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Las empresas que conforman el sector industrial son unas de las que más expuestas están a los cambios que está produciendo la digitalización. La nube, la automatización, la robotización, Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas o Big Data, son algunas de las tecnologías que están aportando su granito de arena a la denominada como Industria 4.0, aunque ya se empieza a hablar de Industria X.0, la siguiente evolución. Las organizaciones industriales están enfrascadas en una auténtica revolución industrial, mayor que la que se produjo en el siglo XIX y que además se produce de forma muy rápida.

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Y, ¿en qué punto se encuentra el tejido industrial español? Desde la multinacional IFS aseguran que “El sector industrial español se encuentra en un momento de innovación tecnológica en auge, debido a dos factores fundamentales. Por una parte, debido a los años durante la crisis en la cual las compañías no invirtieron en las mejoras funcionales y tecnológicas de sus sistemas de información. Y por otra, debido a la necesidad que los procesos de internacionalización están causando en los diferentes negocios del sector. Nos encontramos por lo tanto en un escenario en el cual las compañías españolas han crecido, se han expandido internacionalmente, han adaptado sus negocios a los nuevos requerimientos del mercado, han adoptado tecnología emergente como motor disruptor para diferenciarse de la competencia y han iniciado procesos de servitización a causa de una demanda creciente por parte de los clientes. Por ello, tanto los cambios como la innovación tecnológica van muy encaminados a transformar los problemas en oportunidades, con el fin de cubrir las carencias del panorama empresarial actual”.

Los datos apuntan, sin embargo, a que la industria española tiene mucho camino por recorrer. Por ejemplo, según un informe de PwC, el 68% de las compañías industriales españolas están en un estadio de digitalización medio o bajo y un 32% en un nivel avanzado. De ellas, tan solo un 5% puede considerarse como digital champions -líderes digitales-, es decir, que ya tienen plenamente digitalizada e integrada toda su cadena de valor: desde sus procesos de fabricación y sus operaciones, pasando por su capital humano, sus procesos comerciales y sus relaciones con clientes y proveedores.

Más datos. Según otro informe de Accenture, en España, un 60% de los directivos afirman que lo digital es la mejor manera de impulsar la innovación. Sin embargo, en España existe un considerable potencial no explotado en el aprovechamiento del poder combinatorio de lo digital para generar transformación y crecimiento. Estos datos suponen que se va a producir, según este estudio, una reducción de la inversión ya que las empresas industriales españolas prevén gastar considerablemente menos que las europeas en tecnologías como el Internet de las cosas.

Seguimos con más datos: en Sisteplant desarrollaron hace un par de años una iniciativa para que las empresas pudieran evaluar por sí mismas en qué estadio se encontraban de evolución hacia la fabricación avanzada, un modelo que va más allá de la industria 4.0 y en el que la digitalización tiene un peso importante. Los resultados obtenidos pueden servir como referencia. En el estudio se contemplaron cuatro estadios de desarrollo, siendo el estadio 1 el de análisis de los beneficios que podía aportar la industria 4.0 a su negocio, y el estadio 4 el de empresas top performers ejecutando proyectos estructurados de transformación 4.0.

Los resultados mostraban esta situación: el 75% de las empresas se encontraban todavía en el estadio 1, es decir, siguiendo más o menos de cerca la tecnología pero sin implantaciones reales. No había empresas que hubieran completado el recorrido hasta el estadio 4. En las posiciones intermedias, el 17% de las empresas habían trazado planes de transformación, y un 8% habían implantado proyectos de industria 4.0, aunque aún de forma aislada, no respondiendo a una estrategia holística.

La industria no se puede quedar atrás en su proceso de digitalización. No hay una alternativa

Tal y como se desprende del informe de Sisteplant, en los últimos dos años la situación ha mejorado, pero aún son pocas las compañías que están abordando proyectos ambiciosos de digitalización integrados con habilitadores tecnológicos, que vayan más allá de los típicos procesos de negocio (finanzas, compras, administración de nóminas…). En su mayoría siguen abordando proyectos pequeños, piloto, que no siempre tienen continuidad.

