Juan Manuel Sáez de la Calle, Director de la Revista Byte TI

Por si alguien se adelanta a recordármelo, hace seis años, cuando salió a bolsa Facebook, tuve la osadía de escribir que esta compañía no tenía ningún futuro, que sería un fracaso de inversión y que duraría poco tiempo en el mercado… A día de hoy, está entre las primeras compañías del mundo por capitalización bursátil y mi prestigio como analista de este sector se encuentra por los suelos.

Pero, el reciente descubrimiento de que la firma californiana ha vendido descaradamente nuestros datos privados, me da pie para vengarme contra ellos por haberme equivocado en mis vaticinios.

Tengo cuenta de Facebook y de Twitter, pero no las uso

A ver, a mí, particularmente, no me han robado nada. Tengo cuenta de Facebook y de Twitter, pero no las uso. Whatsapp empecé a utilizarlo, pero a la semana dejé de utilizarlo y no me he arrepentido. La razón de no utilizar estas redes sociales está relacionada con mi tranquilidad personal y emplear el tiempo en otras actividades.

Puedo perfectamente vivir sin ellas. Quien pretende comunicarse conmigo no tiene más remedio que hacerlo a través de la llamada tradicional, SMS o correo electrónico. Este último, para mí, es el verdadero invento del siglo pasado. Se lo debo todo: trabajo, relaciones humanas, profesionales, etc.

No estoy en contra de las redes sociales. Es más, pienso que son herramientas que, bien utilizadas, son muy productivas. Pero debemos tener una cosa clara: si te metes en ese mundo, que sepas que tus datos nunca más serán privados. Esto es así, y hay que asumirlo. Quien cuente lo contario, miente. Dependiendo de lo que valga tu privacidad, tendrás que decidir si te compensa o no su uso.

Mark Zuckerberg fue al Congreso americano a pedir disculpas. ¡Qué cinismo! Se arrepintió ante ellos de haber hecho algo por lo que previamente había pagado para que se lo permitieran hacer.

Menudo lío con la nueva normativa europea de protección de datos. Como la agencia española de protección de datos se lo tome en serio, aquí no funcionan más de dos empresas. Pocas se lo están tomando en serio…