de la adopción tecnológica de empresas y organizaciones gubernamentales.


b.    La computación flexible, o el denominado “Cloud Computing” (C2), también ha sido protagonista indiscutible, si bien su consolidación está siendo entendida más como una tendencia inevitable que como una solución largamente deseada y esperada.  De hecho, sus actuales cifras de negocio ensombrecen ciertas previsiones anteriores, quizás optimistas, que se habían formulado pensando en una adopción más rápida a este tipo de aproximación.


c.    El tercer elemento en este rango de protagonismo ha sido la expansión del concepto de movilidad, que crea nuevas formas de afrontar la presencia en el trabajo y la vinculación de la actividad cotidiana con los sistemas de información.


Tanto el “cloud computing” como la movilidad, han merecido gran interés en los ámbitos empresariales bajo la perspectiva que hasta muy recientemente se consideraba informática empresarial. Sin embargo, el factor que más puede cambiar la visión , en un futuro próximo, del usuario final y sobre todo del cliente, bajo la perspectiva de los responsables de los Centros de Datos, son las peculiaridades de interfaz y acceso a la información mediante los típicos dispositivos de consumo, especialmente tablets y smartphones.



Condiciones exógenas


Además de los condicionantes endógenos del propio sector, el transcurso de 2011 ha estado marcado por los destacados factores de contorno, cuya influencia ha tenido un peso decisivo en la actividad del sector TIC, tanto bajo el punto de vista de la oferta como de la demanda:


Sin duda el factor externo más determinante ha sido la crisis financiera, que en su forma de afectar al sector puede verse desde los siguientes ángulos:


La crisis económica ha sido global, pero geográficamente local
Cualquier aspecto dentro del sector, sea un movimiento de la industria o una tendencia de adopción de los productos o servicios TIC, ha evidenciado un denominador común: la influencia de la crisis económica.

Todos los sectores industriales han sufrido los rigores del crédito y de las penurias financieras, con excepción, al parecer, del “sector” emergente de la actividad financiera especulativa. Los beneficios de los núcleos especuladores parecen estar muy concentrados, en manos de muy pocos, que no retornan sus beneficios al sector productivo de la economía real y, por tanto, no contribuyen a compensar con sus ganancias las pérdidas que sus prácticas originan en el resto del sistema económico, especialmente en la función crediticia.

Sin embargo, la crisis ha tenido una marcada diversidad bajo un punto de vista geoeconómico. En países fuertemente endeudados como EE.UU, la crisis ha tenido un efecto de aviso, en cuanto respecta a su evolución en TIC, hasta el punto que ha sido mas influyente la repercusión de la contracción exterior que la del mercado interno. Los países en desarrollo, especialmente China ha mantenido su importante ritmo de crecimiento y ha sobrepasado a EE.UU. en clientes de telefonía móvil, pasando a ser el primer mercado mundial.

Europa en general, ha estado más afectada por las consecuencias de la crisis, especialmente en los países más dependientes de la actividad generada por el sector público.



La crisis actual puede ser prolongada
La estructura económica y productiva de los países industrializados determinará fuertemente la extensión, en tiempo y forma, de los efectos y consecuencias de la crisis.

En el sector industrial de IT, mayoritariamente en las grandes compañías americanas, que lideran el sector, buena parte de la financiación sigue fluyendo desde las compañías de capital riesgo, concentraciones de capitales individuales, ahorradores de todo tipo, que, en ciertos casos, también titularizan su financiación, lo cual promueve algunos movimientos de predominantes estrategias financieras sobre posibles estrategias industriales, a medio y largo plazo. Esto puede afectar a los proyectos de tipo “start up”, que abundaban en los años anteriores a manifestarse la crisis, a la política de I+D interna en los líderes del sector, a las fusiones y adquisiciones oportunistas para complementar la oferta, etc.

Ante la posibilidad de una prolongación de la crisis, el mayor impacto vendrá desde la contracción de la demanda, que sobre todo afectará a los costes de los proveedores de servicios intensivos en personal. Es decir, afectará principalmente a los integradores, que verán reducirse márgenes, como consecuencia de los precios, y volumen, como consecuencia de las restricciones presupuestarias.