Asi que, como asegura Rafael Garcia, Business Development Manager de Industrial Automation Business Schneider Electric, “el momento de avanzar es ahora. Nuestro tejido empresarial tiene la oportunidad de aprovechar la aparición de nuevas tecnologías para digitalizar la industria y dejarnos en una posición de ventaja con respecto a otros países, pues no olvidemos que lo más importante en esta transformación tecnológica es la capacidad de ser más competitivos. Y esto solo pasará por analizar y explotar los millones de datos que se generen en todo el proceso industrial y de venta de nuestros productos y servicios, apalancándonos en nuevas tecnologías como el cloud, el machine learning, la inteligencia artificial, la realidad virtual, las impresoras 3D, etc.”. Y lo cierto es que la percepción a futuro es positiva. En este sentido, Dionisio Martínez de Velasco, Managing Director Iberia Dräger cree que “Nuestro país tiene por delante un desafío tecnológico que le va a impulsar a conseguir mejoras competitivas, expandir mercados y generar empleos. A nivel europeo, los países nórdicos lideran los procedimientos digitales y España, que se mantiene en un grado aceptable, está progresando a pasos agigantados. En la actualidad, nuestro país se encuentra en la posición número 10 a según el informe europeo de Índice de Economía y Sociedad Digital, (DESI), y en el último año ha experimentado grandes avances. También hay que tener en cuenta que las grandes empresas presentan un mayor adelanto que las pymes, por lo que los ritmos de adaptación a la digitalización son diferentes. Hoy en día, podemos decir que contamos con infraestructuras que facilitan la transición y hemos mejorado en servicios en red. Quizá nos quede camino por recorrer en el campo de competencias digitales, donde hay una mayor necesidad de especialistas TIC. En este aspecto es donde tenemos que hacer inversión y búsqueda de talento digital que ayude tanto a la toma de conciencia como al despliegue de conocimientos y habilidades digitales”.

Desconocimiento

Cada empresa que conforma el sector industrial presenta su propio avance y modo de adaptarse a la transformación digital que se les está exigiendo. y, en ocasiones, el enfoque empleado para realizar el proceso puede ralentizar o acelerar la digitalización. Por ello, es muy importante que cada una de estas organizaciones definan un proyecto de transformación digital que presente una estrategia clara tanto a corto como largo plazo. Además, esa estrategia debe desarrollarse con una visión transversal y multidisciplinar.

Pero normalmente, las empresas del sector se enfrentan a una avalancha de cosas por hacer y que en muchas ocasiones no saben cómo afrontar semejante avalancha. Desde la compañía Miotek se asegura que “es relevante, como todos los días oímos términos como Inteligencia Artificial, Machine Learning, Deep Learning, Robótica… etc. ¿Pero sabemos cómo nos pueden ayudar estas nuevas ciencias y tecnologías si son correctamente aplicadas?, o mejor aún, ¿el directivo sabe exactamente qué necesita?, ¿quiere mejorar su productividad a través de las nuevas tecnologías?

Cada empresa que conforma el sector industrial presenta su propio avance y modo de adaptarse a la transformación digital

Por este motivo, abordar planes de formación a empleados y empleadas en materia de transformación y digitalización es muy importante, sobre todo a la hora de exponer cómo las nuevas tecnologías y metodologías ayudarán a la evolución de la empresa. La digitalización o transformación no es una labor exclusiva del directivo, es una labor en equipo donde todos los empleados y empleadas de cada área deben participar formándose, aportando ideas, opiniones de mejora y trabajando directamente en la aplicación de los planes”.

Por su parte el portavoz de Schneider Electric considera que “existe aún mucho desconocimiento y confusión ante la inmensa oleada de información constante. Además, la rapidez con la que avanza la tecnología tampoco ayuda a sentar las bases de todos estos nuevos cambios. No obstante, esta situación no puede servir de excusa. Es cierto que más del 95% de las empresas españolas son PYMES y que únicamente hay 93 empresas que superan los 1.000 millones de euros de facturación anual. Es decir, que realmente hay muy pocas empresas en España con las capacidades corporativas necesarias (estructuras, personas o tecnologías) para crecer sin que afecte a las operaciones habituales. A menudo, no cuentan con las capacidades que toda empresa necesita cuando tiene que crecer en un entorno global: gestión internacional, gestión de ecosistemas, financieras, personas, sistemas, procesos y tecnologías. Por lo tanto, debemos mejorar en poder ofrecer a las PYMES todas estas capacidades corporativas y ayudarlas ante tal desafío para que puedan competir en igualdad de condiciones con las grandes empresas mediante ecosistemas de colaboración y trabajo”.

