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Modelo SaaS o cómo descargar de responsabilidades a nuestro equipo IT

Modelo SaaS o cómo descargar de responsabilidades a nuestro equipo IT. Vamos a coger una máquina del tiempo para viajar unos cuantos años atrás, donde la nube y todos sus términos no son ampliamente conocidos y en las empresas predomina el modelo de herramienta On-Premise, es decir, instalada en la infraestructura local de la red, ya sea en modo virtual o físico.

En este viaje que hemos hecho al pasado, entramos en una organización y hablamos con su responsable de IT. “¿Cuál es tu principal preocupación?” le preguntamos. Nos cuenta que su deber principal es asegurar la disponibilidad del servicio, y que intenta construir su red de acuerdo con esa meta. Añade que eso le supone un esfuerzo importante y que al tener tantas herramientas siempre hay algo que se le escapa, ya que tener una red 100% On-Premise requiere a la organización hacerse cargo la instalación y mantenimiento de las propias plataformas, incluyendo la redundancia de las mismas y las incidencias derivadas.

Pero, además, tiene que encargarse de que la plataforma sea segura y esté protegida, lo que le requiere estar al día y muy bien informado de nuevas actualizaciones y posibles vulnerabilidades que se puedan encontrar en sus herramientas, con la posible intervención que ello pueda necesitar.

Para su tranquilidad, le decimos que dentro de unos años llegará la solución a sus problemas: El modelo SaaS.

Modelo SaaS

Tener una plataforma en la nube en modo SaaS (software como servicio) supone, en resumen, descargar al equipo IT de toda la responsabilidad de gestionar la plataforma, poniendo ese trabajo en el tejado del fabricante. Y esto tiene todo el sentido del mundo, porque ¿quién mejor que el propio fabricante para mantener al día la plataforma y poder solucionar de la manera más rápida posible cualquier incidencia en la misma?

Modelo SaaS o cómo descargar de responsabilidades a nuestro equipo IT

Vamos a verlo con un ejemplo. Pongamos que tenemos una plataforma concreta en modelo On-Premise. Tras terminar el contrato decidimos llevarla a la nube e irnos a un licenciamiento SaaS. Esto supone que la organización se quita de encima todas las tareas de instalar, mantener, actualizar, monitorizar y proteger la plataforma, pudiendo además acceder a la misma desde cualquier lugar, sin necesidad de abrir ciertos puertos hacia el interior de la red local.

Aviso para navegantes, la inversión inicial siempre va a ser algo más alta para la modalidad SaaS, y si nos ceñimos a los números iniciales es posible que estemos tentados a quedarnos con el modelo On-Premise, pero en el momento de evaluar lo que supone tener la plataforma en local frente a tenerla en cloud, se puede asegurar que el modelo aquí descrito aporta una rentabilidad mucho mayor que el sistema tradicional.

En definitiva, lo que está claro es que el software como servicio ha llegado para quedarse, y eso es una gran noticia para todas las organizaciones.

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