El clima entre los responsables de la adopción tecnológica en el entorno empresarial, tampoco es muy optimista. Según las estimaciones manifestadas por los responsables de los centros de datos, en un reciente estudio, el 40% de los encuestados cree que se vislumbra una cierta recuperación y el resto (una mayoría) considera que aún queda tiempo para que esta crisis pase. Por este motivo, siguen escaseando los soportes a la inversión de nuevos proyectos, especialmente en sectores donde abunden más empresas de mediana o pequeña dimensión, incluidas las entidades gubernamentales prestadores de servicios (incluidas las Administraciones públicas, territoriales, etc.).


Cambio de paradigma en desarrollo
A medio camino entre lo externo y lo interno al sector, hay un tercer elemento para completar este escenario general, que es el nuevo paradigma de desarrollo e integración de aplicaciones, muy orientadas al interfaz del usuario, relacionadas con los nuevos modelos de terminales inteligentes, como ya se mencionó anteriormente.

El conjunto plantea un esquema nuevo de complejidad en la gestión y en la adopción de la tecnología para el ámbito empresarial. Además de la concentración de recursos básicos en servicios externos compartidos de carácter flexible, el usuario final demanda técnicas de interpretación de la información utilizada en sus trabajo, sobre paradigmas muy diferentes a los convencionales.

Durante la reunión de desarrolladores de Apple, celebrada el pasado junio, su carismático líder y cofundador Steve Jobs, tristemente desaparecido, tuvo el acierto de mencionar su agradecimiento a los más de dos millones y medio de desarrolladores o ingenieros externos que , por entonces, colaboraban con su organización, compuesta por cuarenta mil empleados. Sirva esa cifra para estimar la actividad y creatividad que aportan personas externas a las organizaciones que lideran la industria, puesto que además, hay que añadir los desarrolladores que, trabajan haciendo aplicaciones para otros sistemas distintos de Apple, como Android, Symbian, HTML5, Wphone, etc.

La escala de novedad y cambio que puede proporcionar una fuerza desarrolladora de este tipo, no es comparable a la escala de los desarrollos que puede tener lugar en las factorías de software convencionales de los integradores ni, mucho menos, en los departamentos de desarrollo de las organizaciones empresariales. Esta nueva fuerza de innovación, de carácter absolutamente global, precisa nuevas prácticas para su correcta adopción e integración en entornos más locales, como son las empresas. Sin embargo, los usuarios finales ya están familiarizándose con esta oleada de novedades y demandan respuestas urgentes.

En definitiva, se camina hacia un modelo donde previsiblemente las aplicaciones de carácter principal (core business) deban sufrir una profunda revisión en su arquitectura, teniendo en cuenta las nociones actuales de SaaS y que, además, deban permitir una amplia capacidad de relación con aplicaciones o módulos muy orientados al usuario final y a sus típicos “gadgets” de consumo. En otras palabras, una nueva clase o modalidad de “API´s” que atienda el nuevo paradigma de desarrollo compartido, público y global que se está produciendo.


La actitud de los responsables de IT


No puede excluirse del escenario que analizamos la reacción de los protagonistas de la demanda. El conjunto de situaciones y condicionantes descritos, ha promovido nuevas formas de enfocar la adopción de la tecnología y su acomodo a los modelos de negocio o de organización concreta. De hecho, los planes estratégicos de la mayoría de las grandes compañías, donde el factor tecnológico es vital, ha sufrido importantes revisiones. Entre otros, los aspectos más relevantes de sus modificaciones han gravitado sobre los siguientes puntos:


  • Las TIC como oportunidad para afrontar la crisis
  • Incorporación de las redes sociales al mundo empresarial
  • Integración de los nuevos dispositivos (tablets, smartphones, etc.) en la redes de usuarios empresariales
  • Transición hacia Cloud Computing y recursos compartidos en las diversas modalidades posibles (C2 público, C2 privado, etc.)
  • Revisión de la infraestructura TIC (material y de capital humano) como activo propio

Por consiguiente, el escenario que se vislumbra para 2012 tiene, obviamente, una fuerte herencia de los aspectos que prevalecieron y marcaron las condiciones del año anterior, pero, se abren importantes cambios potenciales, especialmente para los que tienen que proporcionar un buen servicio y el correcto soporte a sus compañías y organizaciones en la utilización de estas tecnologías. El problema se agudiza para los responsables de la adopción de una política tecnológica, ya que necesitan la evolución de sus equipos de soporte interno y la madurez de una oferta del sector y sus proveedores, con altas cotas


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