Lo cierto es que la industria no se puede quedar atrás en su proceso de digitalización. No hay una alternativa y, por supuesto, quedarse quieto implicará la desaparición de muchas empresas. Como afirma Thierry Delmas, director general de OnRobot, “La principal mejora que ha de comenzar con la dirección inicial de la digitalización. La digitalización no es una opción, es sencillamente el desarrollo. La empresa que no opta o que retrasa esta fase, se encontrará rápidamente en una fase de incompetencia. Hay que considerar este desarrollo, sencillamente, es parte de la empresa. No es un añadido”.

Dentro de esa apuesta clara por la digitalización, Accenture es una de las compañías que más está apostando por la digitalización del sector industrial. La compañía ofrece una serie de pautas que permitirán a las empresas afrontar los retos de la Industria X.0, que se basan en seis principios:

– Transformación del núcleo

Alcanzar nuevos niveles de eficiencia con las tecnologías digitales. Las máquinas y los sistemas de software ses incronizan para conseguir eficiencias en costes, generando así una mayor capacidad inversora.

Un fabricante español de trenes  está construyendo una fábrica digital que utilizará una combinación de tecnologías como la realidad aumentada y los dispositivos móviles para proporcionar a los trabajadores un acceso fácil a información de producción detallada. Además, tiene planes para desarrollar capacidades de analytics avanzado para la optimización de procesos y realidad virtual para facilitar el aprendizaje. Los directivos de la empresa esperan reducir los tiempos de espera entre un 5 % y un 10 %, aumentando las horas de producción entre un 15 % y un 25 %, y así mejorar los niveles generales de eficiencia un significativo 10 %.

– Enfoque en experiencias y resultados

Invertir en experiencias nuevas y altamente personalizadas para el cliente, a través de múltiples puntos de contacto inteligentes, ayudando al crecimiento del núcleo del negocio a través de un mayor compromiso del cliente.

Un operador del metro de Madrid  ha puesto en marcha una iniciativa para llevar lo digital a sus estaciones, con dos objetivos claros: mejorar la eficiencia y la continuidad operativas y convertir sus activos en activos conectados e inteligentes para predecir y regular mejor su estado. La implementación de esta arquitectura digital no solo permitirá al operador mejorar la calidad de los servicios, sino que también ayudará a ofrecer una nueva experiencia mediante el desarrollo de «Sistemas de Información Avanzados sobre los Pasajeros», que utilizan datos procedentes de los activos conectados.

– Innovación en nuevos modelos de negocio

Aportar un valor diferencial a los clientes y nuevas vías de ingresos a las compañías.

Un fabricante global de equipos industriales está explorando cómo crear, para sus clientes en España, nuevos servicios, construidos sobre su plataforma Industrial IoT en la nube y respaldados por nuevos modelos comerciales que les permiten monetizarlos. Estos nuevos servicios serán servicios de valor añadido, que representarán no solo nuevas fuentes de ingresos, sino también una nueva forma de mejorar la relación actual con sus clientes.

– Construcción de una fuerza de trabajo digital

Atraer, formar y retener talento con capacidades digitales y fomentar la colaboración activa entre personas y máquinas.

En sus instalaciones españolas, un fabricante europeo de aviones  ha equipado a los empleados con gafas inteligentes de uso industrial que facilitan el montaje de la cabina del avión. Mediante el uso de instrucciones de marcas de contexto, las gafas inteligentes despliegan la información necesaria para que los trabajadores puedan marcar en el suelo de la cabina con rapidez y precisión el lugar en el que deben instalarse los asientos. Las gafas también permiten a los trabajadores escanear códigos de barras situados en algunas partes de la cabina. De esta manera, rescatan de la nube toda la información fundamental sobre un equipo concreto, para desplegarla en sus gafas mediante realidad aumentada, todo con comandos de voz. Como resultado, la productividad del proceso de marcado de los asientos de cabina ha mejorado un 500 % y la tasa de error ha descendido a cero.

– Rearquitectura de nuevos ecosistemas

Crear un ecosistema robusto de proveedores, distribuidores, start-ups y clientes, lo que permite escalar rápidamente nuevos modelos de negocio en toda la cadena de valor digital.

El Gobierno Vasco está fomentando la adopción de tecnologías y capacidades de la Industria 4.0 entre las empresas locales mediante la creación del Basque Digital Innovation Hub (BDIH). El hub está integrado por empresas fabricantes, varios centros de I+D y universidades y funciona como una red conectada de activos de fabricación y servicios avanzados orientados a la formación, la investigación, la verificación y la validación de nuevos usos de la tecnología digital. Con el despliegue de más de un centenar de activos y máquinas conectados, el BDIH ya está operativo y ofrece servicios que incluyen la evaluación tecnológica, la fabricación de prototipos, la simulación y el análisis de viabilidad económica.

– Equilibrios Inteligentes

Equilibrar continuamente la inversión y la asignación de recursos entre la operaciones corrientes y lo nuevo.

Las empresas de la Industria X.0 equilibran siempre la inversión en su núcleo de negocio y en la búsqueda de otros nuevos, sincronizando la innovación y el crecimiento. Estas empresas crean indicadores de rendimiento compartidos que llevan a cabo el seguimiento no solo de los resultados tradicionales, sino también de aquellos indicadores que pueden alterarlos. De manera sistemática y continua, inyectan tecnologías digitales en las operaciones fundamentales con el apoyo de un equipo de dirección apasionado, capaz de visualizar el uso de lo digital en iniciativas estratégicas y tácticas. La Industria X.0 es el modelo de crecimiento industrial que ayudará a las empresas españolas a autofinanciar de manera sostenible sus viajes hacia la reinvención digital.

Retos

Los retos a los que se enfrenta la industria son quizá mayores que los de otro sector de la economía. Desde Miotek se señala que “las empresas que han asumido inversiones en pro de su transformación digital y que han adquirido un estatus de madurez en este proceso están mejorando su productividad más que otras compañías que aún no han comenzado o están en camino de empezar, y este dato es real, hay numerosos artículos y estudios publicados que así lo afirman. Por este motivo las empresas deben incluir, como parte de su estrategia, el proceso de transformación y, por tanto, saber qué hay que invertir y crear nuevos departamentos especializados para ello. El principal reto que tienen es la resistencia al cambio de la organización, por eso es importante la formación en tecnologías y metodologías. Antes la tecnología estaba muy enfocada a las necesidades de las empresas, ahora está enfocada a las necesidades del usuario final (cliente, sociedad, colectivo… etc.), y éste mismo es el que está obligando a que cada día se deba dar un paso más en evolución digital”.

La era digital plantea a la industria desafíos para los que es necesario estar preparados. En este sentido, Carlos García, Director Técnico e I+D de Lantek, afirma que esos desafíos incluyen “la personalización de la producción (cada vez se demandan productos más personalizados y la eficiencia y flexibilidad de la producción de forma sostenible y mucho más coordinada e inteligente), la necesidad de reducir los costes de producción y logísticos, manejo de plazos de entrega más cortos, la transformación digital, la interconectividad y la automatización, la necesidad de toma de decisiones basadas en datos e información de valor, y la necesidad de hacer evolucionar el papel del personal que trabaja en las plantas. Por todo esto es tan importante dar el salto hacia 4.0. La digitalización permite vincular de manera vertical y horizontal máquinas, procesos y gestión de datos en la empresa, permitiendo una producción más eficiente, avanzada y procesos más coordinados y bien definidos, que conviertan a las fábricas en Smart Factories”. Por su parte, Gilles Lebiez, Managing Director de Ansys, cree que el punto débil en la digitalización industrial “radica en la mayoría de las PYME, que hoy permanecen en un modo de esperar y ver qué sucede. Su capacidad de inversión es limitada, su competencia a menudo es solo nacional, y no siempre ven el retorno de la inversión. Aquí es donde deberían centrarse los esfuerzos. Sin embargo, podemos ver un cambio con la llegada de las generaciones más jóvenes, mejor educadas en el uso de las herramientas digitales. Además de los grandes grupos industriales, España ve crecer rápidamente su ecosistema «Tech». Estas nuevas empresas alcanzan inmediatamente una dimensión internacional y la digitalización es una parte integral de su ADN. El mensaje que necesitamos difundir es que, en un contexto donde los mercados nunca han sido tan abiertos y globalizados, la digitalización es un verdadero acelerador de la innovación”. Y en esta misma línea desde IFS se afirma que “en un mercado cada vez más competitivo, con clientes cada vez más exigentes y con negocios cada vez más complejos, disponer de herramientas de gestión que optimicen procesos y ayuden en la toma de decisiones es determinante. Las empresas que no inviertan en innovación perderán tanto su posición como la cuota de mercado que tantos años les ha costado ganar, a favor de aquellas empresas, quizá más pequeñas, pero más disruptoras, que satisfagan la demanda de los clientes. Por otra parte, la servitización, hacia la que va la industria en general, exige disponer de tecnología que soporte el nuevo modelo de negocio, reduciendo costes y ofreciendo un óptimo servicio al cliente”.

Especialización

Uno de los elementos clave en la nueva era industrial es los cambios que se van a producir en los puestos de trabajo. La inteligencia artificial, la robotización y la automatización, cambiarán para siempre los procesos industriales. Esto implicará algunos trabajos van a desaparecer y otros, más especializados, van a ser creados. Por ejemplo, la tasa actual de desarrollo de inteligencia artificial permite que las empresas busquen más especialistas en TI, analistas de datos y programadores. Las TIC van a abrir nuevos horizontes no solo desde el punto de vista de la innovación como tal, sino también desde un punto de vista laboral, social y cultural, en general. Estamos ante el reto de convertir esta nueva era de cambio en un momento para evolucionar y desarrollar la sociedad, desde todos los puntos de vista porque, nos encontramos en un estado de imparable evolución hacia un nuevo modelo orientado a la transformación digital de muchos procesos, procedimientos y formas de trabajar, que afectan a la sociedad en general y, en particular, a todos los profesionales que necesitan conocer las nuevas herramientas habilitadoras para subirse al nuevo tren de un empleo totalmente novedoso.

En este sentido, el portavoz de Drager asegura que “la cultura digital es fundamental para avanzar en la transformación del sector industrial. Para hacerlo posible, se necesitan expertos en competencias digitales que, además, tengan una visión estratégica con capacidad de liderazgo. Hablamos de la necesidad de contar con un cuantioso número de especialistas capaces de implementar sistemas que analicen un amplio volumen de datos, que automaticen procesos y permitan la interconexión de los productos y servicios. Los empleos actuales se van a transformar en otros definidos por su carácter digital: profesional con conocimientos de Big Data, Machine Learning, inteligencia artificial, ciberseguridad y otras especialidades tecnológicas. En este sentido, sí, se necesita localizar el talento digital para poner en marcha una estrategia integral de transformación que haga posible el proceso de cambio”. Por su parte, desded Miotek se afirma que “se habla mucho sobre que la digitalización va a generar muchos desempleados y desempleadas, pero también va a generar muchos más empleos de los que pueda destruir, por lo tanto, va a afectar bastante y ya lo está haciendo. Las Empresas y Gobiernos tienen un gran reto, establecer planes sociales y de empleo que garanticen que aquellas personas que dejarán de desarrollar su labor profesional por un cambio tecnológico tendrán asegurada su adaptación al nuevo mundo laboral. Las empresas deben buscar talento para afrontar la transformación, pero a su vez no deben olvidarse de que el conocimiento del funcionamiento de su compañía lo tienen dentro, por tanto, deben formar a sus empleados y empleadas que junto al nuevo talento más especializado en las nuevas tecnologías que incorpore podrá abordar los planes de transformación de forma más eficaz, eficiente y segura”.

Desde Sisteplant se cree que “hay que abogar por desarrollar el talento interno, ayudar a los empleados a prepararse para la industria 4.0 y acompañarlos a lo largo de todo ese proceso. Desde nuestro punto de vista, las personas son las grandes olvidadas en el proceso de transformación de las empresas, cuando en realidad depende de ellas que la explotación de las tecnologías en las organizaciones sea eficiente y que los procesos de transformación sean un éxito. Por eso hemos desarrollado Human 4.0, un modelo pionero que prepara a las organizaciones y a sus personas para desempeñar nuevos roles en esta nueva Era de la industria. Este modelo promueve la transformación de las organizaciones sobre unos valores esenciales a partir de los cuales se despliegan políticas corporativas que resultan en nuevos modelos organizativos, nuevos roles y perfiles profesionales, nuevos modelos relacionales… En este escenario, las personas se divierten en el trabajo, se dejan llevar por la curiosidad para incrementar su conocimiento, se mueven por aspiraciones, en vez de por objetivos convencionales, y trabajan en red y por proyectos, configurando el mejor equipo posible para cada propósito y eliminando departamentos y jerarquías. El modelo de Sisteplant también establece cómo tienen que ser los líderes 4.0 y los operarios 4.0.”

Finalmente el portavoz de IFS cree que “la transformación digital generará cambios en las empresas, dedicando recursos a tareas más productivas y dejando de atender labores más rutinarias y fácilmente automatizables. Este nuevo mundo requerirá de una mayor formación y, sobre todo, de una mente más abierta. Todo aquel profesional abierto al cambio y dispuesto a innovar disfrutará de dichas oportunidades. Habrá que revisar además muchas de las prácticas básicas de reclutamiento y contratación, siendo más creativos para atraer a la industria a un grupo demográfico más joven y especializado”.